Frutos secos, alternativa productiva con potencial agregado de valor
Se hace realidad la elaboración de aceites y harinas de nueces y avellanas en la región y se consolida un grupo de Cambio Rural para su desarrollo comercial.
Nueces, almendras y avellanas
En los últimos años la producción de frutos secos se ha convertido en la principal alternativa frutícola en los valles de la Norpatagonia.
Actualmente existen cerca de 2.200 hectáreas implantadas, siendo el nogal la especie más cultivada, seguida por el avellano y el almendro. Estos frutos se posicionan con ventajas frente a la fruticultura tradicional de la región, básicamente por su alta demanda y rentabilidad, menores requerimientos de mano de obra e insumos para su producción y su prolongada conservación.
La producción primaria, representada por 155 explotaciones de nogales y 31 de avellanos, tiene un desarrollo dinámico. El eslabón de incorporación de valor agregado ha sido identificado como un área a desarrollar.
Junto al crecimiento productivo de la actividad, los diferentes actores relacionados con el sector de los frutos secos se han ido organizando y actualmente conforman el Clúster de Frutos Secos de la Norpatagonia. El mismo es una asociación civil sin fines de lucro, constituida por dos cámaras de productores de Valle Inferior y Valle Medio y una asociación de productores de Alto Valle, las universidades nacionales del Comahue y de Río Negro, las provincias de Río Negro y de Neuquén y el INTA. Mediante un proceso de planificación participativa, estos actores han elaborado un Plan de Mejora Competitiva (PMC), que tiene como principal objetivo consolidar la región como productora de frutos secos, promoviendo el cultivo, la calidad de la producción, la competitividad de la cadena y el agregado de valor.
En materia de industrialización, se avanzó en el desarrollo de productos elaborados con nueces y avellanas (aceites y harinas alimenticias), poniendo en valor los conocimientos de una primera etapa de investigación técnica, vinculada a los procesos para su elaboración. Este proyecto, conducido por la Universidad Nacional de Río Negro, con participación activa de los integrantes de la Asociación del Clúster, tendrá continuidad con la instalación de una planta de procesamiento en el Valle Inferior, que permitirá obtener productos diferenciados en origen para su desarrollo comercial.
Cambio Rural II
El lanzamiento, en el año 2014, de la propuesta renovada de Cambio Rural II tuvo como objetivo lograr que las pymes agroalimentarias y agroindustriales, el sector cooperativo y los agricultores familiares capitalizados –y/o con posibilidades de hacerlo– accedieran a la posibilidad de innovar, asociarse y fortalecerse.
Además, como propuesta, puso relieve en la generación de proyectos que posibilitaran el agregado de valor en origen y en ese marco surgió el grupo de seis productores denominado Aceite de Frutos Secos.
El programa Cambio Rural con Valor Agregado busca facilitar la concreción de proyectos de valor agregado, promoviendo la creación de grupos integrados por productores de uno o varios grupos del mismo programa y de otros actores de la comunidad (acopiadores, profesionales, productores empresariales, cooperativas, inversionistas, sector público, entre otros). Se trata de apoyar el desarrollo de emprendimientos de integración vertical y horizontal en comunas y municipios rurales.
Desde hace dos meses este grupo en particular está en pleno funcionamiento, en el marco de un Proyecto Regional del INTA Valle Inferior denominado Contribución al Desarrollo Territorial de la Zona Atlántica de Río Negro. El perfil de los integrantes de la iniciativa es de productores familiares capitalizados y de pymes, de nueces y de avellanas, asesorados por el licenciado en Tecnología Industrial de los Alimentos José María García Lago.
Actividad o servicio a fortalecer
En el Plan de Mejora Competitiva del Clúster de Frutos Secos de la Norpatagonia se consideraron las oportunidades de mercado y sus restricciones, a partir de la problemática tecnológica y de innovación. En el mismo se identificó como una de las áreas de mejora la industrialización de frutos secos, promoviendo la innovación tecnológica para la obtención de productos diferenciados que identifiquen la región.
La producción de aceites y harinas alimenticias y su desarrollo comercial son las actividades a llevar adelante en este proyecto. La conformación del grupo permitirá la apropiación colectiva de los procesos definidos a través del proyecto denominado Experiencia piloto para la obtención de productos elaborados a base de nueces y avellanas, financiado por IDC-Prosap y ejecutado por la UNRN. Conjuntamente con la etapa de valor agregado, se espera fortalecer los aspectos tecnológicos de los cultivos.
Oportunidad o problema a resolver
El proceso poscosecha genera material de baja calidad de nueces y avellanas que no posee salida comercial; avanzar en procesos de agregado de valor y desarrollo de mercado para este material es una solución posible.
El desarrollo de productos con valor agregado es una respuesta anticipatoria a problemas de restricciones en la demanda y de aprovechamiento de oportunidades no exploradas anteriormente.
El crecimiento de la superficie implantada de nueces en Argentina y de avellanas en nuestro país y en Chile hace prever que la demanda del mercado interno, hoy en condiciones de casi total abastecimiento, sean satisfechas y que los excedentes producidos impliquen un deterioro en las condiciones del precio para el productor, hecho que aumentará la posibilidad de tener excedentes no deseables.
Por otro lado existen en el mercado de aceites y de otros productos gourmet oportunidades para la innovación regional e internacional.
Productos a obtener
A partir de este proyecto se pretende desarrollar la etapa industrial y comercial de aceite, harina y pasta de nueces y avellanas. Los volúmenes de aceite de nueces y avellanas que se pretenden obtener irán en crecimiento a lo largo del proyecto en función de requerimientos comerciales específicos. Al primer año se espera obtener unos 1.000 litros de aceite de nueces y avellanas con proyección de triplicarse al tercer año. La producción de harina esperada depende directamente de la producción de aceite.
La materia prima a utilizar es local y será provista por productores involucrados con Cambio Rural II. Una vez consolidado el proceso industrial y de comercialización se podrán incorporar otros productores, en formas de relación a definir en el proyecto, por compra de producto o por producción a pedido.
Los mercados objeto de la iniciativa son aquellos definidos como gourmet, buscando en principio participar en ferias específicas y en los mercados turísticos cercanos de la Patagonia.
La conformación del grupo permitirá abordar el desafío de inserción en el mercado local y se explotarán canales de comercialización exterior existentes.
Las tecnologías a poner en funcionamiento se basan en el prensado del material una vez descascarado, a partir de los desarrollos realizados por la UNRN y con el acompañamiento técnico de la misma.
La inversión estimada será del orden del millón de pesos en la primera etapa. Parte del monto mencionado será aportado por los productores, otra parte por un PFIP-Espro Proyectos Federales de Innovación Productiva, concursado y asignado y otra a través de financiamiento que otorgue Cambio Rural II.
Una porción importante de la inversión está relacionada con el capital de trabajo para packaging y desarrollo comercial, que irá creciendo en la medida en que avance la colocación de productos.
Durante la primera etapa del proyecto, el trabajo será aportado por los integrantes de Cambio Rural II, permitiendo ajustar y definir procesos de producción, sumando en principio dos operarios.
Una vez puesta en producción la planta, el empleo directo será también de dos operarios en la época de producción de aceite y packaging (cuatro meses) y empleo indirecto será del orden de cuatro a cinco empleados.
En la actualidad el grupo cuenta con la planta de extracción de aceite armada en el parque industrial de Viedma y está realizando las primeras pruebas con chequeo de los parámetros obtenidos en el laboratorio por la Universidad Nacional de Río Negro.
A su vez, a partir de una capacitación realizada durante la semana pasada sobre Plan de Negocios, se comenzó a diseñar la estrategia del grupo con la finalidad de identificar las principales limitantes y oportunidades del negocio, para definir las líneas de intervención y las herramientas necesarias para la concreción de los objetivos planteados.
El grupo dispone de seis meses para presentar su plan de negocio y, luego, de un año y medio para la implementación del mismo. Para ello Cambio Rural II tratará de aportar la tecnología y financiamiento adecuados para el éxito del proyecto.
Edgardo Tejeda, Darío Martín y Adrián Núñez
(INTA-EEA Valle Inferior del
río Negro)
Nueces, almendras y avellanas
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