Elecciones en Venezuela

Por Redacción

Política

Las palabras del secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática de Venezuela, Jesús “Chúo” Torrealba, fueron esta vez absolutamente certeras cuando dijo: “El pueblo tuvo que arrancarle la fecha de las elecciones al gobierno”. Efectivamente fue así, Venezuela votará -presumiblemente- el 6 de diciembre. Las encuestas señalan que la oposición tiene una intención de voto que entre duplica y triplica la del oficialismo. Para Venezuela se aproxima, entonces, un terremoto político; esto es, comenzar a alejarse de la arbitrariedad y dar los primeros pasos en dirección al deseado regreso a la democracia. La presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, acaba de anunciar esa fecha después de demorar vergonzosamente la convocatoria. Esa funcionaria, es cierto, “ha pervertido la imagen pública de ese organismo”. Sin mayores dudas. La convocatoria finalmente se hizo, en parte por las manifestaciones frente a todas las sedes regionales del organismo, por la constante presión popular y de la calle y, en buena parte también, por la huelga de hambre de 30 días realizada por el corajudo dirigente opositor Leopoldo López en la prisión de Ramo Verde. Los venezolanos podrán ahora concurrir a las urnas para repudiar allí a Nicolás Maduro, con la dureza que crean que corresponda. La gran pregunta es: ¿tratará el régimen bolivariano liderado por el autoritario Nicolás Maduro de impedir esas elecciones en las que sufrirá inevitablemente una derrota? No es imposible que lo intente. Para ello deberá recurrir a manotazos de ahogado como podría ser inflar la crisis fronteriza con Guyana, en la costa de Esequibo, donde un consorcio de empresas extranjeras autorizado por Guyana acaba de descubrir petróleo. Apelando al nacionalismo e incentivando el conflicto, Maduro podría terminar suspendiendo las elecciones e invocar para ello razones de seguridad. Otra alternativa sería quitarse la careta y transparentar su totalitarismo, opción ésta difícil, porque podría generar el repudio amplio de América Latina pese al control ideológico que Venezuela ejerce aún sobre la Unasur. Por esto, existen buenas posibilidades de que la elección intermedia venezolana tenga lugar, sin descontar que Nicolás Maduro puede, con fraude, achicar el impacto de una elección que, si pudiera ser realmente transparente, sería una señal de mayúsculo rechazo a la desgraciada gestión bolivariana, que ha destruido Venezuela. Emilio J. Cárdenas Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Emilio J. Cárdenas