El Banco Mundial recortó su proyección de crecimiento esperado para Argentina para este año al 2,1%

El organismo internacional redujo su estimación de expansión económica para este año, que originalmente se ubicaba en el 3,6%. Pese a la corrección a la baja, el reporte resaltó el superávit, la acumulación de reservas, la drástica caída del riesgo país y las perspectivas de inversión a partir del nuevo marco regulatorio.

Por Redacción

Foto: Gentileza.

El Banco Mundial recortó su proyección de crecimiento para la Argentina durante este año: la entidad estima ahora una expansión del 2,1%, un ajuste significativo frente al 3,6% que había previsto en el mes de junio. La revisión, detallada en la última edición de su Actualización Económica de América Latina y el Caribe, también redujo el pronóstico para 2027, que pasó del 3,7% al 3%, mientras que para 2028 proyecta un avance del 3,5%.

Pese a este ajuste en las cifras inmediatas, el análisis del organismo trazó un panorama optimista sobre la macroeconomía local. Según el documento, Argentina lograría encadenar tres años consecutivos de crecimiento entre 2025 y 2027, un hito que no se registraba en el país desde hace casi dos décadas. El Banco Mundial atribuyó esta recuperación estructural a la implementación de ajustes fiscales, reformas tributarias y una mayor apertura general de la economía. El impacto de estas medidas, sumado a una fuerte cosecha agrícola, modificó radicalmente las perspectivas a mediano plazo: mientras que el PBI real de 2024 se ubicó un 0,4% por debajo de su nivel de 2011, la entidad espera que para 2027 se encuentre un 9,9% por encima de los niveles de 2024.

El organismo dedicó un apartado especial a la mejora de las condiciones financieras. El informe valoró que el país logró pasar del elevado déficit registrado en 2023 a un escenario de superávit primario y equilibrio fiscal.

Según los técnicos del Banco Mundial, la clave de este giro fue la racionalización del gasto, la focalización de los subsidios energéticos y el recorte de “despilfarros e ineficiencias administrativas”, factores que resultaron determinantes para anclar las expectativas de inflación. En cuanto a la deuda pública, si bien advirtió que su nivel continúa siendo elevado, reconoció una reducción significativa producto del ajuste fiscal anticipado, el cual estuvo sostenido en el recorte del gasto y con una dependencia muy limitada de medidas orientadas a elevar los ingresos tributarios.


Riesgo soberano, reservas y nuevas calificaciones


Uno de los datos más elogiados por el organismo internacional fue el desplome del riesgo país. El diferencial del índice EMBIG experimentó una contracción histórica, pasando de un promedio cercano a los 2.000 puntos básicos durante el período 2022-2023, a rondar los 500 puntos básicos en 2026. El documento sostiene que “estos niveles no se han registrado de manera sostenida desde la época de las reestructuraciones de deuda soberana” y constituyen “una gran mejora en la confianza del mercado”.

Este saneamiento financiero tuvo un correlato directo en las recientes mejoras de las calificaciones crediticias otorgadas por S&P, Fitch y Moody’s. A su vez, el Banco Mundial destacó la acumulación de reservas internacionales ejecutada por el Banco Central durante 2026, apuntalada por un sólido superávit comercial. Para la entidad, la reconstrucción de las arcas del BCRA funcionó como “un canal clave de estabilización” que disipó los temores de default a corto plazo, reduciendo las vulnerabilidades vinculadas con la liquidez y permitiendo hacer frente a la refinanciación de vencimientos.

De esta forma, aquellas preocupaciones latentes a comienzos de año sobre las necesidades de financiamiento externo y las reservas netas negativas “han disminuido de manera sostenida”, permitiendo que el país abandone un contexto de «cuasihiperinflación» que hacía inviable cualquier proyección de inversión plurianual.


El impacto del RIGI, los acuerdos globales y la alerta climática


En el terreno de la economía real, el informe respaldó la agenda de reformas impulsada por el Gobierno, haciendo especial hincapié en la aprobación de los cambios laborales, la mejora del clima de negocios y la creación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Aunque el Banco Mundial advirtió que la mayoría de los proyectos bajo este esquema aún no se han materializado, aseguró que estas herramientas regulatorias “respaldan una perspectiva positiva de inversión a mediano plazo”.

En la misma línea, el organismo subrayó el potencial del denominado “Super RIGI”, una variante enfocada en atraer inversiones tecnológicas de avanzada, especialmente para la radicación de centros de datos e infraestructura digital vinculada con la inteligencia artificial. La geopolítica también ocupó un lugar en el análisis: se destacó el nuevo marco de cooperación entre Estados Unidos y Argentina para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, y se resaltó la importancia del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur para ampliar el acceso a los mercados internacionales y reducir la incertidumbre exportadora.

En el plano de las proyecciones de riesgo físico, el Banco Mundial ubicó a la Argentina entre los países de la región potencialmente más expuestos a los efectos del fenómeno climático de El Niño durante el último trimestre de 2026, alertando que este evento podría impactar negativamente sobre la producción agrícola, la infraestructura, los precios de los alimentos y las cuentas públicas.


Las pymes argentinas y la adopción de Inteligencia Artificial


Finalmente, el documento destinó un capítulo a relevar la penetración tecnológica en el entramado productivo nacional. Basado en una encuesta de la red nadIA, el Banco Mundial precisó que el 41,6% de las pymes argentinas ya utiliza al menos una tecnología vinculada a la Inteligencia Artificial (IA). Al excluir del cálculo a las empresas del sector de software y tecnologías de la información —donde la adopción se dispara al 85%—, la proporción general de uso se ubica en el 36,4%, con picos de entre el 30% y el 47% en las distintas ramas manufactureras.

Sobre la forma en que el sector privado incorpora estas herramientas, el estudio arrojó que el 43% de las firmas opta por comprar software comercial ya empaquetado, un 20% prefiere contratar a proveedores especializados, y un 36% desarrolla soluciones internas. Sin embargo, el informe aclara que este último grupo destina sus recursos mayoritariamente a la personalización de instrucciones y a la adaptación de herramientas preexistentes, en lugar de abocarse a la creación de modelos de IA propios.


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