Euforia financiera y economía fría: las dos caras del modelo y la gran apuesta al agro y la energía en 2026
Mientras el Gobierno celebra la baja del riesgo país y la acumulación de reservas, la economía real muestra signos de enfriamiento. La industria y el comercio no repuntan, el consumo se refugia en el "puerta a puerta".
El inicio del 2026 muestra dos caras de una misma moneda. Por un lado, la «Fase 4» del plan monetario del gobierno de Javier Milei avanza con resultados que sorprende a los propios funcionarios, consolidando un veranito financiero que acerca a la Argentina al regreso a los mercados internacionales. Por el otro, los números de la economía real devuelven una imagen más fría: caída de la actividad, salarios que corren de atrás y sectores productivos que todavía no encuentran el piso.
El periodista especializado en economía, Pablo Wende, analizó este escenario en diálogo con RÍO NEGRO RADIO. «Estamos en un momento excelente desde el punto de vista de lo que esperaba el Gobierno respecto a la fase financiera, pero hay que separar eso de lo que pasa en la calle», explicó.
El éxito de la pizarra y el «factor oro»
Los números de la macroeconomía son la mejor carta de presentación del oficialismo. Las reservas brutas superaron los 45.000 millones de dólares, impulsadas por las compras del BCRA (más de 1.000 millones en enero) y un aliado inesperado: el valor del oro.
El metal precioso subió un 15% en el inicio del año, sumándose al 65% que ya había escalado en 2025. Argentina cuenta con más de 9.000 millones en oro, y esta revalorización (un acumulado del 90% en poco más de un año) infló los activos sin necesidad de intervención directa.
Este fortalecimiento llevó al Riesgo País a los 520 puntos, con miras a perforar los 500. «Si esto ocurre, Argentina podría volver a los mercados voluntarios de deuda. El espejo es Ecuador, que logró bajar de los 1.000 puntos, aunque Argentina hoy muestra cuentas públicas más prolijas que el país dolarizado», destacó Wende.
Vaca Muerta y el «derrame» lento
Para la región, el dato clave reside en la disparidad de sectores. Wende anticipó que el agro y la energía (con Vaca Muerta como estandarte) tendrán crecimientos de dos dígitos y serán los grandes proveedores de divisas. Sin embargo, advirtió que el derrame de esa bonanza hacia la «microeconomía» es lento: el dinamismo de la producción de oil & gas todavía no compensa la parálisis de otros motores del consumo interno.
“El agro y la energía van a crecer mucho, pero el derrame a la calle es lento”, señaló y agregó: “Vamos a traer muchos dólares por estos segmentos, el tema es que no se nota en la micro”.
La realidad del bolsillo: industria y «puerta a puerta»
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de noviembre mostró una caída del 0,3% interanual, el primer retroceso en 14 meses. Los sectores que más empleo generan son los más golpeados: la industria manufacturera cayó un 8% y el comercio un 6,5%.
Ante la pérdida de poder adquisitivo y la falta de competitividad local, el servicio de courier creció un 200%. Los consumidores están esquivando los locales de cercanía para comprar calzado o indumentaria directamente en China o EE.UU., buscando precios que la industria nacional no puede ofrecer.
El frente provincial y la reforma laboral
Hacia el cierre, Wende puso la lupa en un conflicto creciente: las cuentas de las provincias ya no cierran como antes y muestran un pequeño déficit. “Las cuentas provinciales ya no están cerrando tan bien y tienen un pequeño déficit”, señaló Wende.
La presión por una reforma laboral que baje impuestos choca con la necesidad de recaudación de los gobernadores.
«Es una puja importante; si bajás Ganancias para ser más competitivos, las provincias se quedan sin fondos. Es una discusión que marcará la agenda de febrero», concluyó.
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