“El MPN sabe

Desde hace años investiga el conflicto social en Neuquén. Entiende que el MPN ajusta su protagonismo para que no lo debiliten las críticas a la dependencia que la provincia tiene del petróleo.

Por Redacción

entrevista: José Bonifacio, estudioso del conflicto social

Carlos Torrengo

carlostorrengo@hotmail.com

–¿Hay algún nudo, algún punto que sea desde lo analítico fundamental, de sí o sí, para reflexionar sobre las relaciones del poder económico y el trabajo en Neuquén en tiempos de crisis?

–No diría en tiempos de crisis… Creo que hay que ampliar la reflexión, no encasillarla. No es complejo entender cómo funcionan las relaciones de poder en Neuquén, hablo de relaciones de poder en el sentido del sistema de decisión sobre lo público, sobre el futuro de lo público. En esa dirección hay que computar sí o sí cómo funciona el aparato de Estado en su práctica de poder y ahí está, sí o sí, como realidad concreta, intangible como expresión de historia, el MPN. Una realidad de medio siglo de ejercicio de poder, porque incluso ejerció poder, en tanto burocracia con experiencia, en los regímenes de facto…

–Dio ministros, secretarios, técnicos… mucha savia.

–Sus intereses no se desvanecieron en tiempos de dictadura. Ni se ocultaron, claro. Aceptado esto y volviendo a la pregunta, la clave es entender que hasta un tiempo que incluso no sabemos si sobrevendrá, y en todo caso cuándo y cómo llegará, la centralidad del MPN en el manejo del Estado es excluyente en el funcionamiento de todo el sistema de relaciones de poder neuquino. Encierra el todo de la política, interpretando a esta como instrumento de organización de lo público, digamos…

–En términos clínicos, el MPN bien podría ser definido como un mundo de reflejos bien entrenados.

–Pero atravesando diversas etapas que, a su vez, hablan de la existencia de luchas facciosas en el seno del MPN. En todo proceso de reflexionar su historia hay que computar que a partir de 1994, a la luz de las transformaciones que alienta el neoliberalismo, emergen en el seno del MPN disputas muy duras por el control del Estado…

–¿ Ahí opera el petróleo?

–Claro. La dependencia que Neuquén tiene, en términos de aparato de Estado, de su funcionamiento, bueno… huelgan las palabras. Y esto ha implicado una gimnasia interna muy intensa, muy bien entrenada para establecer, reproducir… alianza. Hay, y lo habrá en estado creciente, lo que yo llamo una necesidad endémica del Estado neuquino y de los sectores hegemónicos para poder funcionar.

–¿Se infiere entonces que el petróleo necesita no de un sistema político abierto, definidamente democrático, sino de un sistema político como lo es en sí mismo el MPN?

–Bueno, va de hecho. Eso hace a la búsqueda de darle estabilidad al régimen de acumulación que se debe preservar.

–¿Por encima de la legitimidad de las instituciones que le den forma?

–A ver, a ver… No se trata de por encima o por abajo. Se trata de mantener, de defender, un sistema de acumulación que genera beneficios crecientes aunque no para todos. Esta es la razón, no podemos tener dudas al respecto, para mantener la cohesión de la relación MPN-manejo del Estado.

–Pero no hay ausencia de conflicto social…

–Esa es otra cuestión. No la hay, claro. Porque la dinámica que define a la industria extractiva deja mucha gente de lado. Porque, como digo en un trabajo recientemente presentado en Mendoza y fundado en argumentos sostenidos con rigor, la principal fuente de riqueza de Neuquén, o sea la extracción de hidrocarburos, es al mismo tiempo la principal fuente de privatización de amplias capas sociales y de saqueo de los bienes comunes… De la mano de todos ese proceso emerge, por ejemplo, la especulación inmobiliaria, que en el convencimiento de que el petróleo da para todo; fijan alquileres por encima de las posibilidades de miles de neuquinos o, por caso y derivando de este proceso, se incrementa la toma de tierras en la provincia… Pero el MPN, ante el conflicto, se cohesiona, cierra filas… hay mucho por defender.

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