Educación pública versus privada

Por Redacción

Funcionarios actuales, de otras gestiones y académicos protagonizan una polémica creciente respecto al irrefrenable corrimiento de la matrícula de la escuela pública a la privada en los últimos diez años, esencialmente de nivel primario, en un enfrentamiento en el que nadie rechaza la existencia del fenómeno pero se apela a divergentes estadísticas y argumentaciones. Desde el gobierno el fenómeno suele explicarse como una búsqueda de un cierto status socioeconómico por parte de los padres, que según sostienen “hoy tienen mayores recursos” para enviar al hijo al colegio privado. Lo vinculan con la mayor expansión económica, las aspiraciones sociales de las familias y la mejora del empleo con una distribución más progresiva de los ingresos. Desde estudios privados y también de boca de algunos padres, el fuerte corrimiento de la enseñanza estatal a la privada no obedece tanto a la búsqueda de la excelencia educativa para los niños, sino al reaseguro o garantía del cumplimiento del calendario escolar, del presentismo del maestro y de la ausencia de medidas de fuerza en el año lectivo. El Ministerio de Educación nacional reconoce el fenómeno en los últimos años pero mantiene serias divergencias en un “1 a 3”, respecto a las cifras y estadísticas del número de matrícula que se “cayó” por los huecos de la escuela pública a la privada, de algunos estudios privados. Mientras, llamativamente, para la cartera educativa porteña, que conduce Esteban Bullrich, la anotación de alumnos al sector estatal se incrementó un 30% en los últimos tres años. El jefe de la cartera educativa nacional, Alberto Sileoni, sostiene que son “113.000 alumnos” que equivalen a un “descenso del 4%” de la matrícula en el nivel primario estatal en la gestión, aunque reconoce falencias en los “estándares”. Manifestó estas afirmaciones en las últimas horas, sin dudas, en respuesta a informes conocidos recientemente, uno de la Universidad de Belgrano y el otro del especialista exministro porteño, Mariano Narodowski, que hablan de cifras mayores. Para Narodowski, “según los propios datos oficiales, en el 2003 el 70% de los alumnos de las escuelas primarias del Gran Buenos Aires iba a escuelas públicas” y en el 2011 “se redujo al 60%”. Dijo que provincias como Catamarca, Formosa, Jujuy, La Rioja, Santa Fe y Mendoza “perdieron más del 10% de alumnos de escuelas primarias públicas” y Santa Cruz disminuyó el 15,2% y pronosticó que ello se “complicará año a año”. El informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) que dirige el exfuncionario de las gestiones menemista y duhaldista Alieto Guadagni en la UB, afirma que en los últimos diez años, es decir desde el 2003, la escuela pública perdió 300.000 alumnos en la década. Rubén Buzzano, profesor de Historia en la Universidad de Buenos Aires (UBA) explicó a DyN que en el viejo sistema la escuela pública “era para los vecinos locales” y la privada para “sectores religiosos o quienes no podían transitar con éxito la educación estatal”. Hoy esta fórmula no parece tallar en las cabezas y decisiones de los padres, muchos de los que son de clases humildes pero priorizan otras variantes a la hora de decidir la educación de sus hijos. Los sindicatos nacionales del magisterio, Ctera, UDA, los privados de Sadop, firmes defensores de la educación estatal, admiten el gran crecimiento “del sector privado”, que manifiestan “se produjo en la década del 90”. Ante el hecho consumado, proponen que la Nación, los gobiernos provinciales y municipales “redefinan” un cuerpo normativo para las escuelas privadas y establezcan claramente las pautas para acceder a las subvenciones. Sostienen los dirigentes docentes que “no todo es lo mismo en el campo educativo, dado que no es lo mismo beneficiar a instituciones con fines de lucro en desmedro de instituciones cooperativas y sociales”. (*) Periodista especializada en Educación.

LAURA HOJMAN (*)