Entró un intruso y murió una monja de un susto
El extraño padecía problemas mentales. La religiosa, de 82 años, sufría del corazón. Se asustó mucho, y luego de que se solucionara el problema tuvo una descompensación. El joven entró al hogar, pero sólo se fumó un cigarrillo.
ROCA (AR).- Una monja sufrió una descompensación cardíaca y murió a los pocos minutos de llegar al hospital. El hecho se produjo luego de que un joven con alteraciones mentales, ingresó al hogar ubicado en Santa Cruz y San Luis de Roca y fue retirado por la Policía.
Si bien el intruso fue trasladado a la comisaría 21 y luego entregado a los familiares, no se descarta que el hecho haya influido en el fatal descenlace.
Todo comenzó a las 21 del lunes. Varias religiosas se encontraban en el lugar cuando ingresó una persona de 27 años, identificado como Gerardo Sosa, quien se puso a fumar un cigarrillo en una sala.
Entre las religiosas estaba Belinda Acosta, de 82 años, quien a la postre falleció.
La madre superiora del hogar indicó que Acosta trabajaba allí desde hace aproximadamente 14 años, y que estaba encargada de Cáritas.
«Desde hace un tiempo venía padeciendo con su corazón. Cuando vimos al extraño, se asustó muchísimo. Además ella era muy temerosa, por lo que seguramente este hecho le provocó más tarde la muerte».
En tanto, el joven -que permanecía tranquilo pero que quería acceder a otras dependencias- aseguraba una y otra vez que él era un vampiro. En una de las dependencias a la que quería llegar, se encontraba precisamente Acosta.
La madre superiora le estuvo flanqueando la entrada durante más o menos media hora.
En un momento apareció otra mujer del lugar y dio aviso de lo que ocurría a la policía.
«En ningún momento nos agredió. Sólo nos decía que él era un vampiro. Más adelante nos dijo que si no podía entrar, lo llevemos al hospital. No sabíamos si tenía algún problema o si estaba drogado», manifestó.
Fue entonces cuando llamaron a un taxi para llevarlo al hospital. Pero cuando llegó un móvil, el taxista dijo «a este lo conozco y no lo voy a llevar».
Lo cierto es que al lugar llegaron otros taxistas, y la Policía.
«Prendan las luces»
Cuando los uniformados lo estaban por introducir al patrullero, el joven insistió «prendan más luces, porque en la oscuridad me transformo en un vampiro».
Cuando parecía que todo había vuelto a la normalidad, Belinda Acosta -quien permanecía en su cuarto- se recostó en la cama.
«Me ahogo, me ahogo» repetía la mujer, quien se empezó a agitar mucho.
Inmediatamente se llamó a una ambulancia y se la trasladó al hospital «Francisco López Lima». Sin embargo, Acosta falleció a poco de ingresar a la sala de terapia intensiva.
«Se dio cuenta que se moría, pero estaba muy preparada. Antes de llevarla al hospital me agradeció por todos estos años, me dijo que la despidiera de la gente y que le mandara saludos. A pesar del problema estaba muy fuerte», dijo con mucha angustia la madre superiora.
Ayer, eran muchos los vecinos de la zona norte de la ciudad, que se sorprendieron con la noticia.
Poco a poco se fueron acercando al hogar, donde desde ayer a la mañana se velaban los restos de la infortunada mujer.
A las 17 se realizó una misa, y el entierro fue a las 18.