El Congreso brasileño boicotea la reforma política de Rousseff

Prefiere medidas inmediatas. El plebiscito, cada vez más en duda

Por Redacción

La presidenta enfrenta un difícil momento económico, mientras el descontento social se alimenta con más denuncias de corrupción.

BRASILIA (AFP).- El principal plan de la presidenta Dilma Rousseff para responder a las protestas callejeras en Brasil, consistente en un plebiscito para implementar una reforma política a contrarreloj, se topó con un Congreso donde incluso sus aliados se muestran reticentes. El jueves, el vicepresidente Michel Temer del centrista Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), tras reunirse con los líderes aliados en la Cámara de Diputados, anunció que no hay tiempo para un plebiscito y una reforma antes de las elecciones generales de octubre del 2014, como quiere Rousseff. Poco después, ante periodistas sorprendidos, Temer volvió atrás y dijo que el gobierno mantiene su empeño en los cambios . “El gobierno sabe que tendrá que desistir del plebiscito y la reforma inmediatos, pero no quiere darse por vencido tan rápidamente, ya que primero pidió una constituyente y ya tuvo que retroceder ante el rechazo del Congreso”, dijo Carlos Lopes, del Instituto Analise. La realización de un plebiscito para impulsar una reforma política que regule la financiación de campañas y el voto distrital para que los parlamentarios tengan mayor representatividad, es la principal respuesta lanzada por la presidenta a las protestas callejeras que sacudieron a Brasil durante la Copa de las Confederaciones, para reclamar mejores servicios públicos y denunciar la corrupción. Para que esos cambios estén vigentes en las elecciones del 2014, el Congreso tendría que convocar al plebiscito y concluir esa reforma antes del próximo 5 de octubre, pero hasta el Tribunal Electoral informó que precisaría mínimo de 70 días. Ante las protestas, el Congreso ha preferido volcarse a una frenética aprobación de medidas que satisfacen el reclamo de las calles como más dinero para transporte, educación y salud y penas mayores para políticos y empresarios corruptos. “La presidenta interpretó que la calle pidió una reforma política. Tal vez lo que la gente espera es una reforma de los hábitos de la política, del cinismo del medio político, con conductas como ese uso de aviones oficiales para ir a bodas y partidos de fútbol”, dijo Lopes. El presidente del Senado, Renan Calheiros, reconoció que utilizó un avión de la fuerza aérea para ir a la boda de un senador y el de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves, hizo otro tanto con su novia y familiares para ir a la final de la Copa. Calheiros anunció ayer que devolverá 15.000 dólares al Estado. Al descontento, se suma una situación económica delicada: la economía no crece y la inflación alcanzó en junio 6,7% . La popularidad de Rousseff cayó casi un 30%. “Va a ser muy difícil para la presidenta remontar antes de las elecciones” estimó el director de Sensus, Ricardo Guedes.