Femicidio de Estefanía en Bariloche: la primera audiencia reconstruyó su relación y reveló una carta clave

El imputado enfrenta un juicio por jurados que definirá su culpabilidad o inocencia. Ayer, durante la jornada de apertura declararon familiares y amigos. La hipótesis de la defensa es que se trató de un suicidio. Hoy siguen con la segunda jornada.

Por Redacción

Las audiencias llegarán a su final esta semana. Foto Alfredo Leiva.

Los testimonios de la madre, hermanos y varios amigos de Estefanía Civardi que la describieron como una persona “muy alegre y luchadora” fueron escuchados ayer por el jurado popular de 16 miembros que deberá dictaminar esta misma semana, al cabo de cuatro audiencias, si la joven fue asesinada por el policía Emerson Marín en la fatídica madrugada del 30 de julio de 2025.

Estefanía tenía 22 años, había pasado por el Ejército como soldado voluntaria y cuando ocurrió el hecho cumplía tareas de “seguridad” en un pub. Según sus allegados, mantenía una relación desde hacía dos meses con Marín, quien fue señalado como “muy celoso” y procuró apartarla de sus amistades.

El fiscal Martín Lozada y el querellante Martín Govetto encabezaron los interrogatorios por la acusación, con la mira puesta en subrayar los episodios previos de violencia de género que atribuyeron a Marín y probar que se trató de un femicidio. En tanto que, el defensor particular del policía, Diego Navarro, buscará demostrar que Estefanía se suicidó.

La audiencia es conducida por el juez técnico Sergio Pichetto, quien se tomó los primeros minutos al inicio para instruir a los integrantes del jurado, explicarles que deberán emitir un veredicto de culpabilidad o inocencia (sin fijar pena) y que durante los días que dure el juicio deben abstenerse de buscar información en internet o en redes sociales sobre el proceso. Tampoco podrán o hablar del tema con familiares o allegados, a fin de “evitar situaciones que generen opinión”.

Pichetto les explicó a los jurados que el objetivo es alcanzar certezas sobre lo ocurrido y que la duda siempre es tomada en beneficio del imputado. “No pueden dejarse llevar por el prejuicio o por la lástima”, les advirtió también. El juicio contra Marín es el primero que se realiza con un tribunal popular en Bariloche en los últimos tres años. La acusación de homicidio agravado por el vínculo y por el contexto de violencia de género prevé la pena de prisión perpetua.

En sus alegatos de apertura tanto el fiscal como la defensa mostraron sus cartas y dejaron en claro la fuerte confrontación de hipótesis que dominará todo el debate. Mientras Lozada dijo que Marín disparó con su arma reglamentaria a Estefanía a la cabeza, a corta distancia, y le provocó la muerte en forma instantánea, Navarro subrayó que su defendido dijo desde un primer momento que la mujer se había quitado la vida, que aportó la clave de su teléfono sin ánimo alguno de obstaculizarla investigación y que existen mensajes que prueban “en un 100%” que no la mató.


Una jornada centrada en las relaciones más cercanas de la víctima


Las pericias balísticas resultarán determinantes, pero recién serán expuestas por los especialistas en la audiencia de hoy. La primera testigo fue la madre de la víctima, Olga Flores, quien no pudo ocultar la emoción al recordar que a Estefanía le gustaba mucho correr y hacer deportes, que se había ido a vivir en una casa alquilada en el barrio Lera (donde ocurrió el presunto femicidio) y que “ya no era la misma” desde que inició la relación con Marín.

La misma desconfianza que les despertaba la nueva pareja fue esbozada por sus hermanos Sharon, Maico, su amiga Rocío, y otro amigo, César, quien tenía un taller por el que la víctima pasaba casi a diario a saludar y conversar, pero que dejó de frecuentar en los dos meses previos a su muerte. Otro testigo, Alex, quien se presentó como “su mejor amigo”, dijo que no la vio más desde mayo de 2025, cuando se relacionó con Marín.

Estefanía era conocida como “la Chiru” y tanto el fiscal como el querellante usaron con insistencia ese apodo al plantear las preguntas, en busca de una mayor cercanía con los testigos. Uno de los momentos reveladores de la primera audiencia fue la exposición de la carta que dejó Estefanía poco antes de morir y que fue hallada debajo de su colchón. Estaba dirigida a Marín y allí le decía que lo amaba, pero que quería terminar con la relación debido a “la desconfianza y los celos”.


Autolesiones, desafíos y la opinión de una psiquiatra


La madre recordó que en su adolescencia la muchacha había jugado alguna vez a “la ballena azul”, un desafío popular difundido por redes sociales por los cuales los chicos debían efectuarse cortes en forma voluntaria. Una de sus amigas, también dijo que Estefanía tiempo antes se había cortado un antebrazo, y lo atribuyó a “una pelea con su hermano Maico”.

El único testimonio profesional de la jornada de ayer fue el que aportó la psiquiatra forense Verónica Martínez, quien se refirió a los cortes ya cicatrizados que presentaba el cadáver en el antebrazo izquierdo. Señaló que tenían las características típicas de un fenómeno “muy estudiado”, y lo definió como heridas que se provocan personas “en extrema desesperación y soledad, que no encuentran salida”. Dijo que se explica esa práctica porque el dolor genera “endorfinas” que funcionan como analgésico y como un factor de alivio. Pero negó que se trate de una conducta suicida.

Varios de los familiares fueron consultados sobre esa posibilidad, en el caso de Estefanía, y todos lo negaron. “Imposible”, dijo una de sus amigas. “No puede ser, tenía muchos proyectos”, afirmó otro testigo. Coincidieron sí en señalar el contexto de celos que signaba la relación con Marín.

Uno de los hermanos que trabajaba con ella dijo que Marín pasó una madrugada al menos tres oportunidades por la puerta con un móvil policial por el lugar donde cumplían tareas. Le pareció anormal.

Una amiga habló de haberle visto moretones “no explicados” y el dueño del taller dijo que su madre se la había cruzado días antes con un ojo negro. “Con un policía te fuiste a meter” le reprochó alguna vez el testigo cuando se enteró del noviazgo, y Estefanía “solo se rió”, sin contestar. Aclaró, sin embargo, que él no sospechó sobre hechos de violencia hasta que ocurrió el crimen.


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