por la reforma laboral
El gobierno de François Hollande se mantiene firme en su postura de implementar la nueva ley laboral y no cede ante la presión de los trabajadores.
El gobierno francés permanecía firme ayer frente a la revuelta social contra la reforma laboral, ante una nueva semana de movilizaciones convocadas por los sindicatos que quieren mantener el pulso con las autoridades para obtener la retirada del proyecto.
Desde hace casi tres meses, el texto, actualmente en discusión en el parlamento, divide a la mayoría socialista en el poder, al tiempo que sus detractores directamente tratan de paralizar el país para forzar su retirada.
“Me mantendré firme porque es una buena reforma”, aseguró el viernes el jefe de Estado, François Hollande, al final de la cumbre del G7 en Japón, reiterando su apoyo a su primer ministro. “Retirar el texto de ley sería una mala cosa para los empleados”, insistió ayer el primer ministro Manuel Valls.
Valls se reunió ayer con los grupos petroleros y los transportistas, dos de los sectores más afectados por los bloqueos de los detractores de la reforma.
El jueves, decenas de miles de manifestantes (300.000 según el sindicato CGT salieron de nuevo a la calle en toda Francia. Los ocho sindicatos opuestos a la ley, que consideran liberal, llamaron el viernes a “continuar y amplificar la movilización”.
El conflicto seguiría el martes con el transporte. En una jornada que se anuncia crucial a menos de dos semanas del inicio de la Eurocopa de fútbol, están convocadas huelgas generales.
“Me mantendré firme porque es una buena reforma. No creemos que sea tan liberal como lo manifiestan los trabajadores”.
François Hollande, presidente de Francia, defendió la nueva ley.
Masiva manifestación
Datos
- “Me mantendré firme porque es una buena reforma. No creemos que sea tan liberal como lo manifiestan los trabajadores”.
- 300.000
- personas se movilizaron el jueves y los ocho gremios llamaron a mantener y ampliar la lucha obrera.