Fuertes cruces con los abogados defensores
ROCA (AC).- Sólo tres de los 13 detenidos declararon ayer en la indagatoria e intentaron despegarse de la acusación. En el inicio de los testimonios hablaron seis policías de Neuquén que participaron de la investigación. Hubo fuertes cruces con los seis abogados defensores. Jorge Navarrete, el imputado que fue arrestado en su casa de la calle Perón de Cipolletti, admitió el vinculo de amistad con Héctor pero negó integrar la organización delictiva. Lo mismo hizo Cecilia Soto, de Centenario. Al igual que en el juicio anterior, Soto reconoció que es consumidora y contó que el día de los allanamientos había organizado una reunión religiosa en su casa del barrio Traun Hue. Contó que practica ritos umbanda y que esa noche fumó marihuana junto a una decena de personas que pernoctaban en su domicilio. La mujer de Dávila, Susana Ramona Luna, declaró que inició el trámite de divorcio y que al momento de los allanamientos “hacía un mes” que no lo veía a Dávila. “La casa de la calle Brasil tiene dos plantas, yo vivía arriba pero me quería ir porque era un infierno. Lo que encontraron en mi casa se lo encontraron a él (hizo referencia a su hermano Héctor Darío Bravo). Si hay algo que protegía era a mis hijos”, concluyó. Los seis policías que declararon y que dieron detalles sobre cómo se instrumentó la investigación fueron intensamente interrogados por los abogados defensores Martín Segovia, Darío Sujonitzky, Gustavo Palmieri, Juan Luis Vincenty, Gustavo Olivera y la defensora pública Gabriela Labat. Incluso se registraron algunos cruces entre los abogados, el oficial subinspector Rubén Rodríguez y el comisario Jesús Quintuman. La fiscal Mónica Belenguer realizó varias objeciones durante los interrogatorios y hasta tuvo que moderar el presidente del tribunal Armando Márquez. El debate continúa hoy con otros 14 testimonios.
ROCA (AC).- Sólo tres de los 13 detenidos declararon ayer en la indagatoria e intentaron despegarse de la acusación. En el inicio de los testimonios hablaron seis policías de Neuquén que participaron de la investigación. Hubo fuertes cruces con los seis abogados defensores. Jorge Navarrete, el imputado que fue arrestado en su casa de la calle Perón de Cipolletti, admitió el vinculo de amistad con Héctor pero negó integrar la organización delictiva. Lo mismo hizo Cecilia Soto, de Centenario. Al igual que en el juicio anterior, Soto reconoció que es consumidora y contó que el día de los allanamientos había organizado una reunión religiosa en su casa del barrio Traun Hue. Contó que practica ritos umbanda y que esa noche fumó marihuana junto a una decena de personas que pernoctaban en su domicilio. La mujer de Dávila, Susana Ramona Luna, declaró que inició el trámite de divorcio y que al momento de los allanamientos “hacía un mes” que no lo veía a Dávila. “La casa de la calle Brasil tiene dos plantas, yo vivía arriba pero me quería ir porque era un infierno. Lo que encontraron en mi casa se lo encontraron a él (hizo referencia a su hermano Héctor Darío Bravo). Si hay algo que protegía era a mis hijos”, concluyó. Los seis policías que declararon y que dieron detalles sobre cómo se instrumentó la investigación fueron intensamente interrogados por los abogados defensores Martín Segovia, Darío Sujonitzky, Gustavo Palmieri, Juan Luis Vincenty, Gustavo Olivera y la defensora pública Gabriela Labat. Incluso se registraron algunos cruces entre los abogados, el oficial subinspector Rubén Rodríguez y el comisario Jesús Quintuman. La fiscal Mónica Belenguer realizó varias objeciones durante los interrogatorios y hasta tuvo que moderar el presidente del tribunal Armando Márquez. El debate continúa hoy con otros 14 testimonios.
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