“Duró poco mi alegría”
Por un instante me puse contento porque creí que había una buena noticia para los contribuyentes, a quienes nos quitan el dinero para el despilfarro nacional y popular. Hoy nos enteramos de que el “automovilismo gratis para todos” no será de la partida por parte del gobierno, ya que dicen: “No tiene tanto rating”. Poco duró la alegría pues, como si fuera poco lo que recibe, ahora esa partida de dinero, se trasladará al “fútbol gratis para todos” y así engrosar los bolsillos de quienes más tienen, porque según lo visto hasta la fecha los clubes están cada día más “fundidos” y los jugadores cotizan cifras exorbitantes. A veces, cuando escucho a su santidad, el papa Francisco hablar a quienes asisten a sus multitudinarias convocatorias de fe, pienso que muchas de sus palabras caen en saco roto. Nos pide desesperadamente que la diferencia entre pobres y ricos deje de ser un motivo de preocupación y pensemos más en los que menos tienen, pero la realidad nos muestra lo contrario. La gran mayoría de los jugadores de fútbol ídolos han crecido en barrios humildes, con costumbres similares a cualquiera de nosotros –la familia, los amigos, y por sobre todo la humildad– pero llegan al nivel de profesionales y son “cooptados” por tremendos rufianes del negocio intermediario y al poco tiempo ya están transformados, viviendo en la opulencia, con autos de alta gama, veraneando en paraísos que jamás pudieron haber conocido ni en películas. A ese sistema perverso, el que destruye parte de la Economía y después nos enfrenta con la realidad al no poder hacer frente a deudas que el propio Estado asumió con acreedores de todo el planeta, sigue regalando millones de dólares anuales y ninguno de nosotros sabe para qué. Me gustaría saber que pasaría si algún día por motivos obvios el sistema futbolero actual deja de percibir de nuestras arcas semejante cantidad de dinero, porque según nos muestra el Mundial de Brasil hay equipos que llegaron a octavos de final y no nos llegan ni a los zapatos con su economía, es decir que como país están mal, pero en lo deportivo se destaca como el mejor. Hay inundaciones y las familias damnificadas deben ser ubicadas en los Regimientos del Ejército, movilizan a todos los ministerios para asistirlos pero en ningún momento se habla de las obras que debieron realizarse para que el agua, elemento muy conocido por todos los litoraleños, deje de castigar a su gente toda vez que los ríos suben en su cauce. Hace años que no se destina dinero según las necesidades de cada provincia a prevenir las inundaciones, y siempre estaremos culpando a la naturaleza sin reconocer que hay que acompañar este tipo de eventos con las obras que hace muchos años los Ingenieros hídricos vienen recomendando… más bien pidiendo a gritos que se hagan efectivas. Mientras continuemos destinando fondos del Estado para el “fútbol gratis para todos” y dejemos de lado las obras de infraestructura en todo el país, seguiremos estando en el subdesarrollo con el peligro de continuar en caída libre con las consecuencias que todos conocemos, porque ya hemos permanecido en esas condiciones. Ricardo Bustos, DNI 7.788.556 Capioví (Misiones)
Ricardo Bustos, DNI 7.788.556 Capioví (Misiones)