Fuerte llamado a terminar con el trabajo infantil

La OIT denunció que 246 millones de chicos trabajan. Muchos de ellos en pésimas condiciones o esclavitud.

Por Redacción

GINEBRA (AFP) – El Día Mundial contra el Trabajo Infantil se recordó ayer con una serie de llamamientos para cambiar las condiciones que obligan a trabajar a 246 millones de niños de todo el mundo, tres cuartas partes de los cuales en tareas en las que se juegan la vida.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que uno de cada ocho niños de entre cinco y 17 años de edad -unos 179 millones- realiza un trabajo que pone en peligro su bienestar físico o mental.

La organización estadounidenses Human Rights Watch (HRW) advirtió que alrededor de un 70% de los niños que trabajan en el mundo lo hacen en la agricultura y están expuestos a largas jornadas en duras condiciones, a veces respirando pesticidas.

«Los niños que trabajan en la agricultura son más numerosos que los niños que tejen alfombras y cosen pelotas de fútbol, que son quienes se llevan casi toda la atención mediática», declaró Jo Becker, portavoz de HRW.

La organización no gubernamental estadounidense publicó este miércoles los resultados de varios estudios que llevó a cabo en Egipto, Ecuador, India y Estados Unidos.

En un informe sobre el trabajo infantil en la agricultura, HRW estima que de los 15 millones de niños trabajadores en India, por lo menos la mitad atienden cultivos, cuidan del ganado y «realizan otras tareas para sus amos» hasta 17 horas al día.

En Ecuador, 600.000 niños de al menos ocho años trabajan en plantaciones de banano y plantas de empaquetado, mientras que HRW también encontró a niños de 7 años trabajando en campos de algodón en Egipto.

En Estados Unidos, los niños entrevistados por HRW empezaron a trabajar en granjas a los 12 años durante 14 horas diarias en época de cosecha.

En Egipto, Ecuador y Estados Unidos, HRW descubrió que los niños que trabajaban en cultivos cuando éstos estaban siendo rociados con pesticidas o fungicidas, y que algunos niños ecuatorianos se ponían cajas de cartón en la cabeza para protegerse.

Varios denunciaron síntomas causados por la exposición a los productos químicos, como dolores de cabeza, fiebre, nausea o alergias. Los niños granjeros en Estados Unidos representan el 8% del trabajo infantil en Estados Unidos, pero el 40% de las muertes laborales de menores.

En un informe publicado en mayo, la OIT estimó que unos 8,4 millones de niños están atrapados en algún trabajo que viola claramente la ley internacional, como la esclavitud, la prostitución, la pornografía y el reclutamiento forzado para conflictos armados.

«Hay demasiados empleados en esta sala que tratan el trabajo infantil como un tema de relaciones públicas», dijo Bill Brett, representante del Grupo de los Trabajadores en la OIT a la asamblea anual en Ginebra.

Representantes de los gobiernos, los trabajadores y los patrones de los 175 países que participan en la reunión reiteraron su llamamiento a respetar los esfuerzos internacionales para erradicar las peores formas de trabajo infantil.

Más de 100 países ratificaron la Convención de la OIT de 1990 que urge a una acción inmediata para abolir las peores formas de trabajo infantil.

«Estos niños sienten nuestras acciones y nuestra inacción, incluso si no les oímos, intuitivamente, saben que crear y ratificar esta convención es la parte fácil», declaró el director general de la OIT, el chileno Juan Somavía, en un comunicado.

«Lo más difícil es encontrar escaleras para ellos que les permitan subir de los profundos pozos de violencia y discriminación en los que viven», agregó.

«Lucha contra el hambre pasa por la escuela»

ROMA (AFP) – La ONU decidió llevar la lucha contra el hambre en el mundo a las salas de clases para «alimentar los espíritus» y contribuir así a reducir la mitad del hambre en la Tierra antes del año 2015, señalaron expertos internacionales ayer en Roma, sede de la FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación).

La educación fue identificada como un útil «clave» para alcanzar el objetivo fijado por los países miembros de la FAO en 1996.

«Hay una falta de voluntad política, un defecto de toma de conciencia y una falta de apoyo a las iniciativas destinadas a reducir el hambre, al igual que una falta de educación y de convicción moral», afirmó el especialista en educación de la FAO, Hartwig de Haen, con ocasión de una Cumbre celebrada en la capital italiana.

«Si queremos lograr un resultado, debemos educar a los niños», enfatizó de Haen.

Aprovechando los resultados conseguidos por la UNESCO, el Banco Mundial y el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), la FAO tomó iniciativas en el mundo entero en favor de escuelas seleccionadas para formar niños y adolescentes capaces de implicarse activamente en la creación de un mundo sin hambre.

Esos útiles van desde un sitio internet (www.feedingminds.org) a un kit impreso, pasando por un CD-ROM que puede ser adoptado por los profesores del mundo entero.

«Pedimos a todos los profesores del mundo que se comuniquen con nosotros para intercambiar experiencias», dijo Bill Clay, experto de la FAO.

Según la FAO, decenas de millares de niños han sido familiarizados con ese programa. Brasil, por ejemplo, imprimió ejemplares explicativos para 30.000 niños.

Las ONG»s reclaman acción

ROMA (ANSA) – Representantes de ONG, movimientos y asociaciones debatieron ayer con los delegados de los países que participan en Roma de la II cumbre de la FAO que culmina mañana, a quienes exigieron que los gobiernos garanticen el derecho a la alimentación de sus poblaciones.

La cumbre de la FAO, que reúne en Roma a representantes de 185 países, cerrará mañana sus deliberaciones iniciadas el lunes con la extendida sensación de fracaso en la lucha contra el problema del hambre, que afecta a 800 millones de personas en el mundo.

La «contracumbre» realizada por las Ong en la capital italiana dialogó ayer durante tres horas con los delegados de los países en la sala plenaria de la FAO, en Roma.

El diálogo fue considerado «histórico» y se logró a partir de la intervención de Jacques Diouf, director de la agencia de la ONU que se ocupa de la alimentación.

«Era justo sentarse alrededor de una mesa ya que consideramos que los verdaderos interlocutores para acoger estos pedidos son los gobiernos, que son responsables de las políticas agrícolas», subrayó un representante canadiense de las Ong.

Los delegados de las Ong subrayaron la necesidad de reconocer «el derecho a una alimentación adecuada, de manera que los Estados sean considerados responsables de las personas que viven en sus territorios» y de su bienestar.


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