Fernández y Godoy, a juicio por el caso Aigo

Uno de los imputados es hijo de un intendente.

Por Redacción

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SAN MARTÍN Y JUNÍN DE LOS ANDES (ASM).- El juez Andrés Luchino clausuró la instrucción y elevó a juicio la causa por falso testimonio y encubrimiento agravado contra los imputados Juan Marcos Fernández y su compañera Analía Godoy, mientras en el mismo caso permanecen prófugos los chilenos Jorge Salazar Oporto y Alexis Cortés Torres por el homicidio a tiros del policía José Aigo, ocurrido el siete de marzo de 2012 durante un operativo rutinario de control de tránsito.

Cortés Torres y Salazar Oporto también son sindicados en su país como miembros de organizaciones clandestinas que reivindican la lucha política armada.

Luchino, que subroga en esta causa como magistrado del Juzgado de Instrucción de los tribunales de Junín de los Andes, dictó el sobreseimiento de Fernández como supuesto partícipe primario del homicidio, conforme al dictamen fiscal. Conviene recordar que Fernández era el propietario y conductor de la camioneta involucrada en el sangriento suceso.

En consecuencia, la elevación a la Cámara en Todos los Fueros de la IV Circunscripción de San Martín de los Andes se concretó según lo solicitado por la querella y el fiscal, por los apuntados delitos de falso testimonio y encubrimiento calificado con el presunto objetivo de favorecer a los prófugos. El tribunal juzgador deberá ahora considerar la documentación y fijar fecha para el juicio oral.

El crimen ocurrió sobre la ruta 23, camino a Aluminé. Juan Marcos es hijo del intendente de San Martín, Juan Fernández, y fue considerado en las primeras horas de las instrucciones como mero testigo por el juez Joaquín Cosentino, quien lo liberó un día después del homicidio.

Esa actitud del primer magistrado fue fuertemente cuestionada por los deudos, que interpretaron una maniobra política para favorecer al hijo del intendente sanmartinense. Cosentino fue finalmente desplazado de la causa, que quedó en manos del subrogante Luchino.

El hecho se desencadenó cuando Aigo intentó controlar la documentación y pertenencias de los pasajeros de la camioneta, durante un procedimiento rutinario de madrugada en una zona de frecuente caza furtiva.

Salazar Oporto extrajo un arma y disparó contra el policía, para luego trabarse en tiroteo con el oficial Pedro Guerrero, que acompañaba a Aigo.

Salazar Oporto y Cortés Torres se dieron a la fuga y Marcos Fernández fue detenido por Guerrero sin resistencia. Más tarde y por planteo del fiscal, fue imputado por falso testimonio y encubrimiento agravado junto con su compañera Analía Godoy, acusación que finalmente fue confirmada en el pedido de elevación a juicio. La querella, sin embargo, había planteado inicialmente que Fernández debía ser considerado partícipe primario del crimen, fundándose en un movimiento realizado por el joven mientras la comitiva era custodiada a distancia por el oficial Guerrero y Aigo realizaba la requisitoria de documentos. Esa supuesta maniobra, se dijo entonces, tuvo por objeto distraer la vigilancia de Guerrero y facilitar que Salazar Oporto extrajera su arma y baleara a quemarropa a Aigo. Pero conforme avanzó la instrucción, esa acusación perdió crédito y finalmente fue desestimada por Luchino.

No ocurrió lo mismo, tanto para la Fiscalía como para la Querella y el propio juez, respecto de la presunta falsedad de los dichos de Fernández y Godoy.