Educación secundaria: viejos formatos, nuevos desafíos



Ruth Flutsch* /Cristina Storioni**


No es una reforma, es re-pensar una escuela con nuevos formatos y desafíos donde el foco está en aprendizajes, enseñanzas, en las y los estudiantes como sujetos de derechos.


Existe un fuerte consenso en la sociedad y entre los diferentes protagonistas, tanto del sistema educativo como de la comunidad, en sentido amplio, acerca de que el nivel secundario es hoy uno de los niveles más controvertidos y complejos. La propuesta pedagógica, la relevancia cultural, la relación entre las generaciones que allí confluyen: las juventudes, la obligatoriedad, la inclusión entre otros son temas que se discuten en la escuela, en los medios de comunicación, en las familias y en los diferentes ámbitos de la política pública, entre otros.

En este contexto, se manifiesta una preocupación por los aprendizajes que promueve la escuela y las relaciones con el conocimiento, en la medida que cada vez más se trata de un objeto escasamente significativo y distante para las y los estudiantes, inclusive para aquellos que poseen una escolaridad favorable y que constantemente ponen de manifiesto en sus expresiones “me aburre”, “para qué sirve”, “esto es viejo”.

Resulta prioritario diseñar instrumentos y opciones para la cotidianidad de las escuelas y de las aulas, asociado a una renovación de los formatos de organización escolar y de estrategias de enseñanza, con el fin de encontrar el “sentido” a la educación secundaria y que no sea un simple paso que le permita ingresar a estudios superiores o a alguna posibilidad de trabajo, sino brindar la formación pedagógica que le permita poseer herramientas y conocimientos significativos para toda la vida.

Resulta prioritario diseñar instrumentos y opciones para la cotidianidad de las escuelas y de las aulas, asociado a una renovación de los formatos de organización escolar y de estrategias de enseñanza

En este sentido, la preocupación por la mejora en las trayectorias escolares se sitúa en la prioridad de la actual agenda de políticas educativas de la Provincia del Neuquén. El diseño curricular es el principal documento que debe poseer un sistema educativo para definir y establecer el qué, el cómo, el para qué y para quién se enseña dentro de cada una de las escuelas secundarias.

En la actualidad contamos con un total de 139 planes de estudios, casi uno por escuela, reflejando una alta fragmentación pedagógica y una falta de actualización en el marco de los tiempos actuales. Y en este sentido la escuela secundaria que llega garantiza la movilidad estudiantil, la actualización de conocimientos y saberes, además de la validez de los títulos de todos los colegios secundarios más allá de su orientación y/o modalidad.

En síntesis, garantiza el Derecho a la Educación en una escuela contextualizada, inclusiva y que respeta cada una de las trayectorias socio-educativas de las y los estudiantes, generando instrumentos y dispositivos de acompañamiento y seguimiento.

Esto no es “facilismo”, al contrario, es avanzar en procesos que garanticen una educación de calidad real y no en mantener formatos que huelen a viejo, estigmatizan y excluyen. No se trata de querer que los y las estudiantes “aprueben” sin saber sino de entender que la repitencia no es un derecho, es y ha sido un dispositivo que perjudica enormemente: porque es excluyente.

La escuela secundaria neuquina es un proyecto provincial que sostiene y reafirma los principios político-educativos de laicidad, obligatoriedad, gratuidad, inclusión educativa, interculturalidad, perspectiva de género, cuidado ambiental, derechos humanos y universalidad. En este marco se define en un proceso democrático, participativo y colectivo, con las y los docentes, priorizando el revisar y construir nuevos modos de enseñar y aprender, a los efectos de resguardar la complejidad, la comprensión y dar garantías de aprendizajes holísticos que permitan trayectorias continuas y completas.

Cambiar la escuela secundaria conlleva a transformar modos de hacer y gestionar. Esto afecta el modo de entender y concebir el trabajo docente con el fin de brindar más y mejores oportunidades para aprender.

Cambiar la escuela secundaria es atender a las trayectorias socioeducativas, es generar nuevos espacios de formación -ESI, Filosofía, Teatro, Danza, entre otros- y garantizar un aprendizaje significativo e interdisciplinario.

Cambiar la escuela secundaria es proponer formatos de acompañamiento y seguimientos a las y los estudiantes del Neuquén y garantizar su derecho.

Construir institucional y pedagógicamente la escuela secundaria no es reforma, es re-pensar una escuela con nuevos formatos y desafíos donde el foco está puesto en aprendizajes, enseñanzas, en las y los estudiantes como garantes de derechos, en este caso a recibir una educación de calidad.

Hemos escuchado alguna vez sobre los indicadores de la retención, el abandono y la repitencia, destacados en los 3 años iniciales de la escuela, entonces desde una mirada integral, el Plan de Construcción Curricular es un hecho político-pedagógico de carácter histórico en la educación neuquina. Es el resultado de un proceso de carácter participativo y democrático.

Esta metodología basada en la escucha y el diálogo recuperando saberes, investigaciones son las garantías a las prácticas áulicas, donde se brinda verdaderamente la conquista del conocimiento, en la diversidad territorial y en contextos socio educativos heterogéneos.

No hay milagros, hay construcciones, la tarea está iniciada.

Un joven o una joven luego de realizar experiencias de aprendizaje al finalizar la escuela secundaria obligatoria debe estar en condiciones de elegir y desarrollar su proyecto de vida. Nada más y nada menos.

* Licenciada en Educación. Directora Provincial Nivel Secundario

** Profesora. Ministra de Educación y Presidenta del Consejo Provincial de Educación


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