Golpiza brutal en Roca: declaran culpable al tercer acusado del ataque que dejó a un joven al borde de la muerte

El Tribunal de Roca dictó el veredicto por el ataque ocurrido en 2025. Lautaro González fue declarado culpable como coautor, mientras que el otro joven que había llegado al juicio ya había sido absuelto y recuperó la libertad por falta de pruebas.

Los jueces del tribunal determinaron la culpabilidad de uno de los imputados mientras que el segundo quedó libre por falta de indicios directos. Foto Alejandro Carnevale.

El Tribunal de Juicio de Roca dictó este miércoles un veredicto dividido pero unánime en sus fundamentos respecto a la responsabilidad de los dos últimos imputados por la brutal agresión a un joven de la ciudad. Los magistrados Emilio Stadler, Oscar Gatti y Sandro Martín declararon la culpabilidad de Lautaro Agustín González como coautor de tentativa de homicidio, mientras que ratificaron la absolución de otro joven, quien ya había recuperado su libertad la semana pasada.

La resolución judicial pone fin a la etapa de debate sobre la autoría del hecho ocurrido el 16 de junio de 2025 frente a un local bailable, un caso que conmocionó a la región por su extrema violencia y que dejó a la víctima, de entonces 17 años, en coma durante 21 días con una fractura de cráneo.


El veredicto para el joven absuelto: «Cero prueba de cargo»


Para el Tribunal, la acusación fiscal contra uno de los chicos que llegó al juicio no logró superar el estado de duda razonable. La fiscalía le atribuía haber inmovilizado a la víctima tapándole la cabeza con la capucha de su propia campera, facilitando así que otro de los agresores le fracturara el cráneo con un bloque de concreto. Sin embargo, el juez Sandro Martín, al leer los fundamentos, señaló que no se respetó el principio de congruencia ante la orfandad probatoria.

El testimonio clave fue el de una vecina, a quien la propia fiscalía pidió prestar especial atención. No obstante, la testigo no pudo identificar al imputado como el autor de esa maniobra. Según consta en el veredicto, la mujer describió al joven que manipuló la capucha como alguien que vestía un «buzo blanco claro». Por el contrario, quedó acreditado que esa noche el acusado vestía un buzo rojo, prenda con la que fue detenido minutos después del ataque.

«Ningún testigo ha sindicado al joven llevando a cabo la conducta incriminada», sentenció el juez Martín durante la lectura. Incluso se descartó el valor probatorio de las manchas hemáticas halladas en su ropa, calificándolas como un indicio insuficiente. De esta manera, el Tribunal compartió la estrategia del defensor Darío Sujonitzky. El defensor, durante los alegatos, había calificado de «insólito» el proceso contra su asistido y afirmó que la prueba era «cero, un cero más grande que este edificio».


Lautaro González: el «muro» que impidió el auxilio


En contraste, la situación de Lautaro Agustín González resultó irreversible para los magistrados. El Tribunal lo declaró coautor penalmente responsable de homicidio agravado en grado de tentativa, agravado por la participación de un menor. La Justicia dio por acreditado que González formó parte activa del grupo agresor y cumplió un rol determinante para asegurar el resultado del ataque.

Según la reconstrucción fáctica validada por los jueces, mientras los otros involucrados —entre ellos otro coautor, ya condenado a más de 8 años— golpeaban a la víctima en el suelo, González actuó como un «muro». El ahora condenado tomó fragmentos de escombros y se los arrojó al primo de la víctima, para impedir que este pudiera acercarse a socorrer al joven herido.

«No se limitó a observar como dos de sus compañeros acometían contra la víctima, sino que violentamente en ese preciso momento, amenazando al primo de la víctima con arrojarle un escombro, impidió que este pudiese asumir la conducta eficaz en salvaguarda de la vida de la víctima», detallaron los jueces en su fallo. Con esta resolución, el Tribunal rechazó el planteo de la defensa de González, que intentó encuadrar el hecho como una simple «gresca» o pelea grupal sin plan previo.


Prisión preventiva ante el riesgo de fuga


Tras conocerse el veredicto de culpabilidad, la fiscal Verónica Villarruel solicitó de inmediato la prórroga de la prisión preventiva para González. La funcionaria argumentó que, con una declaración de culpabilidad firme, el riesgo de fuga se acrecienta ante la inminencia de una pena de cumplimiento efectivo que será elevada.

Villarruel recordó que la víctima sobrevivió por la intervención de terceros y no por la voluntad de los atacantes. En audiencias previas, la fiscalía había sido tajante: «Gracias a otras personas, la víctima vive y no es el Fernando Báez Sosa de General Roca». Bajo este razonamiento, el Tribunal accedió a mantener la detención de González hasta el 17 de diciembre de 2026, garantizando su presencia para las próximas etapas procesales.


Lo que sigue: el juicio de cesura


Con la culpabilidad ya determinada, el proceso entra ahora en una etapa técnica. Las partes cuentan con un plazo de cinco días para ofrecer nuevas pruebas que serán ventiladas en el juicio de cesura, donde se discutirá exclusivamente el monto de la pena que deberá cumplir González.

En esta instancia, la querella representada por Oscar Pineda buscará resaltar las secuelas permanentes en la salud del joven víctima. El letrado ya adelantó que el daño es «devastador», recordando el testimonio de la madre del joven, quien describió cómo tuvo que enseñarle nuevamente a comer y caminar tras las cinco cirugías cerebrales a las que fue sometido.

Para la querella, el dolo fue incuestionable: «La agresión fue brutal y continuaba si no los paraban. Hubiesen continuado hasta matarlo».

Mientras tanto, González aguardará en su celda la audiencia final que determinará cuántos años pasará tras las rejas por el ataque que cambió para siempre la vida de un adolescente en las calles de Roca.


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