«Gestiones personales»: la secretaria de Manuel Adorni confesó compras millonarias en efectivo en nombre del exministro

Gisela Kocsis declaró en Comodoro Py y admitió que pagaba electrodomésticos, proyectores 4K y blanquería de lujo con sus tarjetas personales. La Justicia sospecha de un mecanismo sistemático de triangulación para ocultar que el exvocero gastaba por encima de sus ingresos en blanco.

Redacción

Por Redacción

La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni sumó este miércoles un capítulo explosivo en los tribunales federales. Su exsecretaria privada, Gisela Kocsis, declaró como testigo ante el fiscal Gerardo Pollicita y confirmó que el entramado de compras encubiertas era una práctica habitual. La Justicia consolidó la hipótesis de que el exjefe de Gabinete utilizaba las tarjetas de crédito de sus subordinados para adquirir bienes de lujo y luego les devolvía los montos en dinero en efectivo, eludiendo los controles de la AFIP.

Kocsis rompió el silencio con una frase que expuso la dinámica diaria en Casa Rosada: “Yo me encargaba de las gestiones personales de Adorni”. Acto seguido, detalló una secuencia de consumos millonarios que el exvocero de Javier Milei realizó sin dejar su nombre asentado en ningún registro comercial, derivando el rastro informático hacia el patrimonio de sus empleados.


Lavarropas, almohadas y sábanas de lujo para el country: las «gestiones personales» de las que se encargaba Gisela Kocsis


Los consumos rendidos por la exsecretaria privada desnudan un nivel de gasto que, para los peritos de Comodoro Py, resulta imposible de costear con el salario estatal de $3,5 millones que percibía el exfuncionario. Según la documentación que reveló Infobae, Kocsis financió los siguientes bienes:

  • Blanquería de alta gama: una compra por $8.183.303,25 en la firma Rosen The Store para adquirir sábanas y artículos exclusivos destinados a equipar su casa de fin de semana en el country Indio Cuá.
  • Línea blanca de primera marca: el pago de $3.100.000 por un lavarropas y un lavavajillas de la marca Whirlpool.
  • Detalles de confort: un gasto de $400.000 ejecutado en junio de 2025 destinado exclusivamente a la compra de almohadas.

En cada una de estas transacciones, la secretaria ejecutaba el pago electrónico con sus cuentas personales y Adorni le restituía los billetes mano en mano. Ante la gravedad de su declaración, la mujer se comprometió a entregar las copias de los resúmenes bancarios para blindar su testimonio y evitar acusaciones por falso testimonio.


Proyectores 4K y la extensión de tarjeta de un «amigo de la vida»


El desfile de funcionarios en los tribunales federales incluyó a Luis Enrique Alujú, actual coordinador de Información de Gobierno en la subsecretaría de Vocería y Comunicación. Lejos de despegarse, Alujú ratificó la metodología de triangulación y justificó la maniobra en base a una relación de extrema confianza: “Somos amigos de toda la vida”.

El funcionario admitió que le prestó dos tarjetas de crédito a Adorni para realizar compras electrónicas de tecnología gamer. En total, se adquirieron dos proyectores marca Epson Home Cinema 2350 4K Pro-UHD con Android TV, con un valor de $1.831.795 cada uno. Las cajas con los equipos tecnológicos de última generación no fueron enviadas a dependencias oficiales, sino que se despacharon directamente al departamento privado que el exministro posee sobre la avenida Asamblea, en el barrio porteño de Parque Chacabuco.

Para graficar el nivel de ligazón financiera, Alujú reveló un dato que encendió las alarmas de la fiscalía: desde hace 11 años posee una extensión de una tarjeta de crédito cuyo titular original sería el propio exjefe de Gabinete, un cruce de cuentas cruzadas que la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero (DAFI) comenzará a auditar a partir de esta tarde.


La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni sumó este miércoles un capítulo explosivo en los tribunales federales. Su exsecretaria privada, Gisela Kocsis, declaró como testigo ante el fiscal Gerardo Pollicita y confirmó que el entramado de compras encubiertas era una práctica habitual. La Justicia consolidó la hipótesis de que el exjefe de Gabinete utilizaba las tarjetas de crédito de sus subordinados para adquirir bienes de lujo y luego les devolvía los montos en dinero en efectivo, eludiendo los controles de la AFIP.

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