¿Inflación de 2%?: la hoja de ruta de Javier Milei para frenar los precios y recuperar el poder adquisitivo

Tras registrarse un 2,6% en abril, el índice de precios rompió una racha de diez meses consecutivos al alza. Sin embargo, la recesión industrial y la pérdida de puestos de trabajo marcan el contraste de una Argentina "partida" entre los sectores pujantes y el mercado interno.

Por Redacción

La inflación de abril bajó y perforó el 3% después de 10 meses. (Foto: Clarín Fotografía)

El programa económico de la administración de Javier Milei atraviesa una etapa de definiciones tras conocerse el dato de inflación (IPC) de abril de 2026, que marcó una desaceleración de casi un punto respecto al mes anterior. Pese a que el indicador interanual sigue en niveles altos, el quiebre de la tendencia alcista que se mantenía desde mayo del año pasado le permite al Ejecutivo recuperar parte del relato económico.

Según el periodista especializado en Economía, Pablo Wende, la desaceleración del rubro de alimentos y bebidas, que subió apenas un 1,5% en abril, fue la clave para compensar los fuertes aumentos en tarifas de servicios públicos y transporte. “Estamos hablando de una décima más o menos, pero se rompió una tendencia de diez meses consecutivos al alza. Es un dato relevante y positivo desde ese punto de vista”, explicó el especialista en Río Negro Radio.

No obstante, esta mejora macroeconómica convive con una realidad industrial compleja, donde la caída de la actividad en sectores tradicionales como el textil y automotriz profundiza la incertidumbre sobre la velocidad de la recuperación.

La hoja de ruta de los precios: ¿Hacia el «objetivo cero»?


La mirada del mercado está puesta ahora en el comportamiento de los precios durante el mes de mayo. Con los combustibles operando con aumentos marginales del 1% y los precios de los alimentos mostrando una estabilidad inusual en las primeras quincenas, las proyecciones privadas son optimistas.

“Mayo pinta bien. Estará más cerca de dos que de tres; el escenario más probable es que se ubique entre 2% y 2,2%”, vaticinó Wende. Sin embargo, el analista advirtió que el propio presidente Javier Milei ha comenzado a «correr el arco» respecto a la meta de inflación cero, postergando esa expectativa para mediados de 2026 debido al rezago de lo que denomina el «ataque especulativo» del año anterior.

Industria y empleo: el impacto de la «Argentina partida»


Mientras los indicadores financieros muestran signos de estabilización, la economía real refleja una dualidad marcada. Sectores vinculados a la energía, con Vaca Muerta a la cabeza, la minería y el agro presentan indicadores positivos, pero su capacidad para generar empleo masivo es limitada frente a la industria tradicional.

  • Pérdida de puestos de trabajo: En los últimos 12 meses se perdieron 75.000 empleos en el sector industrial (42.000 formales directos).
  • Sectores en crisis: La producción automotriz cayó un 17,5% interanual y el sector textil opera actualmente al 50% de sus máximos históricos.
  • Consumo y pobreza: La canasta básica para una familia tipo ya se sitúa en los 1,5 millones de pesos, una cifra que, según el analista, exige a menudo la combinación de al menos dos ingresos familiares para no caer debajo de la línea de pobreza.

Frente financiero: reservas en alza y el «techo» del riesgo país


En el plano de las divisas, el Banco Central continúa con su racha de compras, acumulando ya US$8.000 millones y acercándose a la meta trimestral. Este fortalecimiento de las arcas públicas se verá reforzado por la reciente aprobación de la revisión del FMI, que habilitará un desembolso de US$1.000 millones.

Pese a este flujo positivo de dólares y al superávit fiscal, el riesgo país se resiste a perforar el piso de los 500 puntos. Para Wende, este fenómeno responde a una combinación de factores internos y externos: “La foto de Argentina hoy daría para un riesgo país de 250 o 300 puntos, pero la incertidumbre electoral del año que viene y la suba de tasas en Estados Unidos le ponen un techo difícil de romper”.

La estabilidad cambiaria sigue siendo el «ancla» fundamental del programa, permitiendo que el dólar permanezca planchado y traccione la baja de la inflación. El gran interrogante, concluyó el analista, es si esta mejora financiera llegará a tiempo para revertir el deterioro del humor social antes de que la recesión industrial profundice las grietas en el mercado de trabajo.

Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio



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