“Estacionamiento a medida”
Me referiré a los excesos que evidencia el sistema de estacionamiento medido en Neuquén y las consecuencias que acarrea a la población la cesión del espacio público a una empresa privada que retribuye esa cesión con un magro porcentaje de los ingresos, porcentaje que no contempla variaciones –aumento de la participación– por el paso del tiempo y en función de las amortizaciones ya realizadas de los gastos iniciales, los que se reducen a la pintura de rayas en las calles en los amplios sectores donde se le ha autorizado a hacerlo y la adquisición del software para operar el sistema. Desconozco si el contrato prevé que la provisión de la grúa, así como su operación, es efectuada por el municipio o por el concesionario. El anterior contrato con Altec SE (y asociados varios privados) preveía el aporte de la grúa, provisión que a pesar de no ser cumplida no ha sido sancionada por los sectores de control del municipio. El porcentaje de retribución al municipio (y, como es obvio, a los ciudadanos), como se dijo, es fijo en el tiempo; no sucede lo mismo con el criterio aplicado al pago de los servicios a la propiedad inmueble (barrido, limpieza, etcétera), los que desde junio del 2007 a julio del 2013 se incrementaron en un 370%. Ya he advertido que el sistema operado por una computadora adolece de condicionamientos que nada tienen que ver con las costumbres y derechos de los ciudadanos neuquinos. Además de la computadora están los empleados de calle, que no son fáciles de ubicar en la medida en que no se les proveen uniformes, ropa o calzado adecuados, con excepción de las arrugadas pecheras que muestran algunos de ellos. Según denuncias efectuadas por los mismos y publicadas en un diario de la zona, se les exigía un mínimo de multas a cumplir por día, las que se coparticipan al municipio en un porcentaje fijo. A eso de las 17 del 22 de julio me acerqué a la calle Yrigoyen, esquina con la diagonal, tratando vanamente de entrar mediante el celular al sistema, el que no estaba operable como tantas veces sucede. Considerando que sólo estacionaría unos pocos minutos –en realidad fueron ocho–, en los que continué sin éxito tratando de entrar al sistema, concurrí al cajero automático de un banco muy cercano y a dejar unas fotos en la casa del ramo que se encuentra muy próxima a ese lugar. Regresé al auto y estaba la boleta de infracción, la que evidentemente fue confeccionada a sólo cinco o seis minutos de haber estacionado; alcancé a visualizar al multador en la esquina de la calle Roca, pudiendo asegurar que me observaba cuando dejé el auto. Ratifican mis dichos la hora de la boleta de multa confeccionada y la del comprobante del cajero automático. El sistema aplicado en un vastísimo sector de la ciudad y en un amplio horario no sólo muestra una elevada tarifa horaria respecto del anterior sino que, como dije, cede un porcentaje menor al municipio. El sistema no repara en el lugar y lapso en que se aplica, trastornando a los ciudadanos y su idiosincracia en tanto no somos dueños de estacionar frente a la panadería sin tener que abonar estacionamiento, enviar un SMS o entrar al sistema de celular, por ejemplo, o demorar dos minutos para la carga de la tarjeta, situación que se agrava en los que no poseen sistemas telefónicos o de tarjetas y deben abonar una hora ($ 4) aunque estacionen un minuto. Entretiene observar el temor de los ciudadanos que sólo piensan estacionar dos o tres minutos para realizar alguna diligencia y sufren por la eventual aparición de los multadores. En la vecina ciudad de Cipolletti se permite estacionar durante un tiempo determinado (una hora) sin abonar precio alguno ni sufrir multas, actitud que respeta y valoriza los usos, costumbres y derechos de sus ciudadanos, lo que en esta ciudad ha quedado bajo la alfombra de la rentabilidad de la concesionaria. Basta con hacer el cálculo de vehículos que admite cada cuadra multiplicado por la cantidad de ellas afectadas al negocio y estimando una utilización de los espacios de sólo cuatro horas al precio vigente (por ahora) de las doce horas en que se encuentra activo. Por la presente se solicita a la empresa concesionaria y a los sectores involucrados de la Municipalidad y el Concejo Deliberante diseñar y aplicar un sistema (boleta en parabrisas con hora de llegada) que permita una “parada” libre de por lo menos 30 minutos, plazo mínimo que se debe asignar al derecho de los ciudadanos a utilizar su espacio público, tal como ir al banco de la plaza o al paseo del Parque Norte, lapso de tiempo que no debe considerarse “estacionamiento” en el sentido del contrato de concesión en su justa, correcta y sana interpretación, transformando la posición contraria en una visión interesada del negocio. Su modificación favorecerá el desarrollo armónico del quehacer de los habitantes de esta ciudad y, de paso, de las actividades menores comerciales y de servicios, seriamente afectadas por la aplicación amplia del criterio de “estacionamiento”. Carlos N. Borra DNI 4.967.482 Neuquén
Carlos N. Borra DNI 4.967.482 Neuquén