En Villarreal jamás olvidarán esa tarde

Venció al Inter y ya está entre los cuatro mejores de Europa.

Por Redacción

Fue un verdadero duelo de titanes, de titanes criollos. Claro, el Villarreal posee a Riquelme, uno de los mejores jugadores del mundo, y ese es un motivo más que suficiente para pasar a la semifinales de la Liga de Campeones, en una tarde épica que jamás olvidará esta ciudad española de no más de 30 mil habitantes.

Terminó 1 a 0 frente al Inter, con gol del «Vasquito» Arruabarrena en una jugada con conexión «xeneize», tras el centro de «Romy».

Un partido que se jugó en El Madrigal con los dientes apretados y la mente puesta en quedar en la historia.

Tantos condimentos argentinos tuvo este choque que se podría haber jugado tranquilamente en el predio de Ezeiza.

Claro esta vez eran enemigos, y por eso Juampi Sorín y la «Bruja» Verón se chicanearon e insultaron durante todo el juego, y hasta amenazaron con tomarse a golpes al término del primer tiempo.

Luego Matterazzi se encargaría de vengar a la «Brujita» con un brutal codazo en el rostro de Juampi, y el calvo volante se retiraría lesionado. Cosas del destino.

Por supuesto que en el medio de tamaña disputa no podía haber otra cosa que el sentimiento por la selección, una vieja pelea que los tuvo en el ojo de la tormenta.

Nadie quería regalar nada, y por Esteban Cambiasso no tuvo compasión ni suavidad cuando fue en busca de Riquelme.

Pero él, el «10», siempre se las ingenió para ser el director de orquesta de este «submarino amarillo» que ya se metió en los manuales grandes del fútbol.

Y que ahora irá en busca de la final y la gloria cuando se cruce con el ganador de Juventus y Arsenal, que esta tarde jugará el partido de vuelta de los cuartos de final.

Desde ayer se convirtió en el sexto equipo de España que se mete estar entre los mejores cuatro de Europa, igual que Real Madrid, Barcelona, Valencia, Deportivo La Coruña y Atlético Madrid.

Seguramente en Villarreal estarán dentro de una burbuja, porque hasta ayer la mejor actuación en una competencia europea había sido las semis de la UEFA 2004, cuando cayó a manos del Valencia.

En el primer tiempo se midieron mucho y se dañaron poco. Pero el 'fantasma' de «Romy» siempre acechó en los terrenos del Inter, y eso preocupaba a Mancini. Se fueron a los vestuarios sin ofrecer mucho, pero en el aire se sentía que los segundos 45 serían emocionantes.

En la segunda parte, hasta el gol «Vasco» a los 58, todo fue del local. Luego pudo definirlo de contra, pero también sufrió, y mucho. Nada importó, y no es una utopía que este equipo pergeñado por el ingeniero Pellegrini llegue a sorprender aún más, por trabajo y tezón, caradurez y talento.

Porque hay que entender algo: el «submarino amarillo» se siente a gusto en estas aguas.


Exit mobile version