Expectativas en un país con problemas
En caso de ser elegido, François Hollande sería el primer presidente francés de izquierda desde François Mitterrand (1981-1995). La crisis -marcada por la explosión del déficit y la deuda y un desempleo de 10%- proyectó su sombra sobre la campaña, obligando a los candidatos a abordar la desindustrialización y a reclamar mayor proteccionismo europeo y el retorno al equilibrio de las cuentas. Hollande, ex secretario del Partido Socialista de 1997 a 2008, fue designado en las primarias socialistas de 2011, y logró convertir la elección en un referéndum contra el quinquenio de Sarkozy, apodado el “hiperpresidente” por su activismo en todos los frentes. Sarkozy, que batió récords de impopularidad, intentó eludir su balance económico y social y distanciarse de la imagen de “presidente de los ricos”, desarrollando una campaña muy de derecha, agresiva, basada en la seguridad y la inmigración. El programa electoral de Hollande gira principalmente en torno a una reforma del sistema impositivo, así como a medidas para mejorar la educación y el empleo. El socialista propone que los que tienen mayores ingresos y las empresas sufran una carga impositiva mayor. El equipo de campaña de Sarkozy criticó las promesas electorales de Hollande y las calificó de peligro para la situación económica de Francia. El país enfrenta un gran endeudamiento estatal y en enero perdió la nota más alta de “AAA” de la agencia de calificación Standard & Poor’s. (AFP/DPA)
En caso de ser elegido, François Hollande sería el primer presidente francés de izquierda desde François Mitterrand (1981-1995). La crisis -marcada por la explosión del déficit y la deuda y un desempleo de 10%- proyectó su sombra sobre la campaña, obligando a los candidatos a abordar la desindustrialización y a reclamar mayor proteccionismo europeo y el retorno al equilibrio de las cuentas. Hollande, ex secretario del Partido Socialista de 1997 a 2008, fue designado en las primarias socialistas de 2011, y logró convertir la elección en un referéndum contra el quinquenio de Sarkozy, apodado el “hiperpresidente” por su activismo en todos los frentes. Sarkozy, que batió récords de impopularidad, intentó eludir su balance económico y social y distanciarse de la imagen de “presidente de los ricos”, desarrollando una campaña muy de derecha, agresiva, basada en la seguridad y la inmigración. El programa electoral de Hollande gira principalmente en torno a una reforma del sistema impositivo, así como a medidas para mejorar la educación y el empleo. El socialista propone que los que tienen mayores ingresos y las empresas sufran una carga impositiva mayor. El equipo de campaña de Sarkozy criticó las promesas electorales de Hollande y las calificó de peligro para la situación económica de Francia. El país enfrenta un gran endeudamiento estatal y en enero perdió la nota más alta de “AAA” de la agencia de calificación Standard & Poor’s. (AFP/DPA)
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