Geldres admitió el robo, pero lamentó el asesinato

En el 89, él mismo había apuñalado al padre del muerto.

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- Juan Ramón Geldres, el preso con salidas transitorias acusado por el asesinato de Claudio Araya, aseguró ayer en el juicio que no tuvo intenciones de matar a nadie. “Quise defenderme de la golpiza, estaba con el casco y no supe para dónde largaba el cuchillo”, indicó. Natanael Araya, el hermano que sobrevivió al ataque, relató con crudeza todo lo que ocurrió esa mañana. “Cuando me di cuenta de que estaba herido me acordé de mi padre, a él también lo apuñalaron hace 20 años. Después me enteré de que se trató del mismo agresor”, aseguró.

Natanael y Claudio atendían un vivero en la esquina de Mengelle y Primera Junta. Esa mañana, 6 de marzo de este año, tomaban mate y disfrutaban del sol. Una mujer de 60 años caminaba por la vereda de enfrente y fue víctima del arrebato de su cartera. El ladrón le pegó varios tirones, ella gritó, pero él buscó la moto que había dejado estacionada en Urquiza y la hizo arrancar para huir. Natanael advirtió la situación y bajó a Geldres de una patada. “Quedate piola o te cocino”, le habría dicho el delincuente a modo de advertencia. Tenía un cuchillo de doble filo, de unos 15 o 20 centímetros.

“Cuando lo bajé de la moto y me tiré encima, él, súper habilidoso me apuñaló. No me dí cuenta que estaba herido hasta después. Mi hermano me sacó y en una rápida maniobra lo apuñaló a él también”, contó Natanael. Otra testigo dijo: “Araya (Claudio) estaba como sentado sobre él y se zafó y lo apuñaló a la altura de la boca del estómago”. Las mujeres que declararon en el juicio aseguraron que era una lucha “cuerpo a cuerpo”. “O moríamos nosotros o moría él”, reconoció Natanael.

“Me cortó el músculo pectoral, pero ni sentí el cuchillo. Me acordé de mi padre, a él también lo apuñalaron en el año 89 cuando le entraron a robar. Esa vez también fue Geldres”, reveló el menor de los hermanos Araya. El hombre estuvo seis días internado y su recuperación tardó más de 40 días. Claudio, el mayor, no sobrevivió a las puñaladas.

Los testigos dijeron que Geldres terminó inconsciente por la golpiza. “Largaba espuma por la boca”, indicaron. Y aun así no soltó el cuchillo. Una de las mujeres que declaró ayer contó que le pisó la mano para que dejara el arma. “Me costó, no sé si yo tenía poca fuerza o él se aferraba al cuchillo. Cuando lo largó, lo pateé”.

“A mi hermano le salían coágulos de sangre. A Geldres le pateé la cabeza hasta que me dijeron ‘basta que lo vas a matar’”, reconoció Natanael.

La víctima del arrebato dijo que el ladrón llevaba el casco puesto cuando la interceptó pero que después, en la agresión, ya no lo tenía porque pudo ver su cabello oscuro. La persona que declaró como testigo de identidad reservada se encontraba en un taxi al momento del ataque y pudo dar precisiones de lo que ocurrió. Ayer, en el juicio, describió cómo se produjeron las puñaladas. El debate continúa hoy con la declaración de más testigos y la exposición de los alegatos.

La Cámara Primera está integrado por Álvaro Meynet, Alejandra Berenguer y Julio Sueldo. El fiscal es Ricardo Maggi, interviene el abogado Santiago Ramos Luna y la defensora pública Verónica Rodríguez. Los querellantes son Natanael y la mujer de Claudio, Laura Inés Sánchez.

Geldres cumplía una condena unificada de más de 17 años de prisión por varios delitos violentos y, cuando produjo el asalto que derivó en la muerte de Araya, debía estar trabajando en una carpintería porque la Justicia le había autorizado salidas laborales. Ayer aseguró que no le alcanzaba la plata para vivir y admitió que esa mañana había salido a robar.

Laura Frank

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