Después de la nieve, los sabores: una escapada para descubrir el invierno en Villa Pehuenia Moquehue

Entre la apertura de la temporada de nieve, las vacaciones de invierno, el parque de nieve Batea Mahuida y una cocina que encuentra en el territorio su principal ingrediente, este destino invita a vivir una escapada donde el paisaje también se sirve en la mesa.

Redacción

Por Redacción

Villa Pehuenia- Moquehue, una invitación al relax y la aventura. (Foto gentileza)

Villa Pehuenia- Moquehue, una invitación al relax y la aventura. (Foto gentileza)

Por Lorena Encina Viviani



Con las vacaciones de invierno en gran parte del país, la cordillera neuquina vuelve a convertirse en uno de los destinos más buscados para quienes sueñan con la nieve. En Villa Pehuenia Moquehue, el invierno no se vive solamente en las pistas o entre los bosques cubiertos de blanco. También se descubre alrededor de una mesa, donde los sabores patagónicos completan una experiencia que combina naturaleza, cultura y gastronomía.


Hay un momento que marca el comienzo del invierno en este rincón de la Patagonia. No lo anuncia el calendario. Lo anuncian los pehuenes cuando despiertan cubiertos de nieve…

El primer encuentro con la nieve



A pocos kilómetros del centro de la villa, el parque de nieve Batea Mahuida vuelve a convertirse en el corazón de la temporada invernal. Administrado por la comunidad mapuche Puel, es reconocido como uno de los parques de nieve más accesibles de la Patagonia y una excelente alternativa para quienes quieren aprender a esquiar o disfrutar de actividades en familia. Con pistas de baja y media dificultad, un ambiente tranquilo y tarifas accesibles, cada invierno recibe a cientos de personas que tienen allí su primer contacto con la nieve.


Hace apenas una semana abrió sus puertas con excelentes condiciones, dando inicio a una temporada que promete. Pero cuando termina la jornada en el cerro, comienza otro recorrido.

Cuando el frío invita a quedarse



Hay una escena que se repite cada invierno. Desde media tarde empiezan a regresar al pueblo las familias que pasaron el día en la montaña. Algunos todavía llevan las botas de esquí puestas. Los chicos llegan con las mejillas coloradas por el frío y muchas veces se quedan dormidos en el asiento del auto. Entonces aparece otro plan. Buscar una mesa caliente.

Cerveza artesanal con espíritu de montaña



En el centro cívico, las cervecerías artesanales son uno de los primeros refugios después del cerro. Con recetas propias elaboradas con agua de montaña, ofrecen el escenario perfecto para compartir una charla mientras afuera la nieve sigue cubriendo el paisaje. Porque en invierno, una cerveza también puede acompañar el fuego.

Una mesa frente al lago



Sobre la costanera del lago Aluminé, restaurantes y cervecerías permiten disfrutar de una de las postales más lindas del invierno. Mientras adentro el aroma a leña y a cocina casera recibe a los visitantes, afuera el lago refleja las montañas nevadas y los pehuenes milenarios. Quienes vivimos acá sabemos que esa combinación nunca deja de sorprender, incluso después de muchos inviernos.

Los pescadores están atentos a la temporada de truchas.
  • Trucha: el sabor del agua: Si existe un producto capaz de representar Villa Pehuenia, es la trucha. Criada en la región, llega a la mesa en distintas preparaciones que respetan la calidad de una materia prima profundamente ligada a los lagos cordilleranos. Cada plato cuenta, de alguna manera, el recorrido del agua que nace en estas montañas.
  • El cordero, un clásico del invierno: Cuando bajan las temperaturas, el cordero patagónico gana protagonismo. Cocido lentamente, a la estaca o reinterpretado por los cocineros locales, es uno de esos sabores que invitan a prolongar la sobremesa mientras el frío se instala afuera.
  • El piñón, la historia hecha alimento: No hay gastronomía en Villa Pehuenia sin hablar del piñón. La semilla del pehuén, árbol emblemático de Neuquén y que da nombre a la localidad, sigue siendo un símbolo de identidad para las comunidades mapuches y para quienes habitan este rincón de la Patagonia. Hoy forma parte de panes, pastas, postres, conservas, alfajores y otras elaboraciones que mantienen viva una tradición ancestral.

Un recuerdo para llevar



Antes de emprender el regreso, el centro comercial invita a recorrer los comercios de productores y emprendedores locales.

Conservas, dulces, chocolates artesanales, ahumados, licores, alfajores y productos elaborados con piñón permiten llevarse mucho más que un souvenir: ofrecen la posibilidad de prolongar el viaje una vez de regreso a casa.

Donde el invierno también se saborea



Quienes vivimos en Villa Pehuenia solemos decir que el invierno no empieza cuando cae la primera nevada. Empieza cuando el pueblo vuelve a encontrarse alrededor del fuego, cuando las mesas se llenan después del cerro y cuando los pehuenes, otra vez vestidos de blanco, recuerdan por qué este lugar tiene una identidad tan profunda.

Quizás por eso la gastronomía ocupa un lugar tan importante en la experiencia de quienes nos visitan. Porque después de caminar entre bosques nevados, aprender a esquiar en Batea Mahuida o simplemente contemplar el lago Aluminé cubierto de blanco, siempre hay un plato esperando para seguir contando la historia de este territorio.

Y es entonces cuando uno entiende que en Villa Pehuenia la cocina no acompaña al paisaje. Es parte de él.


Por Lorena Encina Viviani

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