Demandan obras en salud y educación
Distrito Vecinal Noreste. El proyecto forjado en el 2006 sobre 120 hectáreas avanza con asfalto y servicios. Los vecinos piden un destacamento, una escuela y una sala de primeros auxilios.
Isair pierde el equilibrio de su bicicleta y rueda por el suelo luego de intentar descender por una pequeña pendiente de metro y medio de altura que desemboca en la delegación municipal del Distrito Vecinal Noreste (DVN), una de las grandes demandas que tenían los residentes del centro urbano más incipiente de Cipolletti. El pequeño de 7 años no se desanima. Se levanta con una sonrisa, “así se aprende” dice, y corre unos metros con las manos en los manubrios de una bicicleta naranja que parece quedarle grande, toma impulso y vuelve a pedalear.
Así, dibuja en pocos segundos una metáfora de un sector que el exintendente y actual gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, predijo sería el barrio “más importante” de Cipolletti.
Después de años de lucha y reclamos, el sector noreste comienza a cosechar logros, aunque muchos vecinos aseguran que aún “falta” intervención del Estado en materia de seguridad, educación y salud (ver aparte).
El proyecto, que se gestó entre 2006 y 2007, tuvo su auge un par de años después con la creación de muchos lotes.
Sin embargo, el ritmo sostenido del incremento poblacional no estuvo acompañado por la intervención del Estado, que en los últimos años comenzó a llevar obras importantes.
Es domingo, Día del Niño y la tarde otoñal tiene aroma a primavera. El sol calienta un poco y la plaza comienza a recibir niños y padres, mates y charlas. Horas después una actividad municipal reunirá otros tantos.
El barrio puja y está a la vista. Desde cualquier sector de la plaza se puede observar como se levantan viviendas. Algunos no descansan ni los domingos. Mientras los chicos juegan en la plazoleta se oye de fondo un mezcladora de cemento. Dos obreros ponen ladrillo sobre ladrillo en una casa que va tomando forma.
“Hay muchas construcciones, alrededor de 700 viviendas nuevas. No solo se trata de planes de viviendas, también hay loteos privados”, asegura Adriana Gallinger, directora de Proyectos Urbanísticos Especiales de la Municipalidad.
Cuando Víctor Alarcón llegó al DVN, escapando de la contaminación del barrio Puente Madera junto a otras 76 familias no imaginaba el progreso actual . “Estamos felices acá, porque se han logrado muchas cosas. Este barrio es muy próspero, tiene mucho futuro”, esgrime el presidente de la Junta Vecinal.
Desde el municipio informaron que ya son 38 las cooperativas que habitan el Distrito Vecinal y más de 3.000 personas viviendo allí.
El proyecto urbanístico se forjó en 2006 sobre unas 120 hectáreas improductivas y como respuesta a una demanda social cada vez más fuerte.
El esperado pavimento
El inicio de las obras de asfalto tanto en los ingresos por calle Illia y Saturnino Franco significan un gran alivio para los vecinos porque en las últimas inundaciones dejaron las calle intransitables y ni siquiera pasaba el colectivo.
El corredor de la Illia esta muy avanzado. Gran parte del camino tiene la cinta asfáltica y se comenzó con la ciclovía. Sobre Saturnino Franco finalizaron el cordón cuneta y la nivelación, pero aún no comienzan con la capa de hormigón. “Era muy importante que se concrete el asfalto en la Saturnino. Pero también deberían pavimentar la Venezuela que está intransitable” sostiene una vecina que vive junto a su familia hace dos años.
Antonella y Emanuel tiene un comercio sobre la Saturnino Franco, a pocos metros del trailer que hace de destacamento policial. Si bien se pusieron contentos con el inicio de la obra, le iniciaron una demanda penal a la empresa por “no poner” la cartelería “correspondiente. “Ahora colocaron carteles, pero cuando comenzó no había nada”, dice Antonella. Emanuel asegura que sufrió la fractura de clavícula por “tragarse” una montículo de tierra que “no tenía ninguna iluminación ni cartelería”.
Los jóvenes viven hace un año y medio en el Distrito y son unas de las tantas familias que llegaron al sector. “Hay mucha construcciones y muchas familias nuevas que se vienen a vivir”, dice Antonella.
La migración al barrio se ve reflejada en la plaza. “Es la primera vez que traigo mi hijo a la plaza, hace un mes me vine a vivir acá. Me gusta el barrio”, dice Andrés que acompañó a su hijo al único espacio verde.
Otra mujer que camina junto a su hijo asegura que vive en el Distrito hace “15 días”. “Tenemos todos los servicios, es un lindo lugar. Está creciendo”, sostiene.
Esta semana el municipio entregará 23 boletos de compra y venta para la cooperativa La Esperanza (ver aparte). El municipio planifica que en 10 años habrá más de diez mil personas viviendo allí. “Para acompañar el crecimiento se necesita intervención estatal en educación, salud y seguridad”, señala Alarcón.
El inicio de DVN comenzó en 2007 y tuvo una gran aceleración entre 2008 y 2009 con la declaración de utilidad pública sujeta a expropiación un sector y se adquirieron más de 2.000 lotes. A comienzos del 2010 ya había más de 3.000 lotes a disposición. Si bien el barrio no creció al ritmo esperado, algunas obras de infraestructura comienzan a llegar y genera optimismo en la gente. Otras siguen esperando.
El próximo paso será llegar a cubrir la demanda básica en educación y salud.
En este sector los terrenos se entregan con todos los servicios, gas incluido.
Adriana Gallinger, titular del área de Proyectos Urbanísticos Especiales de la municipalidad, adelantó que esta semana se entregarán 23 boletos de compra y venta para la cooperativa la Nueva Esperanza. “Para nosotros cada entrega de boletos significa una felicidad tremenda. Son 23 familias que se incorporan al proyecto urbanístico”, destacó.
El municipio entrega los terrenos con servicios de luz, agua, enripiado y factibilidad para el gas.
“En el Distrito se están construyendo alrededor de 700 viviendas. Hay muchos proyectos, no solo cooperativas”, expresó.
Actualmente se están desarrollando dos obras de pavimentación esenciales para la conectividad con el resto de la ciudad. Se trata de la calle Illia y la Saturnino Franco, dos ingresos al sector del Distrito.
El año pasado se inauguró la delegación municipal que ya cuenta con varios servicios para los vecinos.
Ya son 38 las cooperativas que compraron terrenos
en el DVN y desarrollan el barrio en forma conjunta con la municipalidad.
Habitantes
Cada vez más gente
en el Distrito
Hay 700 construcciones, aproximadamente. No sólo de planes de vivienda, también proyectos privados.
Víctor Alarcón, referente del DVN y presidente de la Junta Vecinal, informó que esta semana tendrá un contacto con el intendente Aníbal Tortoriello (PRO) para definir cuándo se reunirán para seguir avanzando en las demandas del barrio. Alarcón adelantó que hay pedidos puntuales: educación, salud y seguridad.
“Necesitamos un destacamento policial, una escuela y una sala de primeros auxilios”, asegura.
La recolección de basura y el transporte urbano son otras demandas de los vecinos.
Hay una delegación policial, pero funciona en un trailer y los ciudadanos pretenden que se formalice.
“El Estado provincial debe dar respuestas a estas demandas”, expresó el referente. Otro pedido será el de una escuela para el barrio. “Estamos agradecidos con lo que está haciendo esta gestión y con la anterior también, vamos a seguir trabajando en conjunto para que el barrio siga progresando”, finalizó.
“Para nosotros cada entrega de boletos significa una felicidad tremenda. Son 23 familias que se incorporan al proyecto”.
Adriana Gallinger, directora de Proyectos Urbanísticos Especiales.
“Estoy muy feliz acá, es una zona próspera, pujante y como mucho futuro. Me gusta trabajar en la organización del barrio”.
Víctor Alarcón,
presidente de la
Junta Vecinal.
Datos
- Ya son 38 las cooperativas que compraron terrenos
- en el DVN y desarrollan el barrio en forma conjunta con la municipalidad.
- 10.000
- es la cantidad que se estima vivirá en el DVN dentro de diez años. Hoy son alrededor de 3.000.
- 3.000
- lotes había disponibles ya en el 2010. El proyecto se aceleró entre el 2008 y el 2009, con la declaración de utilidad pública.
- “Para nosotros cada entrega de boletos significa una felicidad tremenda. Son 23 familias que se incorporan al proyecto”.
- “Estoy muy feliz acá, es una zona próspera, pujante y como mucho futuro. Me gusta trabajar en la organización del barrio”.