Dos investigadoras de la UNCo advierten: “Vaca Muerta ya existe, ahora hay que pensar cómo genera desarrollo”
ENTREVISTA │ Cecilia Barrera y Adriana Giuliani son parte del proyecto titulado “El desarrollo de la Norpatagonia en el contexto de la exploración de Vaca Muerta”. En diálogo con RÍO NEGRO, les especialistas resaltaron la necesidad de recuperar el diálogo entre todos los actores del territorio, y la urgencia de un plan estratégico de largo plazo, que logre trascender las gestiones de gobierno.
Adriana Giuliani y Cecilia Barrera, investigadoras de la UNCo (Foto: Emiliano Ortiz).
Los especialistas suelen distinguir entre crecimiento económico y desarrollo económico. Uno se enfoca en el incremento de la capacidad de producción de bienes y servicios. El otro en cómo el incremento de esa capacidad coadyuva a mejorar la calidad de vida y el bienestar del conjunto de la población.
El impacto de Vaca Muerta en la economía de la región en la que se encuentra localizada, ha sido materia de debate público en los últimos días. ¿Qué tanto derrama Vaca Muerta sobre la economía regional? ¿Cómo es el impacto real y cuantificable de una actividad que genera cuantiosas rentabilidades, crecimiento exportador e ingreso de divisas sobre el territorio del cuál se extraen los recursos?
Ese precisamente es el foco del proyecto de investigación titulado “El desarrollo de la Norpatagonia en el contexto de la exploración de Vaca Muerta”, encabezado por las investigadoras Cecilia Barrera y Adriana Giuliani, de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).
La investigación lleva más de una década abordando las problemáticas derivadas del crecimiento poblacional acelerado y la consecuente demanda en materia habitacional, educativa, sanitaria, de conectividad, así como el compromiso que emprendieron los municipios para abordarlas de manera conjunta, mediante el programa DAMI (Desarrollo de Áreas Metropolitanas del Interior), financiado por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo).
Las demoras en el giro de los fondos y la pandemia, entre otros factores, fueron debilitando la iniciativa de la cuál eran parte los Estados provinciales de Neuquén y Río Negro junto a doce municipios del área de influencia de Vaca Muerta, la UNC y referentes del sector privado.
Barrera y Giuliani dialogaron mano a mano con RÍO NEGRO y se explayaron sobre la vigencia de los interrogantes originales que motorizaron el estudio, y la urgencia de volver a abordar en medio del auge exportador de la energía, aquellos lineamientos iniciales trazados por los Estados subnacionales.
PREGUNTA: ¿En qué consistía el proyecto articulado en el marco del DAMI?
GIULIANI (G): El objetivo era que los municipios nucleados en la Región Metropolitana Confluencia (RMC), afectados por las transformaciones que generó la explotación de Vaca Muerta, pudieran articular políticas y afrontar colaborativamente estas problemáticas. En los últimos tiempos este proyecto se discontinuó y ambas provincias hicieron propuestas de regionalización, pero que no han tenido en cuenta esta vinculación de esta región metropolitana de la confluencia. Creemos que es posible y necesario complementar las propuestas de cada municipio y de cada provincia, retomar este proceso que se venía dando de manera auspiciosa.
«Al planificar, un escenario futuro no es una predicción de lo que va a pasar. Es el ideal al que queremos llegar. Para poder llegar hacen falta líneas de acción».
Cecilia Barrera, investigadora.
P: En términos prácticos ¿Cómo se estructuró el trabajo conjunto?
G: Fue todo un proceso. Nuestro trabajo como investigadoras fue documentarlo. Los municipios y las provincias se reunieron con los técnicos, y definieron áreas de acción, priorizaron y proyectaron obras, las cuales eran viables de ser financiadas por el BID. Esas mismas problemáticas que se planteaban en aquel entonces, siguen vigentes hoy. Por ejemplo, la conectividad, y la discusión en torno a las arenas que vienen de Entre Ríos, recorren 1.500 kilómetros, e impactan sobre el estado de las rutas y caminos.
P: ¿Esos lineamientos incluían el impacto de Vaca Muerta en la cuestión habitacional?
BARRERA (B): Efectivamente, era uno de los ejes en los cuales se desarrollaba la construcción olaborativa.
P: ¿Cuáles eran esos ejes?
B: El trabajo se estructuró en cuatro ejes de acción conjunta. El primero era lo ambiental, el segundo el ordenamiento urbano donde se incluye lo habitacional, el tercero los aspectos vinculados a lo productivo, y por último lo relacionado con la movilidad, el transporte y la infraestructura vial.
P: ¿Qué fue lo que provocó la interrupción del proceso?
B: Hubo diversos factores. Primero llegó la pandemia. Luego hubo un importante recambio en cada una de las gestiones de gobierno, tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Y desde aquel entonces nosotros observamos que faltó la incorporación de la participación ciudadana en el desarrollo, que es lo que de algún modo sostiene la ejecución y la resolución de la problemática más allá de una gestión de gobierno.
P: ¿Es posible retomar esa construcción?
G: Se trata de políticas de Estado que deberían sostenerse en el tiempo. Hoy observamos que los planes de regionalización están planteados con otra mirada, hacia adentro de cada provincia, por una cuestión lógica: la nación se retiró y las provincias se están haciendo cargo de un montón de cuestiones con financiamientos propios. Los gobiernos municipales afrontan situaciones similares y se miran puertas adentro, con un sinfín de problemas territoriales a controlar. El punto es que muchas de esas situaciones son comunes a todos los municipios del área metropolitana de Vaca Muerta.
P: ¿Hubo alguna obra que llegó a concretarse?
B: Si hubo obras que se concretaron entre ambos estados provinciales, y las documentamos dentro de la investigación. Pero sobre todas las cosas hubo una agenda conjunta entre provincias y municipios, articulada a su vez con nación, y esos estudios priorizaban proyectos que no solo aspiraban al crédito del BID, sino que a su vez se los podía enmarcar en otros financiamientos internacionales y de hecho así fue. Un ejemplo de ello es la Ruta 67. El punto central es la participación de toda la ciudadanía, y de todos los actores relacionados con las dinámicas que se viven en el territorio. De lo contrario se trata de acciones puntuales atrás de un conflicto, en vez de lograr anticiparnos a un conflicto. Esa construcción virtuosa es posible mediante planificación a largo plazo.
P: Detrás de la doctrina del “drill baby, drill” de Donald Trump, hay una mirada global que deja atrás lo ambiental para priorizar lo productivo ¿Puede eso obstruir este tipo de construcción?
G: Bueno, hoy todos los esfuerzos se orientan a optimizar la extracción, en función de no solo de proveer internamente, sino también de fortalecer la exportación, que es una de las principales fuentes de divisas hoy en día en el país. En ese sentido son los Estados los que tienen que tratar de velar para que ese tema se tenga en cuenta, porque obviamente las operadoras van a maximizar sus beneficios y si no están obligadas, no lo van a incluir en sus planes.
«Se dice que Vaca Muerta va a derramar en algún momento. Pero pasa el tiempo y se comprueba que sin políticas activas eso no ocurre».
Adriana Giuliani, investigadora.
P: ¿Existe hoy algún tipo de diálogo trasversal que incluya Estados, empresas, universidades y ciudadanía respecto a estos temas?
G: Aquella mesa de doce municipios no existe más. No es la primera vez que ocurre algo así. Creo que una de las cuestiones a mejorar es no descartar todo lo que viene de antes en una gestión. No es cierto que todo lo anterior no se puede utilizar. La planificación debiera trascender la gestión.
P: ¿Es posible pensar en planificar de esa manera en Argentina?
B: Sí, es posible. Y cuando planteamos un proceso de planificación hablamos de trabajar con escenarios futuros. El escenario futuro deseado es aquel al que se desea arribar. Si nosotros planteamos un escenario al 2050, por ejemplo, que surge de un consenso de los municipios, las instituciones, de todas las empresas, de todos los actores que forman parte del territorio, ese escenario futuro no es una predicción de lo que va a pasar. Ese escenario futuro es el ideal al que queremos llegar. Para poder llegar a ese escenario futuro, dentro de cada una de las gestiones se definen líneas de acción, sean planes, sean proyectos, sean obras, sean capacitaciones, o sea, distintas líneas de acción que se deberían ir llevando adelante en pos de llegar a ese escenario. Un recorrido. Si todo ese trabajo participativo se hace con una visión a futuro, y de algún modo se corta, es como que siempre estamos volviendo a empezar la planificación y nunca damos el siguiente paso.
P: ¿Es posible estimar que sucedería en caso de no planificar?
B: Siempre dentro del escenario futuro se plantea un escenario tendencial y un escenario de colapso que tiene en cuenta estas dinámicas. ¿Qué pasa si sigue la tendencia y que no se hace nada? ¿A dónde vamos a llegar? Eso sí es una proyección de lo que está pasando hoy. Y un escenario de colapso es cuando algún conflicto se agrava más de lo deseado, digamos, y genera una situación de caos.
P: Dentro de esas previsiones ¿Cuál es el aspecto más grave que observan hoy?
G: Bueno, uno de los temas más intensos ha sido el crecimiento poblacional. En la última medición censal, Neuquén y el área metropolitana de Vaca Muerta, tuvieron un crecimiento poblacional que fue casi el doble al del país. Ese crecimiento demográfico trae aparejado además las demandas habitacionales, sanitarias, de educación, de empleo, porque mucha gente que llega a la zona llega buscando una fuente laboral y Vaca Muerta o el petróleo no logra satisfacer toda esa demanda. Otra línea de acción importante es apoyar a las pymes, que son las que generan más fuentes de trabajo. Uno de los ejes que inicialmente se habían planteado, que era el productivo, justamente tenía que ver con apoyar a las pymes. Y naturalmente el tema habitacional es una prioridad también.
P: En definitiva es pensar cómo hacer que Vaca Muerta genere beneficios para el conjunto…
B: Vaca Muerta existe y va a producir. Eso excede a las cuestiones locales y provinciales. El tema es cómo permitimos que se desarrolle y cómo generamos condiciones de calidad de vida entre quienes están habitando el territorio.
G: El punto es que el beneficio también redunde para el conjunto de la sociedad. Porque muchas veces se habla del derrame, y se dice que Vaca Muerta va a derramar en algún momento. Pero pasa el tiempo y se comprueba que si no hay políticas activas para generar esto, bueno, no ocurre.
Perfil
Cecilia Barrera es Magister en Desarrollo Territorial y Urbano y Adriana Giuliani es Doctora en Administración y Política Pública.
Ambas son integrantes del proyecto de investigación “El de la Norpatagonia en el contexto de la exploración de Vaca Muerta”, de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).
Los especialistas suelen distinguir entre crecimiento económico y desarrollo económico. Uno se enfoca en el incremento de la capacidad de producción de bienes y servicios. El otro en cómo el incremento de esa capacidad coadyuva a mejorar la calidad de vida y el bienestar del conjunto de la población.
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