“Ignorancia, madre de todos los males”
En la escuela Nº 53 de Cipolletti, durante el comicio del domingo 27, se suscitó un hecho bastante doloroso, pero que es necesario rescatar para que crezcamos como ciudadanos. En una mesa de dicha escuela las autoridades no sabían cómo permitirle ejercer su derecho al voto a una ciudadana que padece esclerosis múltiple. Eso generó malestar y fastidio que derivaron en algunas expresiones ofensivas, injustificables, pero entendibles por la situación dada. Felizmente, la ciudadana pudo ejercer su derecho al voto gracias a que las autoridades de mesa se informaron sobre la figura del “voto asistido” que la ley prevé para estos casos. El artículo 94 dice textualmente: “Los electores ciegos o con una discapacidad o condición física permanente o transitoria que impida, restrinja o dificulte el ejercicio del voto podrán sufragar asistidos por el presidente de mesa o una persona de su elección, que acredite debidamente su identidad, en los términos de la reglamentación que se dicte. Se dejará asentada esta circunstancia en el padrón de la mesa y en el acta de cierre de la misma, consignando los datos del elector y de la persona que lo asista. Ninguna persona, a excepción del presidente de mesa, podrá asistir a más de un elector en una misma elección”. Además, en la reglamentación de la ley se establece que la autoridad de mesa deberá pedirle al acompañante que acredite su identidad, permitirle el acceso al cuarto oscuro y dejar asentados los datos del asistente en el sector del padrón previsto para observaciones. Hasta aquí todo bien. Lo lamentable fue cuando los fiscales generales del oficialismo asignados a esa escuela repudiaron verbalmente el hecho de haberle permitido votar a la ciudadana. Entre las cosas que dijeron, afirmaron, temerariamente, que la ciudadana no tenía derecho a votar porque “nadie” tenía capacidad de interpretar su voluntad y que quien la asistía junto con quienes avalaban su voto cometían una inmoralidad porque se aprovechaban de un discapacitado para emitir un “doble” voto. Pero ahí no quedó la cosa. Afirmaron que haberle permitido votar era lo mismo que cuando se hace votar a un muerto (sic). Triste, ¿verdad? Conclusión: la ignorancia es la madre de todos los males. Pablo Mastroberti DNI 12.646.201 Cipolletti
Pablo Mastroberti DNI 12.646.201 Cipolletti