Duras condenas a los autores, pero no al «cerebro»

Los principales acusados en los ataques de Madrid fueron sentenciados a decenas de años en prisión. Pero 4 recibieron penas menores y 7 fueron absueltos. Niegan "conspiración" de ETA.

Por Redacción

MADRID (AFP) -La Justicia española condenó ayer a 21 de los 28 acusados por los atentados islamistas del 11 de marzo en Madrid, tres de ellos a penas máximas de hasta 42.000 años de cárcel, pero causó la decepción de las víctimas al absolver a uno de los supuestos cerebros, «El Egipcio».

Los tres acusados condenados a las penas máximas por la acción más mortífera perpetrada por terroristas islámicos en Europa son el marroquí Jamal Zougam, autor material, Othman El-Gnaoui, uno de los principales responsables de la célula terrorista, y el minero español José Emilio Suárez Trashorras, principal suministrador de los explosivos, por asesinato e intentos de asesinato.

Pero en virtud de la legislación española no cumplirán más de 40 años de cárcel por estos atentados, que causaron 191 muertos y 1.841 heridos y fueron reivindicados en nombre de la red Al Qaeda. Uno de los tres acusados de ser autor intelectual, Rabei Ousmane Sayed Ahmed, alias «Mohamed, el Egipcio», fue absuelto por estar condenado por esos cargos en Italia, y junto a él, los españoles Antonio y Carmen Toro Castro,ligados a Trashorras.

Los otros cuatro principales acusados -tanto por autores intelectuales y materiales y por colaboración- para los cuales el fiscal también pedía casi 39.000 años cada uno, fueron condenados a penas de entre 10 y 18 años de prisión.La sentencia dicta que las víctimas recibirán indemnizaciones de entre 30.000 y 1,5 millones de euros, estas últimas los «grandes lesionados».

Las víctimas se mostraron decepcionadas y la principal organización, la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón, recurrirá la sentencia para «no ver asesinos sueltos». (ver aparte)

El juez Javier Gómez Bermúdez, que leyó un resumen de una sentencia de 600 páginas, dijo que ninguna prueba apunta a la participación de la organización armada vasca ETA, que el anterior gobierno de José María Aznar señaló en un principio como autora.

 

El mayor proceso

 

«Hoy se ha impartido justicia, y sobre esta justicia tenemos que mirar hacia adelante», proclamó el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien subrayó que se trata del «juicio más rápido, con mayor número de imputados y condenados» celebrado en el mundo por un atentado.

Por su parte, el líder opositor, el conservador Mariano Rajoy, estimó que hay acusados «como inductores o autores intelectuales» que «no han sido condenados como tales», y destacó que «la mayoría de los condenados fueron detenidos en un tiempo récord por un gobierno del Partido Popular».

Los tres acusados de ser los autores intelectuales no fueron condenados a la pena máxima que pedía el fiscal. Además de la absolución de «El Egipcio», el marroquí Youssef Belhadj fue condenado a 12 años de cárcel por «pertenencia a organización terrorista» y su compatriota Hassan Al Haski, a 15 años.

El otro imputado de ser autor material, Abdelmajid Bouchar, fue condenado a 18 años de cárcel por «pertenencia a organización terrorista». El último de los principales responsables, Rafa Zouhier, que habría servido de intermediario en la entrega de explosivos, recibió 10 años.

Siete islamistas que se dijo eran los principales cabecillas en los ataques se dinamitaron en un departamento en las afueras de Madrid tres semanas después de los atentados, cuando la policía se disponía a detenerlos.

El veredicto del tribunal culmina más de tres años y medio de trabajo policial y judicial, que comenzó el mismo 11 de marzo de 2004 cuando a primera hora se produjeron los atentados, y de un macrojuicio por el que pasaron 309 testigos y 71 expertos. Estos atentados, los peores en la historia de España y Europa, reivindicados por Al Qaeda, fueron atribuidos en un primer momento a ETA por el gobierno conservador de entonces, temeroso de que una autoría islamista le perjudicara en las elecciones del 14 de marzo, debido a su firme apoyo a la guerra en Irak. Los ataques contribuyeron a la inesperada victoria en las legislativas del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, tras masivas manifestaciones de repulsa a la maniobra.


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