Galicia: Maquinista del tren se negó a declarar
Francisco José Garzón, de 52 años, está ahora mismo en el punto de mira de las especulaciones y en medio de la polémica en torno a la peor tragedia ferroviaria en cuatro décadas en España.
EL MUNDO
El conductor del tren que el miércoles descarriló cerca de la ciudad española de Santiago de Compostela, detenido desde el jueves e imputado por “imprudencia”, se negó hoy a declarar ante la policía.
Francisco José Garzón, de 52 años, fue detenido el jueves por la tarde, casi 24 horas después del accidente, y está “imputado por un hecho delictivo vinculado a la autoría del siniestro”. La policía lo acusa de “imprudencia”, dijo el jefe superior de la policía nacional en Galicia, Jaime Iglesias.
Cuando la policía judicial se desplazó hoy a tomarle declaración en el Hospital Clínico de Santiago de Compostela, donde está ingresado con heridas leves y custodiado por las fuerzas de seguridad, se negó acogiéndose a su derecho constitucional.
El maquinista, con una experiencia de 13 años y que llevaba uno en la línea Madrid-Ferrol, admitió que el tren iba a 190 kilómetros por hora en el tramo en el que convoy descarriló el miércoles por la noche, en una curva muy pronunciada, cerca de la estación de la capital gallega, en la que la velocidad máxima permitida es de 80 kilómetros por hora.
“Tenía que ir a 80 y voy a 190”, dice en la grabación de una comunicación por radio tras el siniestro que publicaron hoy medios españoles. La grabación fue entregada al juez la misma noche del accidente. “La he jodido”, señalan también las transcripciones. “Me quiero morir”.
La policía no quiso aclarar si se le imputará un delito de homicidio por imprudencia u otro. Ahora será el juez quien decida su situación procesal, según explicó el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
Garzón lleva 30 años trabajando en Renfe, la operadora pública ferroviaria de España. Desde el año 2000 trabaja como maquinista, primero como ayudante y desde 2003 ya como conductor. Compañeros del conductor aseguraron hoy que es un hombre “sensato”. “Cuesta creer que cometiera una imprudencia”, aseguraron.
El presidente de Adif, el organismo que gestiona las infraestructuras ferroviarias y depende del Ministerio de Fomento, dijo hoy a medios españoles que el maquinista debería haber empezado a frenar cuatro kilómetros antes del lugar del accidente.
Las causas del siniestro son una incógnita abierta, aunque las hipótesis de los medios de comunicación españoles apuntan al exceso de velocidad, en medio de una polémica que ha puesto también en cuestión los sistemas de seguridad en la red ferroviaria española.
El gobierno de Mariano Rajoy no quiso hoy entrar en ella. “En estas cosas quien tiene que opinar son los que saben y quienes tienen los datos”, dijo la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y pidió “prudencia y respeto” frente a la investigación.
El Sindicato de Maquinistas ha asegurado que cuando se produce un accidente, generalmente no existe una única causa, sino que se unen varias circunstancias. Algo que corroboran ingenieros consultados por DPA.
Los maquinistas aseguran además que el accidente se podía haber evitado si en el tramo del siniestro hubiera estado instalado el sistema ERTMS, que impide que un tren supere la velocidad máxima fijada o desconozca las señales de parada, como ocurre con los AVE, los trenes de alta velocidad española que están en la vanguardia europea.
Adif, el organismo que gestiona las infraestructuras ferroviarias y depende del Ministerio de Fomento, asegura sin embargo que el sistema ASFA, con el que cuenta ese tramo y que avisa de que se sobrepasa la velocidad fijada, pero que no frena el tren, es el adecuado allí, cerca de la entrada de la estación.
Según publicó hoy el diario “El País”, el maquinista admitió que los sistemas de alarma saltaron cuando detectaron que el tren superaba la velocidad máxima y aseguró que él intentó frenar, pero no pudo evitar el descarrilamiento.
Se desconoce si ese exceso de velocidad se debió a un fallo técnico o a un fallo humano o negligencia. Dos investigaciones abiertas, la judicial y una de una comisión dependiente del Ministerio de Fomento, tendrán que averiguarlo y determinar las causas de la tragedia.
Las dos cajas negras del tren, que están bajo custodia policial, aún no han sido abiertas, ya que la comisión judicial que debe hacerlo priorizó la identificación de las víctimas mortales en el accidente.
En medio de esos trabajos de identificación, la policía científica rebajó hoy de 80 a 78 el número de muertos, después de confirmar que varios restos humanos, atribuidos inicialmente a personas distintas, corresponden a las mismas.
No obstante, no descartó que la cifra pueda variar otra vez en el marco de su trabajo. Seis cadáveres siguen aún sin identificar. En los hospitales continúan ingresados 81 heridos, de los cuales 28 adultos y tres niños están en estado crítico.
El funeral por las víctimas del siniestro, según se anunció hoy, será el lunes por la tarde en la catedral de Santiago.
Fuente: DPA.-