“El negocio de la violencia”

Por Redacción

En un mundo globalizado donde la información en tiempo real llega a casi todos los confines de la tierra, la violencia viene creciendo y desembarcando hace rato, y se puede decir que es uno de los negocios más importantes del mundo. La violencia encierra a la madre de todas las violencias, como lo es la “guerra”, por lo que de allí para abajo podemos contar hasta llegar a nuestra violencia diaria, la de todos los días, la que sucede a pocas o algunas cuadras de su casa. La violencia tiene una larga cadena de beneficiarios a saber: el fabricante de drogas, de alcohol, el de armas, las fuerzas de seguridad, los abogados penalistas, algunos jueces, políticos, el sistema de salud, el sistema penitenciario, fabricantes de alarmas, empresas de seguridad privada, compañías de seguros, etc. Todos los mencionados (y muchos más) obtienen algún beneficio de la violencia diaria. Se puede decir que en muchos casos la planificación de la violencia mundial hasta tiene que ver con intentar frenar el crecimiento demográfico de razas o etnias que no le son muy agradables a los poderosos de turno. Nadie mata la gallina de los huevos de oro. La violencia es un gran negocio del cual dependen todos los mencionados. Si no hay incendios, no habría bomberos, y si bien un bombero ofrece abnegadamente su labor (y muchas veces su vida para apaciguar al fuego o salvar otra vida), también sabe que el mismísimo fuego es su razón de existir, al igual que el policía sabe que si no hubieran delitos su presencia estaría de más. Si uno quiere bajar la violencia primero debe entender sus causas y a quién beneficia, y recién allí se podría analizar un plan que nos ayude a “bajar los índices de violencia”. “Pero existe realmente intención en que esto último ocurra…” Yo creo que no. Y creo que no porque el intrincado mundo de la violencia alimenta a miles de personas y a un sistema que, por un lado, agita las banderas de la no violencia, y por el otro, la deja actuar. La violencia me hace recordar los laboratorios que viven de las enfermedades y no de las personas sanas, o del funebrero que no le desea el mal a nadie pero ruega que no le falte el trabajo. El crecimiento exponencial de la violencia social ciudadana va de la mano con el crecimiento del comercio de la droga y el alcohol. Todos hablan de este tema, todos parecen saber que allí está el buen nido para atacar a la violencia y, sin embargo, sigue y sigue creciendo, y con la violencia crece la desigualdad social y se agrandan las brechas entre unos pocos ricos y millones de pobres. Finalmente, ésta última, la desigualdad social, es la que genera un caldo de cultivo al que inequívocamente acudirá la violencia para alimentarse. El tema es complejo o muy sencillo, todo depende de quién lo analice y cuáles sean los beneficios que pueda obtener al apaciguar la violencia o al dejar que todo siga igual. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche