Dólar planchado e ingresos récord del agro: qué pasará con la economía argentina en el segundo semestre

Las proyecciones de exportación para este año se consolidan al alza con aportes clave del campo y Vaca Muerta. Sin embargo, la persistente suba de tasas en Estados Unidos y la escalada del crudo a US$110 configuran un frente internacional complejo que presiona sobre los activos locales.

Por Redacción

Las proyecciones récord para las exportaciones del campo y el fuerte superávit de la balanza energética anticipan un ingreso de dólares robusto. (Foto: gentileza)

El frente externo de la macroeconomía argentina exhibe indicadores de solidez inéditos tras dejar atrás las restricciones cambiarias. Las proyecciones récord para las exportaciones del campo y el fuerte superávit de la balanza energética, impulsado por la producción de Vaca Muerta, anticipan un ingreso de dólares robusto que arrimaría las exportaciones totales a los US$100.000 millones. Sin embargo, este flujo de divisas clave para las reservas del Banco Central (BCRA) convive con un escenario financiero global adverso que frena la recuperación de las acciones argentinas y los bonos soberanos.

Según el analista económico Pablo Wende, las variables internacionales comienzan a soplar «de frente» para la estrategia financiera del Gobierno, principalmente por la aceleración inflacionaria en Estados Unidos. “La tasa a 10 años de los bonos norteamericanos rindió 3,90% anual hace un mes y hoy ya rinde 4,60%”, detalló el especialista en Río Negro Radio, señalando que este incremento empuja a los fondos de inversión a refugiarse en activos de menor riesgo, encareciendo el crédito para mercados emergentes y dejando al riesgo país local en la zona de los 520 a 530 puntos. 

Barril a US$110: hasta cuándo YPF podrá sostener el freno a la nafta en los surtidores


La persistencia de las tensiones geopolíticas en el estrecho de Ormuz y los conflictos activos a nivel internacional mantuvieron el barril de crudo Brent en el piso de los US$110. Esta rigidez en la oferta global se sostiene a pesar de la aceleración en la producción de hidrocarburos de las petroleras norteamericanas y el uso de las reservas estratégicas por parte de la Casa Blanca. 

A nivel doméstico, Wende advirtió que el mercado de combustibles regional comenzará a sentir la presión externa en el corto plazo. Aunque la flexibilización de congelamiento y el ajuste marginal del 1% anunciado por el presidente de YPF, Horacio Marín, otorgaron previsibilidad por 45 días, la escalada global enciende luces de alerta. «Arriba de 120 dólares a mí me da la sensación de que se va a complicar esa estrategia», evaluó el analista, proyectando que si el barril se encamina hacia los US$150, los márgenes de refinación locales sufrirán un desfasaje insostenible. 

La inflación en dólares y el dilema cambiario para el segundo semestre


En el plano cambiario, el tipo de cambio oficial mayorista permanece estabilizado en la franja de los $1.350 y $1.400. El Ejecutivo utiliza este esquema como ancla antiinflacionaria para desacelerar los índices de precios, consolidando un proceso de apreciación que encarece los costos internos en moneda extranjera, con una inflación acumulada en pesos del 15% en los primeros meses del año frente a un dólar quieto. 

Esta dinámica consolidó al dólar como una opción de inversión poco rentable en el balance de la gestión de Javier Milei. «La inflación fue del 170% desde que asumió Milei y el dólar subió menos del 35%, mientras que un plazo fijo tradicional dio arriba del 100%», graficó Wende

De cara al segundo semestre, el mercado prevé un cambio de tendencia condicionado por factores estacionales y de cobertura. A partir de julio cae el flujo de liquidación de la cosecha gruesa del agro, mientras que la demanda preventiva del público se mantiene en un promedio de US$2.500 millones mensuales y tiende a recalentarse en la previa electoral. 

 Ante esto, el escenario más razonable para el cierre del año es que el tipo de cambio oficial abandone el congelamiento estricto y comience a acompañar el ritmo inflacionario de manera gradual para evitar saltos devaluatorios bruscos. 

Superávit comercial e internas por las privatizaciones 


El plano fiscal muestra un cumplimiento sólido de las metas de reservas netas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, fijadas en un objetivo de US$8.000 millones. La reducción del pasivo total se ve apuntalada por el superávit de las cuentas públicas y la decisión oficial de direccionar los recursos obtenidos de futuras privatizaciones, como la Hidrovía o AySA, exclusivamente a cancelar vencimientos de deuda. 

En materia de intercambio comercial, el balance arroja saldos positivos generalizados, incluyendo el comercio con China. Con Brasil persiste un balance deficitario, aunque Wende destacó que el histórico bache comercial con el principal socio del Mercosur se redujo notablemente, logrando una mejora del 21,2% interanual en las exportaciones de manufacturas industriales durante abril. 

Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio



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