Su abuelo empezó con un caballo y un carrito en Neuquén, y él logró importar de China una máquina que lidera en Vaca Muerta

Mario Fulciniti es tercera generación y CEO de Acualic, dedicada al envasado y distribución de agua. La empresa acaba de importar desde el país asiático una planta con tecnología de vanguardia a nivel local y nacional.

Mario Fulciniti, tercera generación en Aqualic (Foto: Florencia Salto).

Cosechar los frutos del esfuerzo que sembraron los pioneros, no sucede de un día para el otro. Suele llevar dos e incluso tres generaciones. Tal es la historia de Mario Fulciniti, tercera generación y CEO de Aqualic, una de las principales envasadoras de agua de la zona, y líder en Vaca Muerta.


Ubicada frente a la plaza principal de Centenario, en el mismo lugar en que los fundadores dieron inicio a la empresa, Acualic logró un hito: importó de forma directa desde China una planta envasadora con tecnología de vanguardia del sector en la región y en el país.

Desde Italia, pioneros y fundadores


Vito Fulciniti llegó desde Italia en 1948, y su sueño era vivir en Buenos Aires. El destino lo colocó en Vista Alegre. Desde allí vendía la cosecha de la zona en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Fue en la chacra que conoció a Gualtieri, Mandalari y Mafricci, tres italianos que se dedicaban a la sodería.

“Comían los domingos en la chacra. Un día le dijeron al nono, vos tenés que emprender. Uno de ellos le prestó una máquina llenadora y un pico, otro un caballo y un carro, y otro 200 cajones. Así nació Soda Fulciniti”, añora Fulciniti.

Llegado desde Italia en 1948, Vito Fulciniti inició con un caballo, un carro y 200 cajones prestados. Hoy Aqualic es importadora directa desde Neuquén y lidera el mercado del agua en Vaca Muerta.

En el primer año, Vito y su esposa habían saldado sus deudas y comenzaron a crecer. Poco después tomaron la distribución de Crush, más tarde la de Quilmes, y luego de Coca Cola.


Ya en los‘70, se incorporó Mario Antonio, padre de Mario, quien afianzó la expansión y el posicionamiento regional.
Uno de los hitos de ese proceso fue a inicios de la década del ‘90.

El nacimiento de Aqualic


“Un tío de Buenos Aires nos dijo, hay un producto que está rompiendo todo, el agua en bidones”, recuerda Mario. Un año después habían instalado la máquina envasadora, y nacía Aqualic, la marca que los representa hasta la actualidad, dedicada a la venta de bidones retornables de 22 litros.

Ya en 1998, Mario y su hermano Cristian se sumaron a la gestión, iniciando la tercera etapa generacional de la compañía.
Un nuevo punto de quiebre llegó en la pos pandemia. “Nos dimos cuenta que teníamos que ampliar el share, porque necesitábamos diferenciarnos. Por eso empezamos a buscar opciones en productos descartables”, recuerda Mario.

Dos generaciones Aqualic
Dos generaciones. Mario Antonio Fulciniti, junto a sus hijos Cristian y Mario (Foto: Gentileza).

Con esa inquietud, encontraron en Córdoba una máquina envasadora nacional con calibres de medio litro, litro y medio y dos litros. Fue la primera incursión de Aqualic en el segmento descartables, donde los jugadores son gigantes, y de alcance nacional.

El salto importador


El crecimiento los obligó a pensar en volver a incrementar la escala, sin embargo encontraron una barrera que parecía infranqueable: la máquina que necesitaban para la nueva etapa, no existía en el país. “Llegamos a un cuello de botella, más que nada en los periodos de verano. Cuando buscamos mayor calibre y volumen en el mercado nacional, era imposible”, recuerda Mario.

“Nos sorprendió lo accesible y lo versátil de la empresa china para fabricar la línea de producción a nuestra medida”.

Mario Fulciniti - Tercera generación y CEO Aqualic


La respuesta llegó de la mano de Estudio Muguerza, que los ayudó en el scouting internacional para encontrar la máquina ideal. Esa búsqueda confluyó en China, donde no solo encontraron al proveedor exacto, sino una máquina hecha a medida de la planta de Acualic en Centenario.

La empresa china demoró solo 28 días en fabricar la máquina, y la importación fue directa desde China a Neuquén. A los dos meses, las cajas estaban en la puerta.


Luego de un proceso que duró aproximadamente un año, lograron la puesta a punto de una línea de producción con una tecnología que solo otras dos empresas tienen en el país. “La puesta a punto requirió la visita de un técnico desde China, que solo hablaba mandarín. El repositor de un super chino nos hizo de traductor” recuerda Mario. A eso se sumó un tendido y un transformador eléctrico especial, con una inversión millonaria.


La línea de producción, inicia en el soplado de la botella pre forma, continúa con el lavado, llenado y etiquetado, y finaliza en el termosellado de los pack de botellas, listos para distribución.


Aquella empresa que Vito inició en la chacra junto con a esposa y que Mario Antonio hizo crecer, hoy es importadora de tecnología, lidera el mercado del agua en Vaca Muerta, y da trabajo a 80 personas, con una flota de distribución propia de 30 camiones.


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