Salarios vs. inflación: el dato que preocupa al Gobierno antes de la llegada de los dólares de la cosecha

Por quinto mes consecutivo, los ingresos pierden frente a la suba de precios y la preocupación social mutó de la inflación a la capacidad de compra. Pese al alivio financiero por la estabilidad del dólar, el mercado interno sigue golpeado.

Redacción

Por Redacción

La economía argentina transita un escenario de marcadas contradicciones donde los éxitos en las variables financieras aún no logran derramar en el bolsillo del consumidor promedio. Mientras el Banco Central se prepara para un trimestre clave de acumulación de reservas gracias a una cosecha récord, la microeconomía urbana enfrenta el impacto de la apertura de importaciones y una caída persistente del salario real.

«Hace cinco meses consecutivos que los salarios pierden contra la inflación», advirtió el periodista especializado Pablo Wende en Río Negro Radio. Según el análisis del periodista, el humor social refleja este desencanto.

De acuerdo con el último estudio de la consultora D’Alessio Irol – Berensztein, el 56% de los encuestados cree que su situación económica estará peor dentro de un año, marcando el segundo índice de pesimismo más alto desde el inicio del ciclo actual. Además, la desaprobación de la gestión nacional ronda el 57%, aunque el oficialismo retiene un núcleo duro de apoyo cercano al 41%.

«Con ese 40% vos estás en condiciones de pelear la elección», analizó Wende sobre la competitividad política del Gobierno pese al contexto adverso.

La apuesta a la «desinflación» de abril


El gran interrogante del mercado es cuándo comenzará a percibirse una mejora en la calle. Tras un mes de marzo que se proyecta con una inflación por encima del 3%, el Gobierno confía en que abril marque el inicio de una desinflación profunda.

Esta expectativa se apoya en tres factores centrales: el dólar planchado, ya que la divisa financiera cerró la semana por debajo de los $1.400, actuando como un fuerte ancla para los precios. «Ayuda mucho que el dólar esté quieto e incluso a la baja», señaló el periodista.

Por otro lado, influyen los precios congelados. La decisión de mantener sin cambios el valor de las naftas por los próximos 45 días busca contener el índice de precios al consumidor. «Volvimos a una suerte de congelamiento de precios» para evitar que el combustible presione los índices, explicó.

Finalmente, se espera una baja estacionalidad, previendo que mayo sea un mes de poca presión sobre los precios, lo que podría ubicar la inflación mensual por debajo del 2,5%.

Supercosecha y el desafío de las grandes inversiones


El próximo trimestre será determinante para el fortalecimiento de las reservas del Banco Central debido al fuerte ingreso de divisas de la cosecha gruesa. Wende explicó que este flujo consolidará el balance de la entidad: «Parecería que tiene margen para poner un poquito más de pesos en la calle y que el dólar esté quieto».

Sin embargo, el impacto de las grandes inversiones a través del flamante RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) todavía es una incógnita en términos de velocidad de ejecución.

Por otro lado, la apertura económica ya muestra efectos tangibles con un marcado crecimiento de las importaciones, especialmente desde China. Wende citó como ejemplo la aparición de locales de muebles masivos que operan exclusivamente con mercadería importada del gigante asiático.

«El problema es que vos tenés sectores urbanos que no viven del petróleo, que viven de la fábrica», advirtió el analista, señalando que la competencia directa con estos productos está afectando seriamente a la industria nacional y al empleo en el Conurbano.

De cara a las elecciones legislativas del próximo año, el eje central dejará de ser el combate a la «casta» para centrarse exclusivamente en la recuperación del bolsillo. «Lo que le va a importar a la gente es si tiene perspectiva de estar mejor», concluyó el especialista.

Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio



La economía argentina transita un escenario de marcadas contradicciones donde los éxitos en las variables financieras aún no logran derramar en el bolsillo del consumidor promedio. Mientras el Banco Central se prepara para un trimestre clave de acumulación de reservas gracias a una cosecha récord, la microeconomía urbana enfrenta el impacto de la apertura de importaciones y una caída persistente del salario real.

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