Femicidio de Cielo López: la comunidad de Ivana Rosales dolida y rota

La consternación por el cuarto crimen de género con una brutalidad inusitada movilizó a la región.



Silencio que sonaba más fuerte que los gritos. Foto Oscar Livera

Silencio que sonaba más fuerte que los gritos. Foto Oscar Livera

La muerte violenta de Laura “Cielo” López, de 18 años, borra todos los límites conocidos. No se trata de un femicidio perpetrado en el ámbito doméstico.

El río Limay es el telón de fondo de un crimen de género que presenta, al menos hasta ahora, otras características. Quienes la lastimaron no sólo desplegaron una crueldad inusitada, sino que quisieron deshacerse de su cuerpo como si fuera un despojo, un objeto descartable, lo basurizaron.

A nivel nacional Cielo fue la cuarta mujer asesinada durante el fin de semana junto a Navila Garay, Vanesa Caro y Cecilia Burgadt. A nivel provincial; la segunda: el 19 de mayo pasado José Minola mató a Gimena Chodilef, de 25 años. La apuñaló y luego se suicidó.

El reclamo se hizo sentir. Foto Oscar Livera

¿Cuánto aportan los detalles de cada padecimiento? “Al fin y al cabo lo que importan son las vidas, cómo nos maten no puede ser el centro del asunto”, escribió la abogada Ileana Arduino, especialista en políticas de género.

Nos debe ocupar, si, la investigación judicial del asesinato, el relato que se construirá alrededor de lo ocurrido, pero también qué futuro le ofrece el Estado provincial y municipal a las jóvenes neuquinas. No podemos permitir que piensen que no pueden vivir libremente, que tengan temor de habitar el espacio público y la sospecha permanente cuando lo hacen.

Desde el domingo algo se rompió. No sólo en la familia, amigos y amigas de Cielo. También en la comunidad de Plottier. Allí donde vivía Ivana Rosales.


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