Vaca Muerta achicó el déficit con Brasil en medio de la tensión diplomática entre Milei y Lula
Las exportaciones energéticas y el impulso del petróleo de Vaca Muerta redujeron el saldo comercial negativo con el país vecino a unos US$950 millones. El pragmatismo de los negocios privados se sostiene más allá de los cruces políticos.
En medio de la tensión diplomática entre la Argentina y Brasil, el impulso de la actividad en Vaca Muerta y las exportaciones energéticas avanzan por un carril puramente comercial. A pesar de las diferencias ideológicas y las declaraciones públicas del presidente Javier Milei contra su par Luiz Inácio Lula da Silva, el intercambio bilateral registró una fuerte mejora: el déficit argentino se redujo de US$2.400 millones a US$950 millones en el período analizado entre enero y mayo, apuntalado por los despachos de petróleo.
Al analizar el escenario en Río Negro Radio, el periodista especializado en economía Pablo Wende explicó que el flujo comercial privado se mantuvo al margen del contrapunto diplomático.
«El año pasado tuvimos un déficit comercial con Brasil (…) entre enero y mayo de 2.400 millones de dólares, y este año solamente 950 millones de dólares. O sea, cayó sustancialmente el déficit con Brasil y uno de los productos que más le estamos vendiendo a los brasileños es energía. Justamente el boom de Vaca Muerta, petróleo, exportaciones energéticas», explicó.
Los datos son oficiales y se desprenden del último reporte de Intercambio Comercial Argentino (ICA) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El rol de la diplomacia y el riesgo de una escalada comercial
Wende recordó también que la postura de separar los lazos diplomáticos de los intercambios de mercado no es reciente, sino que fue planteada por el propio mandatario en la carrera por el sillón de Rivadavia.
«Milei esto ya lo había anticipado en aquel debate mano a mano con Sergio Massa previo al balotaje: dijo que su Gobierno no tendría relación política con Lula, pero que la parte privada comercializaría con total libertad. El tiempo y las cifras muestran que los discursos y las fricciones no impactaron en la actividad comercial, y que el mercado brasileño es hoy uno de los principales compradores de la energía argentina», remarcó.
Por otra parte, Wende agregó que el contexto político también sumó tensión por la participación de altos funcionarios —como el Canciller argentino Pablo Quirno— en el mismo acto con Flavio Bolsonaro en Brasil.
Sin embargo, destacó que la necesidad de abastecimiento energético y los marcos del Mercosur contuvieron cualquier tipo de represalia o traba aduanera y remarcó que las idas y vueltas diplomáticas no afectaron el intercambio energético:
«Brasil estaría en condiciones de complicarle la vida a Argentina desde el punto de vista comercial. No es lo que ha ocurrido por ahora, pero uno no puede descartar que esto escale», señaló Wende, al tiempo que recordó que en lo que va del año «todas estas idas y vueltas no han impactado en la actividad comercial y uno de los productos que más le estamos vendiendo a los brasileños es energía».
Superávit comercial y la paradoja en la economía real
El rendimiento del sector energético no solo achicó el rojo con el principal socio regional, sino que se encamina a respaldar un superávit comercial global que superará los US$20.000 millones para la Argentina al cierre del año.
Sin embargo, en el análisis de la economía interna, la dinámica exhibe una marcada disparidad entre los indicadores generales y la calle. Pese a los números positivos en materia energética y minera, el mercado de trabajo refleja el impacto del reordenamiento económico con la pérdida de 300.000 puestos de trabajo formales.
«Tanto la energía como la minería son sectores muy capital-intensivos: requieren inversiones millonarias pero no demandan tanta mano de obra directa. Por eso no llegan a compensar la caída de empleo en rubros trabajo-intensivos como la industria, la construcción y el comercio», detalló Wende.
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