“Interpretar los fenómenos geológicos”
Ante el interés generado en nuestra zona por diferentes fenómenos naturales, geológicos, como sismos, vulcanismo e inestabilidad de lagunas, comparto en esta carta mi impresión sobre la “deriva patagónica”. Ya es de conocimiento generalizado la teoría de la tectónica de placas o de deriva continental, según la cual los continentes se desplazan sobre un fondo más denso. En el caso de América del Sur, lo hace hacia el oeste, chocando con la placa del Pacífico, que se hunde bajo la placa americana y provoca los sismos y el vulcanismo. Pero como la masa continental es mucho menor en la Patagonia, por ser más angosta, la placa del Pacífico termina empujando en mayor medida hacia el este-noreste; más aún en el confín de la Patagonia, fuerza que se transmite a lo largo de un “eje” granítico, un gran batolito, afectando a la Patagonia, por el oeste de norte a sur. Este mayor empuje, diferencial, transmitido hacia el norte, produjo la separación de la Patagonia del continente americano a través de una estructura cuyo borde sur es una falla por la que discurren los ríos Barrancas y Colorado. Se produjo un área extensional por la que ascendió lava de basalto, de tipo profundo, generando un área de vulcanismo de tipo “escudo”, con volcanes como el Auca Mahuida, el Tromen, el Domuyo y el Copahue, contando también con los volcanes del sur mendocino y la Región del Maule. Más aún, una serie de pequeños volcanes modernos como los que se ven en Pata Mora o en el área de Veinticinco de Mayo parece corresponder en realidad a una gran línea de vulcanismo de fisura. Puede apreciarse, además, que la actividad fue corriéndose hacia el oeste, la actual zona de Copahue y Maule. Evolucionó el vulcanismo del área, pasando desde el estilo explosivo al lávico, o sea, el borde dejó de comprimir y se extendió. Así lo prueba Sierra Baya, caldera explosiva cercana al Copahue. Por el contrario, otra estructura geológica producto del empuje mayor en la punta sur es la formación de fallas extensionales, grandes aberturas que a modo de “astillas” se formaron en el oeste neuquino. Por estas fracturas llamadas graben discurre el río Neuquén, en su primer tramo, hasta pasar por Andacollo y en otra el río Agrio, desde El Huecú hasta Huarenchenque; luego consiguen retomar la pendiente general hacia el este. Otro tanto sucede con los ríos Litrán- Aluminé e incluso en el tramo en el que el Limay corre hacia el norte. O sea, escurrimientos que deberían ir hacia el este toman rumbos norte-sur al entrar en estos graben. Entonces debemos esperar que al oeste, en la falla de separación, sobre el río Barrancas en su tramo superior, se produzcan pequeñas extensiones periódicas que son las que llevaron al colapso de la laguna hace ya cien años. Actualmente una ruta provincial tiene su traza por lo que fue el fondo de la laguna y no se aprecian desprendimientos de la ladera como causa del colapso. En realidad el cierre (posiblemente sedimentos glaciares) perdió apoyo al extenderse el valle. En el caso de la laguna Fea, su parte más débil es la pared oeste; es mucho más chica y los valles han evolucionado ensanchándose. O sea, con buen monitoreo no reviste peligro con una alerta temprana. Una prueba geográfica más es la geometría de las caletas del sur chileno, que se abren hacia el Pacífico como consecuencia del empuje hacia el este desde el sur. Esta apreciación que comparto a través de esta carta propone conformar un nuevo “modelo” para interpretar los fenómenos geológicos regionales, donde se producen los sismos más intensos del planeta, la zona de mayor vulcanismo activo. La deriva lleva millones de años, pero irá provocando hechos geológicos que debemos ser capaces de interpretar para evitar posibles daños. Oscar Horacio González LE 8.377.728 Zapala
Oscar Horacio González LE 8.377.728 Zapala