Exponente en la vanguardia del surrealismo
BARCELONA (AP).- Uno de los momentos decisivos en la vida de Salvador Dalí, el polifacético y extravagante artista de quien se celebra su centésimo aniversario, sobrevino en 1929 cuando conoció a Gala, una mujer rusa casada que llegaría a convertirse en su amante y su musa.
Durante un tiempo vivieron en París donde Dalí estaba inmerso en el vibrante movimiento surrealista, cuyos cultores creían que el subconsciente permitía llegar al fondo de la realidad más que la conciencia.
Los artistas surrealistas trataban de expresar sin censura las imágenes del subconsciente desestimando los condicionamientos morales o estéticos.
Dalí se encontró con ellos como pez en el agua.
El artista se convirtió rápidamente en una de las figuras prominentes del movimiento, desarrollando una técnica que llamó «crítica paranoica'', su medio de reflotar las imágenes del subconsciente.
Estas imágenes están asociadas al tipo de surrealismo de Dalí, un mundo onírico que mezcla realidad y fantasía en el lienzo.
Las imágenes de objetos y personas son deformadas en un intento por desenmascarar el proceso de su subconsciente.
Una de sus piezas más famosas, «La persistencia de la memoria'' (1931), muestra relojes que se derriten sobre una mesa, una rama de árbol y una cabeza desfigurada.
«Dalí era el surrealista más original y el mejor pintor del grupo. Ahora es el símbolo del surrealismo. Es el pintor de los sueños'', afirma Montse Aguer, un organizador del Año de Dalí y director del Centro de Estudios sobre Dalí en Figueres, pueblo natal del pintor.
Símbolos como el pan (que se dice representa el ciclo de la vida), los huevos (fragilidad, suavidad y también el ciclo vital), el Mediterráneo (referencia al hogar de Dalí en Cataluña) y el eroticismo recurren en obras como «El gran masturbador'' (1929) y «Hogaza ordinaria de pan francés con dos huevos fritos cabalgando sin un plato'' (1932).
Los símbolos también son característicos de otros proyectos dalianos. Pequeñas esculturas de hogazas de pan cubren el exterior del Teatro-Museo Dalí que el artista construyó en Figueres. El techo del museo está coronado por un huevo gigante.
«Las obras de Dalí son muy completas, con múltiples capas de significado e interpretaciones múltiples'', asegura Aguer. «Para comprenderlo, hay que ir más allá de lo que se ve a simple vista''.
El mundo onírico de Dalí revolucionó el mundo artístico de los años 30. «Ese período fue extraordinario'', afirma Cirlot. «Inventó estilos nuevos, como las 'pinturas fofas' que muestran objetos como si se estuviesen derritiendo, y desde el mismo principio su obra ha tenido repercusiones importantes en el mundo del arte. Muchos artistas modernos -desde Andy Warhol hasta Man Ray- se interesaron en la obra de Dalí''.
«Por supuesto, todos los artistas tienen buenas obras y otras que no lo son tanto'', agrega. «Después de 1940 se sintió cómodo con su nivel de éxito y empezó a reciclar las técnicas y estilos de grandes artistas del pasado, aunque dándoles su toque propio''.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Dalí y Gala se trasladaron a Nueva York donde aceptaron una variedad de trabajos, dibujando tiras cómicas, trazando diseños comerciales y colaborando con el cine.
También escribió su autobiografía, la primera de varias obras reveladoras.
Dalí trabajó sin pausa durante décadas, evolucionando del surrealismo hacia un estilo más clásico que produjo pinturas de motivos histó
Nota asociada: La magia de Dalí vive a cien años del nacimiento
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