Con el riesgo país en alza, EE.UU. no descartó un nuevo salvataje al Gobierno: «¿Podríamos volver a hacerlo? Claro»
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, envió una potente señal de respaldo político a la administración libertaria tras reivindicar la asistencia financiera otorgada en la previa electoral de 2025. El guiño norteamericano se produce en un momento de tensión para los mercados domésticos.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ratificó el compromiso de la administración de Donald Trump con el rumbo económico de Javier Milei al reivindicar públicamente el rescate implementado durante la corrida previa a los comicios legislativos de 2025, dejando abierta la puerta a nuevas intervenciones. Esta definición política trascendió tras una semana adversa para los activos locales, en la que el riesgo país escaló hasta los 655 puntos básicos —su marca máxima anual—, presionado por un escenario global más complejo, el encarecimiento del crédito internacional y las dudas persistentes que los inversores muestran sobre la sustentabilidad del programa oficial más allá de 2027.
Interrogado por el portal Axios acerca de la predisposición del Tesoro estadounidense para ejecutar operaciones de salvataje en los mercados —del mismo modo en que actuó recientemente para defender la cotización del yen japonés—, Bessent fundamentó su accionar bajo el principio de que «la seguridad económica es seguridad nacional, y la seguridad nacional es seguridad económica», y destacó que contó en todo momento con la venia presidencial. Al ser consultado puntualmente sobre si replicaría una asistencia de rescate en el plano internacional, el funcionario eligió el caso argentino como ejemplo paradigmático.
«Pensemos en lo que hicimos en la Argentina», graficó Bessent, quien catalogó a Milei como un aliado estratégico indiscutido que impulsó reformas estructurales de envergadura. Asimismo, lanzó duras críticas contra la oposición, a la que acusó de intentar manipular las expectativas de los mercados para provocar un pánico financiero de cara a las urnas.
La estrategia geopolítica y las cuentas de Washington
Durante su entrevista, el jefe de la chequera estadounidense ponderó tanto la rentabilidad como el rédito geopolítico de la maniobra ejecutada el año pasado. Aseguró que utilizó el balance del Tesoro norteamericano para «ganar dinero para el pueblo estadounidense con un swap de monedas plenamente garantizado», una herramienta financiera que funcionó como un dique de contención para blindar a la gestión libertaria en su momento de mayor exposición electoral.
En esa misma línea, Bessent enmarcó el auxilio dentro de un tablero geopolítico hemisférico de largo plazo. Afirmó que la estabilización macroeconómica de la Argentina desató un punto de inflexión en la región, que derivó en la articulación de un bloque de naciones latinoamericanas alineadas con Washington como no se recordaba en la historia moderna. Al responder de manera directa si el Tesoro reeditaría una operación de esta magnitud, su sentencia fue categórica: «¿Podríamos volver a hacerlo? Claro».
Este espaldarazo de la Casa Blanca llega a las puertas de las elecciones de mitad de término en Estados Unidos, fijadas para el próximo 3 de noviembre. En dicha contienda, el Partido Republicano y el propio Trump cargan con el costo político de la presión inflacionaria —recrudecida por el shock energético desatado tras el conflicto en Irán— y de las altas tasas de interés.
En este sentido, una eventual derrota en el Congreso podría intensificar el escrutinio político sobre futuras asistencias financieras a gobiernos extranjeros; si bien esto no invalida el swap que figura vigente en los papeles oficiales, introduce un cono de sombra sobre las expectativas de auxilio proyectadas para 2027.
El «escudo» financiero de Caputo y la letra chica del mercado
El respaldo político de Washington opera como la piedra basal sobre la cual el ministro de Economía, Luis Caputo, diseñó su estrategia para despejar los fantasmas del año electoral. Ante los inversores, el titular del Palacio de Hacienda expuso un «escudo» preventivo tasado en unos US$72.000 millones, estructurado de la siguiente manera:
- US$20.000 millones correspondientes al valor nominal del swap pactado con China.
- US$20.000 millones asignados a la línea de asistencia bilateral con los Estados Unidos.
- US$17.000 millones fijados estrictamente como meta de acumulación de reservas genuinas.
- Alrededor de US$15.000 millones de capacidad potencial para intervenir en el mercado de futuros.
Sin embargo, según destacó La Nación, los especialistas del mercado se encargan de remarcar que la disponibilidad real y la liquidez de cada componente presentan matices operativos muy diversos. Del paquete asiático, por ejemplo, Caputo aclaró que unos US$8000 millones cuentan con flexibilidad de uso —lo que habilitaría su aplicación para una eventual recompra de títulos soberanos—, mientras que las metas de reservas y futuros responden a lógicas de cobertura contable o cambiaria que no aportan dólares frescos a las arcas del Banco Central (BCRA). Sobre este último punto, operadores como Salvador Vitelli (Romano Group) advirtieron oportunamente que el límite normativo para la posición abierta del BCRA en futuros se encuentra acotado en los US$9000 millones.
Frente a la inquietud de los inversores respecto de la operatividad efectiva del sostén estadounidense de cara al calendario 2027, el equipo económico ratificó su plena vigencia, un argumento que ahora encuentra un asidero político en las declaraciones públicas de Bessent, aun cuando persisten las dudas sobre las cláusulas concretas de activación.
En paralelo, las proyecciones oficiales calculan una demanda extraordinaria de divisas por US$7090 millones durante los cuatro meses previos a los comicios —impulsada por US$5240 millones en dolarización de carteras y US$1850 millones por adelanto de importaciones—, la cual el Gobierno confía en compensar con US$9317 millones de ingresos genuinos derivados de inversiones bajo el régimen del RIGI y un saldo comercial superavitario.
El antecedente del 2025 y los nuevos puentes de inversión bilateral
La centralidad que los mercados asignan a los salvatajes externos se cimenta sobre los hechos concretos de la antesala electoral de 2025. En aquella oportunidad, el Tesoro norteamericano intervino de manera directa comprando pesos e instrumentó la línea de swap por US$20.000 millones, de los cuales el BCRA ejecutó US$2500 millones que fueron cancelados antes de finalizar ese mismo año, reportando el pago de US$17,7 millones en concepto de intereses en sus balances oficiales. Aquella asistencia frenó en seco una severa corrida cambiaria desatada tras la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires.
Aquel antecedente monetario se complementa ahora con la sintonía bilateral ratificada el pasado 23 de septiembre en Nueva York, al margen de la Asamblea General de la ONU. En dicho cónclave, ambas administraciones impulsaron el denominado Corredor Andes-Atlántico, un entendimiento estratégico diseñado para canalizar hasta US$7000 millones en inversiones energéticas, mineras y de infraestructura durante 2027, apalancándose en los instrumentos del Exim Bank y de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC).
El proyecto insignia que vertebra este esquema es Argentina LNG, la iniciativa liderada por YPF junto a socios internacionales como ENI y XRG, para el cual el Exim Bank ya emitió una propuesta indicativa y no vinculante de financiamiento por hasta US$6000 millones. Si bien estos recursos no constituyen un auxilio financiero inmediato para robustecer las reservas del BCRA y su desembolso estará sujeto a los carriles regulatorios de cada obra, reafirman la arquitectura de alianzas sobre la que el Palacio de Hacienda edifica su hoja de ruta económica.
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