La industria petrolera de Irán al borde del colapso por el bloqueo naval de Estados Unidos: la estrategia para llegar a China
El endurecimiento del cerco sobre sus puertos redujo las exportaciones a menos de 600.000 barriles diarios. Según consultoras energéticas, el país se encamina al agotamiento de su capacidad de almacenamiento en menos de dos semanas.
Irán comenzó a implementar medidas desesperadas para evitar el derrumbe total de su motor económico. El régimen de Teherán está reactivando depósitos de crudo abandonados desde hace años y evalúa el transporte de petróleo por ferrocarril hacia China como alternativa ante el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos desde el pasado 13 de abril.
El impacto del cerco sobre los puertos iraníes es drástico. Datos de la consultora Kpler revelan que las cargas de petróleo crudo y condensado, que promediaban los 2,1 millones de barriles diarios a principios de mes, se desplomaron a apenas 567.000 barriles en los últimos diez días. Esta caída del 75% ha dejado al país con buques cisterna anclados en Medio Oriente que actúan como almacenamiento flotante, acumulando unos 15 millones de barriles sin destino posible.
El fantasma del «tank top»
La gran preocupación de los analistas de mercado es el momento en que Irán alcance su capacidad máxima de acopio (conocido como tank top). Con inventarios en tierra que ya treparon a los 49 millones de barriles, Kpler estima que el país podría quedarse sin espacio físico en menos de dos semanas si no logra retomar las exportaciones.
El riesgo no es solo comercial, sino operativo. La consultora Rystad Energy, citada por el WSJ, advirtió que detener la producción abruptamente podría causar daños permanentes en los yacimientos maduros del país, muchos de los cuales operan con baja presión y son vulnerables a obstrucciones si se interrumpe el bombeo.
Una economía en pie de guerra
Más allá del crudo, la parálisis productiva es total. Un análisis de The Associated Press (AP) detalla que los bombardeos estadounidenses e israelíes han afectado directamente al 20% de las unidades productivas del país, dañando unas 20.000 fábricas. Los gigantes del acero, Mobarakeh y Khuzestan Steel, ya detuvieron sus operaciones, mientras que la industria petroquímica reporta el cierre de más de 50 complejos.
La crisis tiene su correlato inmediato en el consumo básico. Según reportes de la agencia AP, el precio de alimentos esenciales como el pollo y la carne vacuna subió entre un 68% y un 75% en el último mes. En términos laborales, el panorama es crítico:
- Empleos perdidos: El viceministro de Trabajo iraní, Gholamhossein Mohammadi, admitió a la AP la pérdida de un millón de puestos de trabajo directos por la guerra.
- Riesgo sistémico: El economista Hadi Kahalzadeh advirtió que el efecto cascada pone en riesgo a la mitad de la fuerza laboral del país, estimada en 12 millones de personas.
Pese a este escenario, la estrategia de Teherán parece ser la resistencia. Sanam Vakil, directora de Chatham House, señaló al WSJ que el cierre del estrecho de Ormuz busca forzar una negociación antes de que la infraestructura iraní colapse definitivamente. Mientras tanto, el barril de crudo Brent ya superó los 110 dólares, reflejando la tensión de un mercado global que observa cómo se agota el tiempo para el tercer productor de la OPEP.
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