Otra petrolera del convencional en crisis: Oilstone entró en concurso de acreedores

La compañía entró en cesación de pagos y tiene una deuda por préstamos bancarios de 11,8 millones de dólares que busca prorrogar. Paralelamente no pudo sellar la prórroga de varias concesiones.

Por Victoria Terzaghi

La empresa opera 15 concesiones en la Cuenca Neuquina todas en el convencional y en la zona de Cutral Co y Plaza Huincul. (Foto: gentileza)

Otra petrolera focalizada en la producción de gas y petróleo convencional entró en crisis y la justicia ya ordenó la apertura de un concurso de acreedores para extender el pago de sus deudas. La firma es Oilstone Energía SA y es un peso pesado en el convencional de Neuquén, en donde cuenta con 15 concesiones que abarcan nada menos que 3.000 kilómetros cuadrados de lo que supo ser el corazón petrolero de la Cuenca Neuquina, como es la Comarca Petrolera, pero que hoy sufre a la sombra de Vaca Muerta.

La apertura del concurso preventivo se dispuso el pasado 20 de febrero por orden del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial 11, de Buenos Aires, ya que la petrolera tiene allí su domicilio fiscal. Pero recién hoy se conoció públicamente al publicarse los primeros edictos destinados a que los acreedores se enteren y se acerquen a negociar.

Esta instancia fue solicitada el 4 de febrero por la petrolera, puesto que detalló que la petrolera señaló no solo que se encuentra en una situación de cesación de pagos, sino que requiere de la extensión del plazo de pago de sus créditos, que suman 11,8 millones de dólares.

La empresa hizo un repaso de lo que podría definirse como el efecto negativo de Vaca Muerta en el convencional, dado que marcó no solo dificultades para acceder a los sistemas de transporte para su producción, sino también una caída en el precio por ejemplo del gas natural, que se centra en la mayor producción de gas de Vaca Muerta y que esmeriló sus ingresos.

La firma, que detalló que redujo considerablemente su plantel de cerca de 300 a 183 operarios, presentó una hoja de ruta para tratar de salir de la crisis, pero con la condición previa de la reestructuración de la deuda que tiene como principales acreedores a tres bancos, que son los que les dieron créditos.


El plan de salida de la crisis de Oilstone


En primer lugar marcó que apunta a reducir el 50% su opex, es decir sus inversiones en las 15 concesiones que posee. Seguida de la «extensión de concesiones con regalías reducidas, en proceso de negociación con la Provincia de Neuquén». Y sumó que en las áreas «no rentables prevé la devolución, cesión o conversión de concesión de abandono».

La operadora tiene dos planes para encarar a Vaca Muerta. Uno es el desarrollo de un piloto al shale en Aguada Baguales, que estimó que demandará una inversión inicial de 45 millones de dólares, pero que remarcó que prevé una retorno superior al 60,5%, con una generación de caja de 88 millones de dólares y un plazo de repago de 19 meses.

El segundo plan es el «desarrollo completo de Vaca Muerta en Bajo Baguales/Neuquén del Medio/El Porvenir. Allí detalló que prevé una inversión total de 47 millones de dólares con una tasa de retorno superior al 50%. Esto permitiría generar una caja total de 2.720 millones de dólares en un plazo de repago de 65 meses.

«Estas medidas que se están implementado seguramente posibilitarán mejorar el perfil de la empresa y así afrontar con mayores posibilidades su recuperación. Esa estrategia únicamente podrá arrojar resultados si también se hace lugar a este pedido de concurso preventivo, con el cual se intenta superar el estado de crisis patrimonial por vía de un acuerdo que contemple el tratamiento igualitario de los acreedores, preservando a la empresa como fuente de trabajo y producción», marcó la firma en el pedido de concurso que fue avalado.


La postura del gobierno neuquino


Pese a los planes de Oilstone para salir de la crisis, la compañía negocia desde 2024 con el gobierno neuquino la prórroga de la mitad de sus concesiones. Este es un proceso que, si bien de momento está virtualmente frenado a la espera de la definición del concurso de acreedores, tampoco tuvo avances positivos ante lo que es el pedido de base del gobierno neuquino.

La provincia, que es la titular de las concesiones, le exigió a Oilstone -como hace en todas las prórrogas- un plan de abandono seguro de pozos e instalaciones. Esto en la práctica es un golpe al bolsillo de las empresas del convencional, porque mientras se trata de firmas que literalmente viven de la poca producción que obtienen, el abandono de un pozo no solo es costoso, sino que implica invertir fondos para no tener producción.

«Para nosotros no es negociable el cuidado del medio ambiente», explicaron a EnergíaON desde el gobierno neuquino y marcaron que «no recibimos ningún plan de abandono ni de pozos, ni de instalaciones».

El pedido como condición de la prórroga de las concesiones es una especie de segunda espada contra la petrolera, que no puede cancelar los préstamos que tomó, pero que también enfrenta la posibilidad de no poder extender la concesión de bloques en los que tiene parte de los proyectos shale que la podrían sacar a flote.


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