“Ideología antes que verdad, ¿obediencia debida? ¿Complicidad?”

Por Redacción

Después de asistir con profundo pesar al resultado de la votación por la cual se intentaba separar al diputado Julio De Vido de su cargo, se me generaron algunas preguntas, en su mayoría retóricas. De la profusa cantidad de denuncias e imputaciones que el ex ministro de Planificación carga sobre sus espaldas y su conciencia se desprenden con claridad su absoluta falta de honorabilidad, su manejo discrecional y oscuro de los dineros del Estado (o sea de todos nosotros), el aprovechamiento de la función pública en beneficio propio y su absoluta falta de escrúpulos.

En este escenario, sería lógico pensar que un corrupto de esta magnitud no debiera recibir el apoyo de sus pares, sino más bien la reprobación por los actos cometidos. Sin embargo, nada de eso sucedió.

Soy una ciudadana que ha valorado y valora la actividad y la militancia política, sé convivir con personas que tienen una ideología diferente.

Mientras como ciudadana escuchaba y sacaba cuentas de los votos que finalmente salvarían al exministro de la expulsión, me apareció la palabra “omertà”, ese juramento de silencio reservado solamente a la mafia y a los mafiosos. Y entonces, todo se hizo más claro.

Una sensación de tristeza, de impotencia ante tanta demostración de impunidad e injusticia, comenzó a tomar forma, y sospecho que algo similar debió sucederles a muchos de mis compañeros y a muchos ciudadanos argentinos.

Pero eso no fue todo, porque repasando la lista de los cómplices que votaron por la permanencia de De Vido, de los que avalaban la impunidad y la corrupción, apareció el nombre de María Emilia Soria, un miembro de nuestra comunidad rionegrina, una diputada nacional que responde al Frente para la Victoria. Maria Emilia Soria milita en el mismo partido que De Vido, pero proviene de la provincia que habitamos. Vive en la misma ciudad y camina las mismas calles que nosotros, pero claramente no representa el sentir de esta comunidad. Porque no se trata de adversidades políticas, de opiniones afines o encontradas. La vida política no siempre ofrece alternativas tan concretas, tan claras, y muchas veces predominan los grises. Y es por allí donde debe transitarse. Pero esta votación trataba de algo mucho más simple. Se trataba de elegir entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo bueno y lo malo. Hoy sabemos de qué lado de las cosas está María Emilia Soria.

Sin embargo, y a pesar de todo, la vida es dinámica y la política muchas veces sigue siendo el arte de lo posible. Seguramente habrá mucho más por delante, mucho más cerca de lo que merecemos y de las ideas por las que luchamos. Ojalá que sea ese el escenario que nos espera porque abandonar nunca será una opción, y en cada escollo nos templará el espíritu.

A los ciudadanos nos queda el momento soberano del voto con el que transformar la indignación en premio o castigo a lo actuado por la clase política. Ojalá que así sea.

Carolina Llamas

DNI 22.509.695

Carolina Llamas

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