La industria farmacéutica se consolida como pilar económico

Un informe de la cámara que agrupa a los laboratorios argentinos destaca la alta capacidad de producción, que hoy exporta a más de 100 países y genera miles de empleos. Defienden el desarrollo de medicamentos biosimilares y genéricos.

Por Leonardo Herreros

La industria farmacéutica de capital nacional se ha consolidado en 2026 como uno de los activos estratégicos más relevantes de la economía argentina, no solo por su capacidad de abastecer el 75% del mercado interno, sino por su perfil exportador y su rol clave en la sostenibilidad del sistema de salud. Con un entramado de 354 laboratorios y 196 plantas industriales, el sector combina tecnología de punta que lo posiciona como el tercer generador de valor agregado industrial del país. Además, registra exportaciones a más de cien países y fuerte presencia en toda América Latina.


Al respecto, Río Negro dialogó con Eduardo Franciosi, Director Ejecutivo de Cilfa y Mauricio Claveri, Economista Jefe de la entidad.


Los directivos destacaron que, a diferencia de otros rubros industriales, el sector farmacéutico se destaca por la calidad y formalidad de su fuerza laboral.
Según datos de la cámara Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), el sector emplea a 43.700 personas de forma directa y a 120.000 de manera indirecta.


Claveri destaca que se trata de un “sector de empleo muy calificado con gente muy preparada, lo cual eleva la vara en términos laborales respecto de otros sectores económicos”.

En la misma línea, Franciosi subraya que en los laboratorios la informalidad es casi inexistente: “son todos empleos en blanco, registrados” , en especial en el AMBA, donde existen 55 plantas farmacéuticas de laboratorios asociados a la cámara.

Esta demanda de profesionales incluye principalmente a bioquímicos, farmacéuticos y biólogos formados en el país aprovechando el “buen nivel educativo universitario” de Argentina, según define Claveri.

La “Multi-latinización”


Uno de los datos más robustos de la actualidad del sector es su perfil exportador, señala la entidad. Mientras que la balanza comercial general de medicamentos solía ser deficitaria debido a que los laboratorios extranjeros no poseen plantas productivas en el país, los laboratorios nacionales asociados a Cilfa registran un superávit comercial creciente.


Franciosi explica que en los últimos dos años las exportaciones han crecido fuertemente, alcanzando los 1.200 millones de dólares hacia 116 países.

Este fenómeno no se limita al envío de productos; Franciosi resalta un concepto clave: existe una “multi-latinización” de la industria argentina. “Buena parte de nuestros laboratorios están en Brasil, México, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y Chile… no solo con oficinas filiales, sino con plantas industriales” en esos países, afirma el directivo.


Por su parte, Claveri añade que este crecimiento se sostiene en una visión estratégica clara orientada hacia los mercados externos, especialmente en la región, pero también con envíos regulares a Medio Oriente y al Sudeste Asiático.

Biosimilares


El desarrollo de medicamentos biosimilares y de alta complejidad por parte de la industria local ha transformado la ecuación de costos del sistema sanitario. Desde el lanzamiento de versiones nacionales de moléculas complejas como el Rituximab o el Bevacizumab, la competencia ha permitido precios sustancialmente menores en el país, y un ahorro proyectado de divisas de miles de millones de dólares.


Franciosi destaca la magnitud de este impacto. “La producción nacional contribuye a abaratar el costo de esas medicinas y ampliar el uso de los medicamentos en más tratamientos entre más pacientes”, mejorando la salud general de la población.

Esto se refleja en un incremento del acceso del 243% en unidades anuales de este tipo de medicamentos tras la irrupción de la competencia local.
Claveri, por su parte, explica que este beneficio proviene de la “capacidad de desarrollo e innovación de la industria argentina”, que permite lanzar versiones sofisticadas que rompen con los monopolios internacionales, forzando una baja de precios que beneficia tanto a los pacientes como a las obras sociales y prepagas.

El informe de la entidad estima que de esta forma el sistema de salud ahorrará 12.136 millones de dólares en este quinquenio, un promedio de 2.428 millones de dólares por año. En términos de balanza comercial y sustitución de importaciones, se proyecta un ahorro de 800 millones de dólares anuales, 4.243 millones en divisas para el periodo 2026-2030.

Precios y competitividad


Frente a la creencia generalizada de que los medicamentos en Argentina son más caros que en otros países de la región, los directivos de CILFA remiten a la economía general argentina , en general con mayores costos de producción, y ofrecen una perspectiva técnica.

Claveri cita estudios de la consultora FIEL que demuestran que, al uniformar canastas y moléculas, “Argentina no está por encima, está por debajo de la canasta promedio de los países de América Latina. Tiene que ver qué tipo de medicamentos tomas, qué moléculas, tenés que ver las presentaciones de cada medicamento. Hay que uniformar, porque si no es muy difícil agarrar un paquete de medicamentos de distinta índole, sacar un monto y dividirlo por unidades, porque distorsiona bastante. Cuando el análisis es más específico, como el que hizo FIEL, te da que Argentina no está más caro que la región, sino todo lo contrario” explicó el economista.


En cuanto a la inflación, los informes muestran que en 24 de los últimos 30 meses, los precios de los medicamentos variaron por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y siempre se mantuvieron por debajo del aumento de las jubilaciones mínimas, agregan los directivos.

Los desafíos del sector

A pesar del crecimiento, el sector farmacéutico enfrenta desafíos estructurales. Eduardo Franciosi señala la necesidad de políticas de estado que alienten las inversiones de largo plazo, ya que actualmente la modernización de plantas y la innovación se financian mayoritariamente con “capital propio” de los laboratorios. “ Sabemos que en el contexto actual es difícil, pero necesitaríamos líneas crediticias de apoyo a la inversión en ciencia, innovación y modernización de plantas”, explica.


En el plano legislativo, la postura sobre las patentes es central. Respecto al acuerdo comercial con Estados Unidos y el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), el director ejecutivo de Cilfa aclara que “acompañamos la iniciativa del gobierno de aprobar el tratado de cooperación en materia de patentes con la reserva de capítulo II”, que protege la salud pública y la competencia local. Esta reserva permite analizar las patentes en Argentina para “garantizar precios asequibles” y una política sanitaria alineada con la industrial.


Aunque los directivos admiten diferencias con los laboratorios de origen extranjero en materia de patentes, propiedad intelectual y la comercialización de medicamentos genéricos, “el diálogo es permanente, hay diferencias, pero se convive armoniosamente con los colegas” señala Franciosi.


La industria farmacéutica de capital nacional se ha consolidado en 2026 como uno de los activos estratégicos más relevantes de la economía argentina, no solo por su capacidad de abastecer el 75% del mercado interno, sino por su perfil exportador y su rol clave en la sostenibilidad del sistema de salud. Con un entramado de 354 laboratorios y 196 plantas industriales, el sector combina tecnología de punta que lo posiciona como el tercer generador de valor agregado industrial del país. Además, registra exportaciones a más de cien países y fuerte presencia en toda América Latina.

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