¿Qué le pasa a Kanye West? De polémica en polémica

El afamado rapero estadounidense, uno de los músicos más exitosos del mundo, volvió a generar ruido con polémicas declaraciones antisemitas y burlas al movimiento antirracista “Black Live Matters”. Ahora quiere comprar Parler, una red social de la extrema derecha.





El rap es, desde sus inicios, un género musical que tiene fuertes componentes de protesta social. Derivado del hip hop, servía a las comunidades afroamericanas en Estados Unidos para denunciar problemas raciales, discriminación, cuestiones políticas o demás reclamos. La protesta es inherente al rap, y si bien con los años las letras se fueron expandiendo hacia innumerables temáticas, es difícil separar ese componente de conciencia social del género.


Quizás ese mismo motivo es el que genera que el presente de Kanye West, el afamado rapero estadounidense, sea tan controversial. Hace ya varias semanas que el músico, también conocido como “Ye”, realiza declaraciones polémicas una y otra vez en diversas plataformas y medios. Declaraciones que, además, son peligrosas: desde el antisemitismo hasta la supremacía blanca, West ha ido enfureciendo a diversos sectores de la comunidad y no parece tener la intención de detenerse a corto plazo.

Resulta confuso ver en quién se ha transformado Kanye en comparación con aquel joven que en 2004 publicó “The College Dropout”, un álbum que lo lanzó rápidamente a la popularidad. De allí en más, contrastó éxitos con polémicas: así como fue uno de los artistas más exitosos de todos los tiempos (más de 100 millones de discos vendidos, 24 premios Grammy y considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo en dos oportunidades), tuvo numerosas apariciones públicas que fueron minando su imagen y lo llevaron a esta versión “desinflada” de hoy.

Sus primeros escándalos llegaron en 2004/2005, y fueron in crescendo hasta llegar a uno de los puntos más altos en 2012, tras comenzar una relación con la reconocida Kim Kardashian, de quien se divorció en marzo de este año tras permanecer casados desde 2014. Esa pareja se transformó en una de las más populares del mundo, y el acompañamiento constante de los medios de comunicación llevó a que se generen varios episodios de tensión. Pero bien vale la pena retroceder para entender cómo eran aquellos primeros “papelones”.

En 2005, durante un concierto a beneficio de las víctimas del huracán Katrina, West se presentó a dar un discurso junto al actor Mike Myers, pero sorprendió al afirmar que “a George Bush no le importan los negros”. Sin embargo, su episodio más polémico -al menos hasta la actualidad- tuvo lugar en 2009, durante los MTV Video Music Awards. Durante la entrega del premio de “Mejor video femenino” para Taylor Swift, Kanye subió al escenario, le quitó el micrófono a la cantante y aseguró que el premio “debía ser para Beyoncé por Single Ladies”, y que era “uno de los mejores videos de todos los tiempos”. La reacción del público y los demás artistas no se hizo esperar, y así como West fue abucheado, también se fueron cancelando algunos eventos, como la gira “Fame Kills” que iba a realizar con Lady Gaga.


A partir de allí fue todo de mal en peor, al menos en lo relacionado a sus escándalos, no así en su carrera musical. West llegó a asegurar que Bill Cosby, denunciado por agresión sexual, era inocente; de la misma forma que se ha mostrado apoyando constantemente a Donald Trump, el ex presidente de Estados Unidos. Eventualmente tenía algunos meses de silencio en redes sociales, pero volvía con más polémicas.

Pero estos últimos meses fueron, sin dudas, los más histriónicos de “Ye”. Todo comenzó en la Semana de la Moda en París, donde West apareció con una remera con la frase “White Lives Matter” (“La vida de los blancos importa”), una especie de burla en relación al lema “Black Lives Matter”, símbolo de las protestas antirracistas de 2020 en Estados Unidos. De la misma forma, llegó a asegurar en Twitter que George Floyd, víctima de brutalidad policial en 2020 (murió asfixiado con la rodilla de un policía, que lo sostuvo contra el piso durante casi 9 minutos), en realidad “había muerto de sobredosis” y que el Policía “no lo estaba asfixiando”, aún cuando la causa ya dictaminó que el agente Derek Chauvin fue culpable de su fallecimiento.

A estos comentarios se suman las repetidas frases antisemitas. En las últimas horas, el rapero Diddy reveló en redes una charla que sostuvo con Kanye, donde este último le decía “te voy a usar como ejemplo para mostrarle a las personas judías que te dijeron que me llamaras que no hay nadie que pueda amenazarme o influenciarme”.


Una red social para poder decir “lo que quiera”



Todas estas declaraciones generaron además la cancelación de sus cuentas de Twitter e Instagram, situación que derivó en su último gran episodio: el intento de adquisición de Parler, la red social conservadora que es furor entre los derechistas estadounidenses y que supo usar Donald Trump tras su salida de otras plataformas. El artista dijo en un comunicado que quiere comprar Parler para asegurarse de que aquellos con puntos de vista políticos conservadores “tengan derecho a expresarse libremente”.

Retirada temporalmente de las tiendas de aplicaciones de Apple y Google el año pasado por no moderar los llamados a la violencia tras el ataque al Capitolio de Estados Unidos por parte de partidarios de Trump, Parler está nuevamente disponible, aunque sigue lejos de competir con gigantes como Facebook o Twitter. Poco conocida hasta 2021, la plataforma llamó la atención tras la expulsión de Trump de Twitter.

La remera de “White Lives Matter”, que generó gran polémica y causó que Adidas pusiera a consideración su relación comercial.


Parler fue descargada 8,5 millones de veces desde su lanzamiento, incluidas 6,2 millones de veces en Estados Unidos, según la firma especializada data.ai. En septiembre, Parler sumó 58.000 descargas en todo el mundo en las tiendas en línea de Apple y Google, muy lejos de los 72 millones de Facebook el mismo mes. Parler no respondió a las consultas de AFP sobre su número de usuarios y situación financiera. Trump no tiene una cuenta oficial en Parler, y West, que acaba de abrirla, ya tiene 1.800 seguidores; contra los 31 millones que posee en Twitter y los 18,2 millones en Instagram. Queda claro que, si bien “ganará” la posibilidad de decir lo que quiera, tendrá mucha menos difusión.

Así, Kanye sigue generando polémicas donde sea que vaya. Y a juzgar por lo reiterativo de estas conductas sostenidas desde 2005, no parece tener intención de terminar en el corto plazo. Solo restará ver qué tan afectada queda su -ya golpeada- imagen, y si los logros artísticos siguen sosteniendo algo que, de otra forma, caería por su propio peso.


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