Estados Unidos se prepara para la era pos-Assad en Siria

Mientras se define la batalla crucial en Alepo, EE. UU. se prepara para un nuevo escenario en medio de elecciones.

Por Redacción

AP

WASHINGTON.- En un momento en que el presidente sirio, Bashar al Assad, se encuentra enfrascado en una cruenta campaña por mantenerse en el poder, Estados Unidos ya se prepara para su caída, con las costosas lecciones aprendidas del vacío de poder en Irak. En el campo de batalla, las fuerzas del gobierno sirio lanzaron ayer una ofensiva a gran escala contra los rebeldes en Alepo, la disputada metrópoli en el norte del país en la que se lucha calle a calle. “Empezó la batalla decisiva por Alepo”, dijo ayer Abu Omar al Halabi, comandante del Ejército Sirio Libre, que busca derrocar al régimen de Al Assad. Las autoridades estadounidenses no saben cuánto tiempo puede mantenerse en el poder Assad ante los férreos ataques de la oposición pero insisten en que su caída es inevitable y que deben prepararse para un ineludible dolor de cabeza en el frente de la política exterior. Washington pide desde hace tiempo una transición en Damasco, pero la reciente renuncia del primer ministro sirio, Riad Hijab, impulsó las crecientes esperanzas de que el régimen de Assad pueda ser derrotado. “Podemos empezar a hablar sobre el tema y planear más lo que viene, el día después de la caída del régimen”, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton. “Sé que va a ocurrir”, agregó. Sin embargo, la era pos-Assad en Siria se caracteriza más por las interrogantes que por las respuestas. Existe el temor de que colapse el Estado, de que exista un baño de sangre entre tribus, consecuencias para la seguridad regional y una crisis humanitaria. Que el desenlace de este drama pueda acontecer en el clímax de la batalla por la reelección del presidente estadounidense, Barack Obama contra el republicano Mitt Romney, otorga a la Casa Blanca otro motivo para contemplar el peor de los escenarios y las soluciones posibles. Una de las lecciones de la Primavera Árabe es que las fuerzas históricas a menudo han desafiado los esfuerzos realizados por los gobiernos de occidente para dar una respuesta, dejando a las autoridades intentando encontrar un nuevo marco en el ínterin. Si cae el régimen de Assad, los analistas afirman que habrá una necesidad de mantener los servicios básicos como el agua y la electricidad, lo que va a requerir de tecnócratas vinculados a la cúpula gobernante. Pero a diferencia de Irak, el futuro de Siria no será exclusivamente responsabilidad de EE.UU., ya que Washington está en conversaciones con aliados clave como Turquía y Jordania, al igual que con otros poderes regionales para intentar mermar la influencia estratégica de Irán. (AFP y DPA)