Dramática escalada de tensión entre las Coreas
Seúl ratificó las represalias por un incidente naval.
AP
SEÚL/PYONGYANG.- La tensión entre Corea del Norte y Corea del Sur escaló de manera dramática en las últimas horas. En la península rige un estado de excepción a nivel diplomático. El gobierno de Seúl apenas si se mostró sorprendido ayer por la decisión de Pyongyang de congelar todas las relaciones y de cerrar todos los canales de comunicación entre ambos países y ratificó las sanciones a su vecino.
En coincidencia con el fuerte deterioro de la situación, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llegó ayer a Seúl en su gira por Asia e insistió en que el mundo debe castigar a Corea del Norte por haber hundido una fragata surcoreana en marzo pasado. “Esta fue una provocación inaceptable por parte de Corea del Norte, y la comunidad internacional tiene la responsabilidad y el deber de responder”, dijo Clinton, en un llamado que no tuvo la respuesta esperada del lado de China. (Ver aparte)
Lejos de ceder a la intimidación, el Ministerio de la Unificación en Corea del Sur anunció que continuará adelante con sus medidas de castigo por el hundimiento de un buque de guerra surcoreano, alcanzado aparentemente por un torpedo disparado por fuerzas de Pyongyang.
Un equipo de investigadores internacionales concluyó la semana pasada que un torpedo disparado por un submarino norcoreano fue la causa del hundimiento de la fragata Cheonan y las muerte de 46 marineros cerca de aguas en disputa el 26 de marzo.
Las sanciones incluyen suspender el comercio bilateral, reanudar la emisión de propaganda anti comunista hacia suelo norcoreano y prohibir la entrada a sus puertos de cargueros del Norte. Las medidas son consideradas las más severas que podía tomar con exclusión de una guerra.
A ello Pyongyang respondió cortando los contactos diplomáticos, anunciando un “contraataque total” a la guerra psicológica de Seúl y la prohibición del ingreso de barcos y aviones surcoreanos al país. Ayer, el Norte cortó algunos vínculos de comunicaciones transfronterizos y expulsó a funcionarios surcoreanos.
Seúl considera el reciente paso norcoreano como una vuelta de tuerca más en la escalada de tensiones. Desde que los resultados de la investigación sobre el hundimiento de la corbeta surcoreana fueron publicados, ambas partes van directo a la confrontación.
Los expertos consideran que la falta de contactos directos desde hace más de dos años a nivel gubernamental empeora aun más la situación. A diferencia del anterior gobierno de Seúl, Lee Myung Bak es partidario de una postura más dura frente al régimen norcoreano. Considera que el tiempo corre a su favor debido a su próspera economía, frente a la ruinosa situación de su vecino.
Ambos países, sin embargo, parecen estar dispuestos a no cerrar por ahora todas las puertas, pese a toda la retórica de confrontación. Aunque Corea del Norte expulsó ayer a ocho funcionarios surcoreanos del parque industrial conjunto en la localidad limítrofe de Kaesong, aún no bloqueó el paso a los numerosos trabajadores del país vecino .
El Norte y el Sur permanecen técnicamente en estado de guerra porque el sangriento conflicto que libraron entre 1950 y 1953 terminó con una tregua y no con un tratado de paz. EE. UU. mantiene a 28.500 soldados en Corea del Sur, su aliado estratégico.
(DPA/Télam)
Soldados surcoreanos custodian la frontera, en medio de un clima de confrontación verbal y gestos diplomáticos hostiles.