Forense complicó al médico de Rincón acusado de mala praxis
Policiales
NEUQUÉN (AN).- En la segunda jornada del juicio por presunta mala praxis que se realiza en contra del cirujano de la Clínica Maternidad de Rincón de los Sauces Mario Poletti, el forense Alejandro Cozzarin aseguró que la operación a la que fue sometido Francisco Maldonado (28) “fue apresurada” y con un “diagnóstico equivocado”.
El último testigo de la fiscalía detalló ayer el análisis que realizó sobre las históricas clínicas del joven que falleció el 8 julio del año pasado, 28 días después de ser operado por una supuesta apendicitis, aunque luego fue intervenido en el intestino delgado, y advirtió que es posible que el paciente no necesitara ninguna cirugía.
“La actitud de Poletti fue un error de diagnóstico, una imprudencia y un actuar apresurado”, indicó el forense, y explicó que “no se tomó en cuenta el marco no quirúrgico, se hizo un diagnóstico equívoco de apendicitis, no se observó la tomografía computada que se había realizado y la vía de acceso de la cirugía fue inadecuada para una subostrucción intestinal”.
Cozzarin advirtió a su vez una serie de irregularidades en la historia clínica del paciente, realizada en la clínica de Rincón donde fue operado y una semana después derivado a la clínica Cmic de Neuquén, donde ingresó en estado crítico. Entre ellas destacó que nunca se entregaron ni las imágenes de la ecografía, ni la radiografía realizada, la indicación de que se practicó una cirugía que no fue la que Poletti asegura que hizo, que no consta el consentimiento informado previo a la cirugía ni figura la ubicación exacta del tramo intervenido, y que la derivación a Neuquén se realizó no solo sin esos estudios sino además con la sola indicación de que era para realizar estudios complementarios.
“Cuando llega a Neuquén tenía un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica que implica una alta posibilidad de muerte del paciente, a pesar de que se haga el tratamiento correcto como consta que se lo hizo”, destacó el forense.
Maldonado se internó el 12 de junio con un cuadro de cólicos y tras 17 horas fue operado de una aparente apendicitis. Tres horas después de que se le practicara una tomografía computada que descartaba el cuadro y sin que el análisis de sangre evidenciara una infección importante.
En la operación realizada por Poletti se detectó que no tenía apendicitis sino una subostrucción intestinal de la cual fue operado y cuya sutura se abrió y produjo una septicemia generalizada y finalmente la muerte. Por eso el fiscal Maximiliano Breide Obeid y el querellante Gustavo Lucero lo acusan de homicidio culposo.