“En la canción está la vida”
El disco abre con una hermosa balada bien western, “Belgrano” en la que destacan el trabajo de las guitarras acústicas, una slide, una armónica, y la voz de Calamaro bien al frente. Lo sigue una balada más roquera y menos acústica, “Cuando no estás” en donde apoyado por unos buenos arreglos del Hammond, Calamaro habla sobre sus momentos post separación y se refiere a “que la casa vacía pregunta cuándo volverás” y a que “a veces escribo versos un poco crueles conmigo”. Esta postura de hacerse responsable de su parte de la separación se pone de manifiesto en “Tantas veces”, otra medio tempo, en la que destacan los arreglos de piano y acústica para acompañar frases como “perdón vida de mi vida”. En este tema, Calamaro reconoce que “dicen que para escribir es indispensable sufrir y no puedo quitarle la razón a tantos poetas… te pedí perdón tantas veces”, mientras las guitarras rememoran a Tom Petty y a su guitarrista Mike Campbell. Otra pieza destacada del disco es “Nacimos para correr”, donde Calamaro hace un panegírico de la vida del rocker, de alguien que elogia la vida vertiginosa del rocanrol: hoteles, aviones, groupies, corazones destrozados, alcohol y drogas. Con un hermoso arreglo de acústica, órgano y cuerdas, Calamaro va recitando frases como “muchos amigos que ya no están, me recuerdan la fortuna de existir…” y “porque para correr, primero hay que caminar y algún lugar a donde ir”. Inclusive Calamaro parece referirse al final de la vida de un artista en un párrafo logrado en el que afirma que “no quiero saber cómo voy a terminar, prefiero que ocurra y nada más/ y cada vez que suene mi canción voy a nacer otra vez”. La canción que le da nombre al disco es un rock stoniano a medio tempo, en el que Calamaro elige cantarlo y decirlo con cierta tonada tanguera, pero evitando los clichés. “Plástico fino”, tiene un comienzo bien americano con el rasgueo de una acústica, los punteos de una eléctrica y el deslizamiento de una slide, para darle una enorme riqueza sonora a la canción. Otra referencia a su situación con Breque está de cuerpo presente en el funky sucio “Inexplicable”, donde Calamaro cuenta que “cuando yo la necesitaba, ella estuvo más cerca de mí… ella es esa muchacha que se queda junto a mí” y cierra esta canción de amor con una frase contundente: “mi corazón no tiene lugar para nadie más”. “Dentro de una canción” es un western a full que abre con una pequeña escaramuza entre la slide y la acústica, y en la que Calamaro retoma aquel tratado cancionero escrito en “Mi Rock Perdido” en tiempos de Los Rodríguez. En este tema, el músico escribe sobre su relación con la canción, su amor a lo que dice en ella, a lo que expresa en esos tres minutos, y lo cierra con la frase “en la canción está la vida, esta es mi vida”. El CD incluye dos rocanroles de buena factura como “Rehenes” y “Doce pasos” que tranquilamente podría haber estado incluidos en un disco solista de Keith Richards o en un viejo álbum de los Ratones Paranoicos.