El Gobierno sostuvo el superávit fiscal en agosto y cerró con un saldo financiero positivo de $635.529 millones

Ajustó el gasto público a la caída de los ingresos por menor recaudación. Hubo un fuerte recorte en las erogaciones para el funcionamiento del Estado.

Redacción

Por Roberto Pico

El jefe del Palacio de Hacienda resaltó la continuidad de la solvencia fiscal

El jefe del Palacio de Hacienda resaltó la continuidad de la solvencia fiscal

A poco de la llegada al país de una nueva misión del FMI para auditar las cuentas públicas, el Gobierno nacional informó que en agosto mantuvo el superávit. El ministro de Economía, Luis Caputo, indicó que el resultado primario fue positivo en $ 1.990.322 millones, que tras el pago de intereses de la deuda por $ 1.354.793 millones, se convirtió en un saldo financiero favorable de $ 635.529 millones.

Superávit en agosto


El jefe del Palacio de Hacienda resaltó la continuidad de la solvencia fiscal y remarcó que “tal como prevé el Proyecto de Presupuesto 2027, el sector público alcanzará el año que viene un superávit financiero cumpliendo con todas sus obligaciones por cuarto ejercicio consecutivo”.

Por su parte, el secretario de Finanzas, Federico Furise, remarcó que esta disciplina fiscal está permitiendo superar el shock externo que está provocando la suba de la tasa de interés en Estados Unidos y en Japón y el alza del precio del petróleo “sin que la gente se esté enterando”.

De esta forma, en los primeros ocho meses del año, el sector público acumuló un superávit primario de aproximadamente 1,1% del PIB y un superávit financiero de aproximadamente 0,2% del PIB, en línea con el programa con el FMI.

Según la información oficial, los ingresos subieron 32,2% con una caída real de 1%, que se compensó con un incremento del gasto de 32,9% con una caída real de 0,5%.

La planilla muestra que el Gobierno realizó ajustes atendiendo la situación económica. Por ejemplo, el gasto en subsidios superó $ 1,2 billones y creció 2,4%. Aunque desde valores muy bajos las transferencias a las provincias subieron 21,7%.

A su vez, las prestaciones del PAMI, la Asignación Universal por Hijo y las pensiones no contributivas registraron incrementos reales de 4,9%, 4,7% y 4,2%, respectivamente.

Caputo remarcó que las transferencias a las universidades tuvieron un incremento real de 9,7%, en línea con lo que marca la ley.

No obstante, las universidades comenzaron un plan de lucha por un aumento en el financiamiento y de los salarios de los docentes. También hizo hincapié en el gasto de capital que alcanzó a $ 403.965 millones (+90,3%), donde se destacan las obras viales y las correspondientes a CONEA, así como la reactivación de las tareas en el complejo hidroeléctrico La Barrancosa- Condor Cliff en Santa Cruz.

El mayor recorte se observó en “gastos de funcionamiento del Estado” con una baja de 12%.    

Viene el FMI


En este contexto, el lunes llegará al país una nueva misión del FMI para comenzar con la tercera revisión del programa en curso. Será una delegación integrada solo por personal técnico que se estima permanecerá al menos una semana en Buenos Aires y mantendrá reuniones con equipo del Ministerio de Economía y del Banco Central.

De la aprobación de esta auditoría depende un nuevo giro de U$S 1.000 millones, que servirán para compensar un pago de U$S 800 millones que la Argentina debe realizarle al FMI el próximo viernes 25 de septiembre.

La aprobación del acuerdo estaría encaminada, dado que con la compra de U$S 14.000 millones de reservas, el gobierno corrigió uno de los desvíos que se habían producido en el primer trimestre.

El único punto directo en debate sería la estimación de superávit primario. En el proyecto de Ley de Presupuesto 2027 el Gobierno lo estimó en 1,3% para 2026, cuando en rigor el acuerdo comprometía a 1,4%. Esto marca un leve desvío que no debiera trabar el visto bueno del equipo técnico.

Pero la pelea sórdida estará por el nivel del tipo de cambio. El FMI mantiene su postura de que el Gobierno nacional debe acelerar aún más la compra de dólares y el levantamiento de la totalidad de las restricciones cambiarias. Para el organismo, este debiera ser uno de los mecanismos directos para conseguir los dólares que le faltan al Tesoro Nacional para el año que viene hacer frente al pago de la deuda pública.

En cambio, la conducción económica, con el respaldo absoluto del presidente, Javier Milei, quiere evitar este camino para evitar el impacto en la inflación.

Esta discrepancia fue el principal motivo por el cual se demoró el cierre de la segunda revisión a principios de año. No obstante, como hasta el momento Argentina cumplió con sus obligaciones y la mayoría de las metas impuestas, el FMI fue laxo con esta exigencia a la espera de cómo se sucederán los hechos en el año electoral.

Corresponsalía Buenos Aires


A poco de la llegada al país de una nueva misión del FMI para auditar las cuentas públicas, el Gobierno nacional informó que en agosto mantuvo el superávit. El ministro de Economía, Luis Caputo, indicó que el resultado primario fue positivo en $ 1.990.322 millones, que tras el pago de intereses de la deuda por $ 1.354.793 millones, se convirtió en un saldo financiero favorable de $ 635.529 millones.

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