El traslado suma reproches y aprobaciones

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- El de Susana Freydoz no es el único caso de una condenada que intenta suicidarse. Hay otros conocidos como el del preso que llegó a tragarse una gillette o el de la mujer que tomó más de un litro de lavandina para reclamar por su excarcelación. Siempre, una vez que se recuperaron volvieron a prisión. De todas maneras, funcionarios judiciales aseguran que es muy común la internación en Buenos Aires de imputados con enfermedades complicadas. La polémica por el traslado de Freydoz a una clínica privada de Almagro continuaba ayer y el tema no deja de mencionarse en los tribunales penales. Algunos funcionarios judiciales enumeraron casos graves, que incluyeron reiterados intentos de suicidio y terminaron en una prisión común. La mujer de Catriel, Carina Polanco, está detenida en el ex-Maruchito de Roca y en enero ingirió una importante cantidad de lavandina. Fue asistida con urgencia en el hospital de Roca y cuando regresó a su celda se provocó lesiones golpeándose la cabeza contra las paredes. Padece un grave problema de adicción a las drogas y después de ese episodio el defensor público Juan Pablo Piombo pidió que sea internada en el área de Salud Mental de Cipolletti, donde estuvo Freydoz. Sin embargo nunca autorizaron ese traslado. Renzo Millanir, un joven condenado en Cipolletti por varios delitos, se tragó una gillete el año pasado, en un calabozo de tribunales. Después se negó a ser asistido por los médicos y cuando se recuperó quedó detenido en el penal de Roca. Julián Matus prendió fuego su celda en Roca y después fue trasladado al penal de Viedma. Otro condenado de apellido Albert y Hugo Díaz, que fue sentenciado a perpetua por el asesinato de su hijo, también integran la lista de los intentos de suicidios. Todos siguen detenidos en penales de Río Negro. Aunque el traslado de Freydoz generó cuestionamientos, algunos funcionarios penales defendieron la internación de la mujer en una clínica privada. Aseguraron que, como Río Negro no tiene lugares especializados, el Poder Judicial realiza muchas derivaciones a instituciones privadas de Buenos Aires. Mencionaron casos de menores inimputables, adictos y abusadores peligrosos con enfermedades contagiosas.