La deuda concursal de la empresa Compañía General de Frutas SA supera los $ 220 millones 

La empresa regional comenzó a tener problemas comerciales a partir de 2019. El año pasado la justicia le había declarado la quiebra, pero fue apelada por su dueño, Carlos Godoy.

Por Javier Lojo

La firma tiene poco más de 200 hectáreas en el valle, muchas de ellas con producción de peras.

El Juzgado Comercial 14, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a cargo del Juez Pablo Frick, definió días atrás el monto total de los créditos verificados por el concurso preventivo de la firma regional Compañía General de Frutas SA.

La empresa, cuyo titular es Carlos Godoy, tiene unas 200 hectáreas en producción con una oferta comercial del orden de los 8 millones de kilos entre peras, manzanas y carozo. Por otro lado, la firma tiene una importante infraestructura de servicios, concentrada en galpones de empaque y cámaras frigoríficas, distribuidas en distintos puntos del Alto Valle. Su oferta productiva se orienta al mercado interno y parte importante se destina a la exportación.

Según se extrae del expediente, la firma frutícola presenta una deuda total superior a los 220 millones de pesos, monto que está concentrado en poco menos de 40 acreedores afectados. Los bancos suman alrededor de 54 millones de pesos. El principal acreedor es una firma proveedora de cartón corrugado.

El mayor porcentaje de la deuda de la frutícola es en pesos

La mayor parte de estos pasivos (75%) están nominados en moneda local y, en menor medida, el juzgado dolarizó algunas deudas. Esta situación es la más comprometida para Compañía General de Frutas SA ya que se le dificultará licuar sus pasivos en el actual contexto de alta inflación    

Cabe recordar que el Juez Pablo Frick había solicitado en octubre pasado la quiebra de la empresa por parte del Banco Patagonia, la que fue apelada por Godoy llegando entonces al proceso de concurso de acreedores. Según se consigna en la estadística que entregó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en ese momento, la deuda de la empresa con el sistema financiero supera los 61 millones de pesos y existen, al cierre de julio de este año, poco más de 1.500 cheques rechazado por un valor del orden de los 95 millones de pesos.

“Los datos que figuran en la base del Banco Central no están actualizados. Mucha de la deuda comercial y financiera ya fue cancelada en su momento con los acreedores, entregando por ella el dinero que correspondía, tierras productivas o loteos que estaban a nombre de la firma”, confiaba en octubre pasado Godoy en otra parte de la conversación.

Según informes no oficiales los niveles de facturación de la firma comenzaron a caer en forma sensible a partir de 2019 y hoy no superan los 50 millones de pesos. “Gran parte de la crisis en la que hoy se encuentra la empresa se debe al complejo escenario económico que arrastra la actividad en todos estos últimos años”, destacó una fuente de la firma.

Este diario intentó comunicarse con Carlos Godoy, pero el empresario no respondió a los llamados.


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