“Inadi: haz lo que yo digo, no lo que yo hago”
En relación con los últimos acontecimientos –al parecer comprobados con grabaciones de cámaras de seguridad– de violencia policial en contra de seis jóvenes de los barrios “altos” y los comunicados por parte del delegado del Inadi local, quisiera hacer la siguiente evaluación. Está muy pero muy bien que dicho delegado, el Sr. Accavallo, se preocupe por un tema tan obviamente delicado y responda con una acción rápida y condenatoria en representación de las garantías constitucionales y de derechos humanos violados. Para eso está. Uno se siente aliviado de que así sea cuando está en riesgo la seguridad física de estos chicos e incluso la de sus familias. Ya que más o menos todos sabemos de alguna manera que si no hay prensa y ningún apoyo externo al ámbito provincial el “pobre” tiene poca o ninguna defensa ajustada a derecho, repito: para eso está. Hasta aquí todo bien, el problema que quiero aprovechar para dejar en conocimiento público es que este Sr., que debiera ser equitativo, no lo es en absoluto, y esto lo afirmo con total confianza en no estar equivocado, por propia y amarga experiencia. Más bien, a mi entender, en mi opinión, es sólo otro oportunista más de tantos que enarbolan las banderas de los derechos humanos aprovechando la desgracia ajena, sólo con fines ambiciosos y políticos de trepar, con lo cual se convierten de hecho en cómplices de aquellos casos que “cajonean” y niegan o se hacen los “tontos”, “la vista gorda”, al igual que, por ejemplo, nuestra “Justicia”: si ésta ejerciera sus funciones a favor de la verdad y la verdadera justicia, ni el Inadi, ni la APDH, ni los observatorios (montones por toda la república) ni el CELS y una lista interminable tendrían ningún sentido de existencia. Funcionarios que “bancamos” entre todos, inútilmente en la mayoría de los casos. Sólo como ejemplo daré algunos datos al respecto. El 14 de noviembre de 2011 expuse en la sede de la Comisaría 27ª, ante la imposibilidad de ejercer mi derecho de defensa y el de mi madre, postrada en cama, por los hechos que argüí en dicha ocasión y anteriores, nuestra situación de indefensión y abusos reiterados por más de diez años, dejando sentada además expresa reserva de derechos. El 10 de abril de 2012 presenté ante el Sr. Accavallo la denuncia completa y detallada, con un total de 162 fojas de documentación y pruebas de las violaciones sufridas hasta esa fecha, las relaciones entre los funcionarios denunciados y de otros dentro del encuadre y la figura de un delito continuado, certificados médicos, pericias y daños físicos materiales y morales, sin ningún resultado. Por supuesto, las discriminaciones en contra nuestra continúan. Ahora, en relación con este acontecimiento mediático en el cual sí se involucran este Sr. y el Inadi (afortunadamente para estas víctimas, que deben aprovecharlo sin duda), se hace mención a un daño tremendo con fotos y todo de la boca de este pobre chico con cinco dientes rotos; pues para poner en perspectiva lo que estoy denunciando, sólo uno de cientos de daños y perjuicios recibidos por mi madre y yo mismo: también he sacado fotos de mi boca, la cual ha quedado con unos 18 dientes y muelas menos a causa de estos delitos. Y esto no parece impresionar a nadie (las subiré a mi Facebook). Los argentinos necesitamos terminar con la hipocresía y los abusos propios de la dictadura. Alberto Paulina DNI 10.299.268 Bariloche
Alberto Paulina DNI 10.299.268 Bariloche
En relación con los últimos acontecimientos –al parecer comprobados con grabaciones de cámaras de seguridad– de violencia policial en contra de seis jóvenes de los barrios “altos” y los comunicados por parte del delegado del Inadi local, quisiera hacer la siguiente evaluación. Está muy pero muy bien que dicho delegado, el Sr. Accavallo, se preocupe por un tema tan obviamente delicado y responda con una acción rápida y condenatoria en representación de las garantías constitucionales y de derechos humanos violados. Para eso está. Uno se siente aliviado de que así sea cuando está en riesgo la seguridad física de estos chicos e incluso la de sus familias. Ya que más o menos todos sabemos de alguna manera que si no hay prensa y ningún apoyo externo al ámbito provincial el “pobre” tiene poca o ninguna defensa ajustada a derecho, repito: para eso está. Hasta aquí todo bien, el problema que quiero aprovechar para dejar en conocimiento público es que este Sr., que debiera ser equitativo, no lo es en absoluto, y esto lo afirmo con total confianza en no estar equivocado, por propia y amarga experiencia. Más bien, a mi entender, en mi opinión, es sólo otro oportunista más de tantos que enarbolan las banderas de los derechos humanos aprovechando la desgracia ajena, sólo con fines ambiciosos y políticos de trepar, con lo cual se convierten de hecho en cómplices de aquellos casos que “cajonean” y niegan o se hacen los “tontos”, “la vista gorda”, al igual que, por ejemplo, nuestra “Justicia”: si ésta ejerciera sus funciones a favor de la verdad y la verdadera justicia, ni el Inadi, ni la APDH, ni los observatorios (montones por toda la república) ni el CELS y una lista interminable tendrían ningún sentido de existencia. Funcionarios que “bancamos” entre todos, inútilmente en la mayoría de los casos. Sólo como ejemplo daré algunos datos al respecto. El 14 de noviembre de 2011 expuse en la sede de la Comisaría 27ª, ante la imposibilidad de ejercer mi derecho de defensa y el de mi madre, postrada en cama, por los hechos que argüí en dicha ocasión y anteriores, nuestra situación de indefensión y abusos reiterados por más de diez años, dejando sentada además expresa reserva de derechos. El 10 de abril de 2012 presenté ante el Sr. Accavallo la denuncia completa y detallada, con un total de 162 fojas de documentación y pruebas de las violaciones sufridas hasta esa fecha, las relaciones entre los funcionarios denunciados y de otros dentro del encuadre y la figura de un delito continuado, certificados médicos, pericias y daños físicos materiales y morales, sin ningún resultado. Por supuesto, las discriminaciones en contra nuestra continúan. Ahora, en relación con este acontecimiento mediático en el cual sí se involucran este Sr. y el Inadi (afortunadamente para estas víctimas, que deben aprovecharlo sin duda), se hace mención a un daño tremendo con fotos y todo de la boca de este pobre chico con cinco dientes rotos; pues para poner en perspectiva lo que estoy denunciando, sólo uno de cientos de daños y perjuicios recibidos por mi madre y yo mismo: también he sacado fotos de mi boca, la cual ha quedado con unos 18 dientes y muelas menos a causa de estos delitos. Y esto no parece impresionar a nadie (las subiré a mi Facebook). Los argentinos necesitamos terminar con la hipocresía y los abusos propios de la dictadura. Alberto Paulina DNI 10.299.268 Bariloche
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